Como se dijo hace un año en la presentación de "Ontología de la Pasión", "... un filósofo del futuro que no está en ningún movimiento, en ninguna tendencia ni en ningún grupo del pensamiento español", al tiempo que se destacó "el enorme corazón que hay en el fondo de toda su filosofía".
La pasión, la tristeza, la alegría, el dolor y otros fenómenos relacionados con los más profundos estados de ánimo del ser humano están presentes en su obra.
Me he vuelto a topar con "La Melancolía", libro que supo ser de cabecera durante una larga temporada. Y a pesar de toda el agua que ha pasado debajo del puente, sigue siendo igual de válido (otra vez, para mi...).
En "La Melancolía", (Espasa Calpe), Gurméndez relaciona este estado de ánimo con el romanticismo y definiéndolo como "un estado placentero que nos evita caer en la tristeza" y que nada tiene que ver con la depresión, "que nos lleva a la muerte por ser un estado patológico". Aunque también se ocupó de dejar claro que, sin embargo, la melancolía, que puede ser creadora, conlleva también el peligro de "conducir hacia la inercia más absoluta, a la indiferencia".
Recuerdo lo importante que fue para mi (otra vez) leer eso. Algo que intuía pero que no tenía claro.
No me considero melancólico pero si me identifico con él cuando hablaba de si mismo como "... un ser no melancólico, pero sí muy meditativo y sereno".
Podría hablar mucho sobre el tema, la melancolía como estado de ánimo y todo lo que gira a su alrededor siempre me atrajo mucho. Y hay tanto pero tanto escrito sobre el tema...
(Por cierto, ¿sabíais que "La náusea" de Jean-Paul Sartre originalmente se titulaba "Melancolía"? Fue un cuadro de Durero -debajo- el que le dio a Sartre la idea del título de este trabajo.)

Y al que le interese el tema y le guste Sabina, le recomiendo este magnífico ensayo, "La melancolía en la obra de Joaquín Sabina" de Lola Pérez Costa ( Universidad de Alicante). Comienza con:
“Melancolía:
Calle donde vivo, enfermedad incurable,
territorio donde crecen las más hermosas canciones,
los versos más exquisitos,
mejor que la tristeza, mejor que la alegría,
cerradura de la llave de los sueños,
hombro donde apoyar la cabeza, lágrima furtiva,
patria de don nadie, casa del viudo,
río de los que no saben nadar, [...]”
Joaquín Sabina
“Yo y mis palabras”
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