Mostrando entradas con la etiqueta exposición. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta exposición. Mostrar todas las entradas
domingo, agosto 29, 2010
Habemus fecha
Que seguro ya estaba pero últimamente estoy teniendo una época algo complicada y ando medio despistado...
Etiquetas:
arte,
cine,
exposición,
fotografía,
madrid,
música,
teatro,
yo
domingo, julio 04, 2010
RUDE BRITANNIA: British Comic Art en el Tate Britain
Hablando ayer con un amigo que vive en Londres, me comentó que había ido a ésta exposición y que genial.
Así que ya sabes, si vas por Londres, hasta el 5 de septiembre en el Tate.
Que ganas...
A nourishing picnic of fun **** - The Times
A grand celebration of Britain's taste for the naughty but nice - BBC
Gasp, cringe, or have a sly chuckle: Rude Britannia will certainly cause a reaction. See politicians brought down to size and the great and the good exposed; blush at the saucy postcards and laugh out loud at the slapstick fun - but watch out for that banana skin!
Put together with some the country's best-known cartoonists and comedy writers, this exhibition explores British comic art from the 1600s to the present day. Bringing together a wide array of paintings, sculptures, film and photography, as well as graphic art and comic books, the exhibition celebrates a rich history of cartooning and visual jokes.
The room on the Absurd is curated by comedian Harry Hill, and includes such diverse materials as Alice in Wonderland illustrations, David Shrigley's sculpture, and films by Edwina Ashton and Oliver Michaels . Within the Bawdy, Donald McGill's smutty seaside postcards can be seen with works by artists as different as Aubrey Beardsley, Sarah Lucas, and Grayson Perry. The rooms exploring Politics, Social Satire and Cruikshank's Victorian masterpiece The Worship of Bacchus, have been put together with Gerald Scarfe, Steve Bell, and the cartoonists from Viz. These show the power of comic art as a form of social and political commentary throughout history, from satires of Georgian society by Rowlandson and Gillray to Spitting Image's damning Thatcher puppet.
Looking at comedy that is both timeless and of-its-time, Rude Britannia contrasts contemporary artists such as Angus Fairhurst with key historical pieces, and covers everything from Hogarth to the YBAs.
Turner y los Maestros
Entremedias de un finde de tanto deporte (World Cup ayer, Motos GP Catalunya y final de Wimbledon hoy), he ido ésta mañana.
Vale la pena.
Te recomiendo pillar las entradas antes, el acceso es de pases de 80 visitantes cada 15 minutos, que te permite elegir fecha y hora.
Ahora en casa, llego justo para la largada de Motos GP. Y ésta tarde, con Nadal en Wimbledon!

Organizada por la Tate Britain, en colaboración con la Réunion des Musées Nationaux y Galeries Nationales du Grand Palais y el Museo Nacional del Prado.
El Museo del Prado abre al público la gran exposición Turner y los Maestros, procedente de Londres (Tate Britain, del 23 de septiembre de 2009 al 31 de enero de 2010) y París (Grand Palais, del 22 de febrero al 24 de mayo). La exposición pone de manifiesto que el artista británico realizó su obra con perfecta conciencia de la pintura de los maestros antiguos, a los que estudió en profundidad, sin dejar de prestar atención a la aportación de algunos de sus contemporáneos.
La exposición plantea por primera vez un diálogo entre las obras más relevantes del artista, las de los maestros de otras épocas y los de la suya propia. En el Museo del Prado, donde se expondrán un total de 80 obras procedentes de instituciones y colecciones europeas y norteamericanas, se incluirán algunas novedades con respecto a las muestras de Londres y París como Sombra y oscuridad. La víspera del Diluvio, Luz y color. La mañana después del Diluvio y Paz. Entierro en el mar, tres obras maestras que Turner realizó al final de su carrera.
Con voluntad de totalidad, Turner y los Maestros pretende que el visitante pueda percibir el alcance de los vínculos de artista con otros pintores muy destacados como Rembrandt, Rubens o Claudio de Lorena, entre otros, y el modo profundamente original en que asimiló su influencia desde el período inicial de su carrera a sus últimas composiciones.
Museo del Prado
22 de junio - 19 de septiembre de 2010
Edificio Jerónimos. Salas A y B
viernes, julio 02, 2010
El mejor fotoperiodismo de Madrid
La exposición fotoCAM 2010 reúne desde mañana las 29 mejores fotos presentadas al certamen
Vía El País
Un total de 29 participantes en el certamen serán expuestas desde el 3 de julio hasta el 18, en la Real Casa de Correos, con horario de 10 a 20 horas.
FOTOGALERÍA
Vía El País
Un total de 29 participantes en el certamen serán expuestas desde el 3 de julio hasta el 18, en la Real Casa de Correos, con horario de 10 a 20 horas.
sábado, junio 26, 2010
Helen Levitt. Lírica urbana. Fotografías 1936-1993

120 imágenes y la película documental In the Street
MUICO: C/ Zorrilla, 3
Hasta el 29 de agosto
Ghirlandaio y el Renacimiento en Florencia
Arte florentino del QuattrocentoGhirlandaio, Botticelli, Pollaiuolo...
Museo Thyssen Bornemisza
Hasta el 10 de Octubre
martes, junio 22, 2010
Museo Del Prado: Exposición Turner
domingo, junio 20, 2010
Diane Arbus + "La Subversión de las Imágenes"
Comentando Hoy, Reina Sofía "Manhattan, uso mixto". La re-invención del Lower Manhattan. Vale la pena con una amiga, galerista de éxito y talento ella, Vasari, ex compa de cole con la que me re-encontré después de 30 años gracias a la magia del feisbuc, mencionó acertadamente su extrañeza que en la muestra no estuviese incluída Diane Arbus.Quiso la causalidad que yo supiese que en éste momento hay una exposición de ella en La Fábrica, Madrid, hasta el 23 de julio. Ayer me hice un hueco en un día bastante corto de horas y, como me pillaba cerca de otras cuestiones (está en el Barrio de las Letras dentro del llamado Triángulo de las Artes, formado por el Museo Thyssen, Caixa Forum y Museo del Prado), me acerqué hasta allí. No se equivocaba; también es cierto que viniendo el tip de ella sabía que no había lugar a ello. Si estás por Madrid, date un garbeo por allí. Vale la pena.
Y quiso la causalidad también que hoy me encontrase un mensa de ella que dice:
Qué interesante que lleven esa exposición a Madrid! Me encanta su trabajo. Si mirás en el mismo link a la derecha hay referencia a "La subversión de la imagen", una muestra fabulosa, la vi en Paris en noviembre...de lo mejor que he visto en los últimos años.
Dicho link es el siguiente video:
Es en La Fundación Mapfre, Madrid, hasta el 12 de septiembre.
Iré.
Y gracias, Marina.
sábado, junio 19, 2010
domingo, junio 13, 2010
Hoy, Reina Sofía. "Manhattan, uso mixto". La re-invención del Lower Manhattan. Vale la pena.
Manhattan, uso mixto. Fotografía y otras prácticas artísticas desde 1970 al presente
Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía
Si estás por Madrid y te gusta la fotografía, no te la pierdas. Hasta el 27 de septiembre.


El título Manhattan, uso mixto alude a la zonificación y al uso del suelo, y en concreto a los barrios o edificios individuales en los que se ha permitido una combinación de funciones comerciales y residenciales. A principios de la década de 1970, la rezonificación de ciertos sectores del Lower Manhattan legalizó una situación de facto en la que los artistas se habían apropiado de naves fabriles en zonas parcialmente desindustrializadas, para utilizarlas a modo de estudio y vivienda. Este fenómeno había generado una comunidad artística incipiente, que pronto dio lugar a una red de instalaciones para satisfacer las crecientes necesidades de sus habitantes, desde restaurantes cercanos a galerías dirigidas por artistas y espacios de performances. El florecimiento de la escena del arte en el downtown, en los años setenta, transformó el Lower Manhattan, y lo que era un área de edificios ruinosos y abandonados, manzanas arrasadas y una zona portuaria desaprovechada devino un terreno expansivo y vital para las actividades de vanguardia. Hacia mediados de la década, el SoHo, epicentro de la zona, no sólo se había convertido en una meca para artistas y galerías de arte, sino también en un barrio en rápida gentrificación.
La devastación de comunidades históricas provocada por el revés financiero de finales de la década de 1960, combinada con una erradicación feroz de viviendas insalubres y programas de reurbanización inmobiliaria, creó zonas urbanas temporalmente deprimidas, aptas para múltiples actividades y usos, algunos principalmente estéticos, otros generados por la creciente escena gay que se congregaba allí. Fotógrafos como Peter Hujar y David Wojnarowicz empezaron a disparar sus cámaras en las calles donde vivían y por las que se movían, mientras artistas como Gordon Matta-Clark y Joan Jonas o el editor, galerista y comisario de arte Willoughby Sharp se veían atraídos por los inmensos y desiertos espacios sin reglamentar de las manzanas demolidas para construir el World Trade Center y el Battery Park City y los cercanos muelles del río Hudson. A Bernard Guillot, como a tantos extranjeros que visitaron la ciudad en esa época, le fascinaron la solitud y las actividades clandestinas que se ocultaban en aquellos páramos locales. Mientras Guillot se concentró en el West Side, y en particular en la 12th Avenue, Thomas Struth, recién llegado de Alemania con una beca de residencia, gravitaba por las calles desoladas de Manhattan y sus barrios. A diferencia de Guillot, Struth veía a sus sujetos fotográficos a través del filtro de una tradición europea de fotografía arquitectónica, un género histórico originado a finales del XIX y asumido en la obra de Bernd y Hilla Becher, sus profesores en la Academia de Arte de Düsseldorf a mediados de la década de 1970. A principios del siglo XXI, la fotógrafa de California Catherine Opie aludía explícitamente a ese género cuando inició una serie, ligada a sus anteriores fotografías de los strip malls 1 de Los Ángeles, fotos en blanco y negro, de gran formato, de los estrechos callejones y calles serpenteantes del distrito financiero. Vacías de gente, las imágenes de Opie irradian un tono melancólico que roza lo fantasmagórico, dado lo populoso que se había vuelto el próspero entorno de Wall Street en los años del boom, los noventa. Opie captaba sus vistas vacías al amanecer, en contraste con las imágenes legendarias que Danny Lyon tomó en 1967-68, cuando vivía y trabajaba a diario en la zona del downtown, literalmente derruida. Un grupo de imágenes de Lyon de su innovador libro The Destruction of Lower Manhattan ofrece el prólogo a esta exposición. Junto con obras de Struth, Guillot, Opie y otros tantos, incluyendo el apenas conocido William Gedney, crean un vaivén hacia adelante y atrás, a través de generaciones y lugares, que deviene uno de los ejes centrales de la exposición.
Entre las obras más recientes incluidas aquí se halla Static (2009), una proyección digital del artista británico Steve McQueen. El loop de siete minutos combina un movimiento de cámara en espiral con una banda sonora fluctuante, donde surge intermitente el zumbido incesante del helicóptero que mantenía al artista sobre el lugar. El efecto desestabilizador que esto produce se ve reforzado por las distintas velocidades con las que el primer plano y el fondo se mueven ante nuestros ojos. Mientras el helicóptero traza círculos alrededor de la estatua, la congestionada línea costera de la ciudad aparece intermitentemente tras los líricos primeros planos –que se mueven de manera perceptible— del sujeto icónico de la obra: hay detalles memorables como la antorcha que se mantiene en alto, un brazo que sujeta un libro y una mirada vaga y serena. Mientras la cámara rodea el más célebre monumento del mundo –cuyo título completo dice: “La estatua de la Libertad: Libertad que ilumina al mundo”—, esta proximidad deviene casi amenazadora: desafía la integridad de la figura, cuestiona su capacidad de mantener intactos sus valores bajo una intensa apreciación. Pensando en el legado de los ataques terroristas del 11 de septiembre, McQueen insinúa que la ciudad, la nación y el mundo que queda más allá están íntimamente afectados por el debilitamiento de sus creencias comunes. Muy distinto en espíritu y tono es el vídeo de Dara Birnbaum (1976) titulado Liberty: A Dozen or So Views, en el que la artista conduce a un grupo de turistas al azar en un trayecto de trasbordador para cruzar las aguas, contemplados por la gran figura de Bartholdi. Participando muy dispuestos en una encuesta que solicita información básica sobre sus identidades (físicas), sus encuestados aparecen en retrospectiva inesperadamente vulnerables –incluso patéticos– tan cómodos, confiados y cercanos, vistos tras las lentes de acontecimientos más recientes.
Otro hilo –a modo de flânerie, paseos desordenados y serpenteantes, o cruising– genera una serie de obras expuestas aquí, sobre todo las fotos de Peter Hujar (1976) de su camino a través del lejano West Side hasta un desértico y nocturno distrito financiero; y de modo más desafiante, Phat Free (1995) de David Hammons, en cuyo vídeo del juego urbano de chutar una lata, oímos música callejera de percusión antes de ver la imagen del jugador solitario: de forma reveladora, la cámara de Hammons sigue al objeto con el mismo movimiento a sacudidas de la lata que él está chutando frente a sí. Otras aportaciones, también basadas en rutinas cotidianas, adoptan una forma más estructurada. Stefan Brecht, por ejemplo, fotografió las aceras que atravesaba a diario en sus trayectos entre su apartamento del West Village y la habitación del Chelsea Hotel en la que escribía. Esas imágenes, analogías visuales de los poemas en los que trabajaba entonces, tenían que ser el fondo sobre el que se imprimirían los textos en un futuro libro. Aunque esa publicación no llegó a materializarse excepto en una versión hecha a mano, fotografías y texto se convierten en objeto independiente de una publicación en curso. Las fotografías sombrías y granuladas de Christopher Wool también surgieron de un trayecto entre su apartamento y su estudio, aunque Wool, a diferencia de Brecht, solía desplazarse de noche, y la filmación casual de lo que atraía a sus ojos no tenía en principio mayor intención. Una apreciación de la poética del azar feliz y de lo efímero, ya sea incidente mundano o detalle olvidado, alimenta su actividad en medios variados, y en concreto en la pintura. Comparte con Zoe Leonard un interés en las nimiedades de un lugar, en la desdeñada y olvidada marginalia que confiere textura e identidad a un sitio. En los últimos años, esta agudeza de los aspectos particulares de su mundo inmediato ha llevado a Leonard a un proyecto más ambicioso que rastrea la reforma de su barrio del Lower East Side. Un lugar que fue hogar de los inmigrantes desembarcados en las costas americanas y que también en los noventa se vio reducido por la invasión de grandes tiendas, alquileres astronómicos y el mercado de lujo.
Junto con Leonard, Glenn Ligon, uno de los pocos artistas de esta exposición que nacieron y se criaron en la ciudad, aporta una mirada muy personal a Manhattan, uso mixto. Su lacónica revisión de los distintos apartamentos y pisos en los que ha vivido durante cuatro décadas se expresa en textos breves cuya afectuosa sequedad suscita imágenes en la mente del lector. Y si el efecto se produce también en aquellos que no conocen realmente las calles o el vecindario que él describe, eso demuestra la ubicuidad de las imágenes de Manhattan y los demás barrios de la ciudad en nuestra memoria colectiva. Basado en una amplia amalgama de información procedente de la literatura (alta y popular), películas, series de televisión, revistas de decoración y fotografías de todas clases, nuestras respuestas al proyecto de Ligon confirman la penetración de una visión mediatizada de Manhattan en la conciencia contemporánea. Esa ubicuidad es un requisito previo para la obra que la joven fotógrafa alemana Barbara Probst ha hecho durante sus frecuentes estancias en Nueva York. Evocaciones de localización para una película o una campaña publicitaria, sus obras multipartitas sugieren una escena desde varios puntos de vista, y a menudo captan en el proceso a algunas o todas las personas que llevan una cámara en ese plató. Ver y ser visto queda inextricablemente vinculado en esos escenarios móviles e isomórficos a la filmación de acción en vivo y tiempo real en que se ha convertido la vida diaria en Manhattan. La conciencia de la propia presencia, a veces rayando en lo autorreflexivo, informa muchas de las obras más recientes incluidas en esta exposición. En consecuencia, a veces están cargadas de un valor histórico, como en el caso de One Side of Broadway de Matthew Buckingham, de antiguas protestas en el espacio público que adquieren una vigencia renovada; o en otros casos, como en la pieza sin título de 2001-2007 de Emily Roysdon, que remite al Rimbaud in New York de David Wojnarowicz, y sus fotografías más recientes de los muelles, la retrospección se muestra misteriosamente oportuna; mientras que en el proyecto de Sharon Hayes In the New Future (2005) está el reconocimiento de que el espacio público debe enfrentarse por igual a su instrumentalización tanto por las instituciones culturales como por el sector mercantil. Para la generación de artistas cuya obra maduró en el downtown en la década de 1970, el espacio público estuvo allí para su apropiación, de tal modo que las actividades de guerrilla prevalecieron sobre los programas impuestos. Hoy, en cambio, este territorio sustraído y secuestrado vuelve a ser el centro para artistas, activistas y otros, que intentan vindicar —aunque sea brevemente—, lo que para sus predecesores fue terreno cambiante y moldeable, con unas similitudes desafiantemente marginales.
Actividades relacionadas:
Seminario y ciclo de cine: Acción tras los márgenes
Exposición organizada por el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía en el marco de PHotoEspaña 2010
Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía
Si estás por Madrid y te gusta la fotografía, no te la pierdas. Hasta el 27 de septiembre.


El título Manhattan, uso mixto alude a la zonificación y al uso del suelo, y en concreto a los barrios o edificios individuales en los que se ha permitido una combinación de funciones comerciales y residenciales. A principios de la década de 1970, la rezonificación de ciertos sectores del Lower Manhattan legalizó una situación de facto en la que los artistas se habían apropiado de naves fabriles en zonas parcialmente desindustrializadas, para utilizarlas a modo de estudio y vivienda. Este fenómeno había generado una comunidad artística incipiente, que pronto dio lugar a una red de instalaciones para satisfacer las crecientes necesidades de sus habitantes, desde restaurantes cercanos a galerías dirigidas por artistas y espacios de performances. El florecimiento de la escena del arte en el downtown, en los años setenta, transformó el Lower Manhattan, y lo que era un área de edificios ruinosos y abandonados, manzanas arrasadas y una zona portuaria desaprovechada devino un terreno expansivo y vital para las actividades de vanguardia. Hacia mediados de la década, el SoHo, epicentro de la zona, no sólo se había convertido en una meca para artistas y galerías de arte, sino también en un barrio en rápida gentrificación.
La devastación de comunidades históricas provocada por el revés financiero de finales de la década de 1960, combinada con una erradicación feroz de viviendas insalubres y programas de reurbanización inmobiliaria, creó zonas urbanas temporalmente deprimidas, aptas para múltiples actividades y usos, algunos principalmente estéticos, otros generados por la creciente escena gay que se congregaba allí. Fotógrafos como Peter Hujar y David Wojnarowicz empezaron a disparar sus cámaras en las calles donde vivían y por las que se movían, mientras artistas como Gordon Matta-Clark y Joan Jonas o el editor, galerista y comisario de arte Willoughby Sharp se veían atraídos por los inmensos y desiertos espacios sin reglamentar de las manzanas demolidas para construir el World Trade Center y el Battery Park City y los cercanos muelles del río Hudson. A Bernard Guillot, como a tantos extranjeros que visitaron la ciudad en esa época, le fascinaron la solitud y las actividades clandestinas que se ocultaban en aquellos páramos locales. Mientras Guillot se concentró en el West Side, y en particular en la 12th Avenue, Thomas Struth, recién llegado de Alemania con una beca de residencia, gravitaba por las calles desoladas de Manhattan y sus barrios. A diferencia de Guillot, Struth veía a sus sujetos fotográficos a través del filtro de una tradición europea de fotografía arquitectónica, un género histórico originado a finales del XIX y asumido en la obra de Bernd y Hilla Becher, sus profesores en la Academia de Arte de Düsseldorf a mediados de la década de 1970. A principios del siglo XXI, la fotógrafa de California Catherine Opie aludía explícitamente a ese género cuando inició una serie, ligada a sus anteriores fotografías de los strip malls 1 de Los Ángeles, fotos en blanco y negro, de gran formato, de los estrechos callejones y calles serpenteantes del distrito financiero. Vacías de gente, las imágenes de Opie irradian un tono melancólico que roza lo fantasmagórico, dado lo populoso que se había vuelto el próspero entorno de Wall Street en los años del boom, los noventa. Opie captaba sus vistas vacías al amanecer, en contraste con las imágenes legendarias que Danny Lyon tomó en 1967-68, cuando vivía y trabajaba a diario en la zona del downtown, literalmente derruida. Un grupo de imágenes de Lyon de su innovador libro The Destruction of Lower Manhattan ofrece el prólogo a esta exposición. Junto con obras de Struth, Guillot, Opie y otros tantos, incluyendo el apenas conocido William Gedney, crean un vaivén hacia adelante y atrás, a través de generaciones y lugares, que deviene uno de los ejes centrales de la exposición.
Entre las obras más recientes incluidas aquí se halla Static (2009), una proyección digital del artista británico Steve McQueen. El loop de siete minutos combina un movimiento de cámara en espiral con una banda sonora fluctuante, donde surge intermitente el zumbido incesante del helicóptero que mantenía al artista sobre el lugar. El efecto desestabilizador que esto produce se ve reforzado por las distintas velocidades con las que el primer plano y el fondo se mueven ante nuestros ojos. Mientras el helicóptero traza círculos alrededor de la estatua, la congestionada línea costera de la ciudad aparece intermitentemente tras los líricos primeros planos –que se mueven de manera perceptible— del sujeto icónico de la obra: hay detalles memorables como la antorcha que se mantiene en alto, un brazo que sujeta un libro y una mirada vaga y serena. Mientras la cámara rodea el más célebre monumento del mundo –cuyo título completo dice: “La estatua de la Libertad: Libertad que ilumina al mundo”—, esta proximidad deviene casi amenazadora: desafía la integridad de la figura, cuestiona su capacidad de mantener intactos sus valores bajo una intensa apreciación. Pensando en el legado de los ataques terroristas del 11 de septiembre, McQueen insinúa que la ciudad, la nación y el mundo que queda más allá están íntimamente afectados por el debilitamiento de sus creencias comunes. Muy distinto en espíritu y tono es el vídeo de Dara Birnbaum (1976) titulado Liberty: A Dozen or So Views, en el que la artista conduce a un grupo de turistas al azar en un trayecto de trasbordador para cruzar las aguas, contemplados por la gran figura de Bartholdi. Participando muy dispuestos en una encuesta que solicita información básica sobre sus identidades (físicas), sus encuestados aparecen en retrospectiva inesperadamente vulnerables –incluso patéticos– tan cómodos, confiados y cercanos, vistos tras las lentes de acontecimientos más recientes.
Otro hilo –a modo de flânerie, paseos desordenados y serpenteantes, o cruising– genera una serie de obras expuestas aquí, sobre todo las fotos de Peter Hujar (1976) de su camino a través del lejano West Side hasta un desértico y nocturno distrito financiero; y de modo más desafiante, Phat Free (1995) de David Hammons, en cuyo vídeo del juego urbano de chutar una lata, oímos música callejera de percusión antes de ver la imagen del jugador solitario: de forma reveladora, la cámara de Hammons sigue al objeto con el mismo movimiento a sacudidas de la lata que él está chutando frente a sí. Otras aportaciones, también basadas en rutinas cotidianas, adoptan una forma más estructurada. Stefan Brecht, por ejemplo, fotografió las aceras que atravesaba a diario en sus trayectos entre su apartamento del West Village y la habitación del Chelsea Hotel en la que escribía. Esas imágenes, analogías visuales de los poemas en los que trabajaba entonces, tenían que ser el fondo sobre el que se imprimirían los textos en un futuro libro. Aunque esa publicación no llegó a materializarse excepto en una versión hecha a mano, fotografías y texto se convierten en objeto independiente de una publicación en curso. Las fotografías sombrías y granuladas de Christopher Wool también surgieron de un trayecto entre su apartamento y su estudio, aunque Wool, a diferencia de Brecht, solía desplazarse de noche, y la filmación casual de lo que atraía a sus ojos no tenía en principio mayor intención. Una apreciación de la poética del azar feliz y de lo efímero, ya sea incidente mundano o detalle olvidado, alimenta su actividad en medios variados, y en concreto en la pintura. Comparte con Zoe Leonard un interés en las nimiedades de un lugar, en la desdeñada y olvidada marginalia que confiere textura e identidad a un sitio. En los últimos años, esta agudeza de los aspectos particulares de su mundo inmediato ha llevado a Leonard a un proyecto más ambicioso que rastrea la reforma de su barrio del Lower East Side. Un lugar que fue hogar de los inmigrantes desembarcados en las costas americanas y que también en los noventa se vio reducido por la invasión de grandes tiendas, alquileres astronómicos y el mercado de lujo.
Junto con Leonard, Glenn Ligon, uno de los pocos artistas de esta exposición que nacieron y se criaron en la ciudad, aporta una mirada muy personal a Manhattan, uso mixto. Su lacónica revisión de los distintos apartamentos y pisos en los que ha vivido durante cuatro décadas se expresa en textos breves cuya afectuosa sequedad suscita imágenes en la mente del lector. Y si el efecto se produce también en aquellos que no conocen realmente las calles o el vecindario que él describe, eso demuestra la ubicuidad de las imágenes de Manhattan y los demás barrios de la ciudad en nuestra memoria colectiva. Basado en una amplia amalgama de información procedente de la literatura (alta y popular), películas, series de televisión, revistas de decoración y fotografías de todas clases, nuestras respuestas al proyecto de Ligon confirman la penetración de una visión mediatizada de Manhattan en la conciencia contemporánea. Esa ubicuidad es un requisito previo para la obra que la joven fotógrafa alemana Barbara Probst ha hecho durante sus frecuentes estancias en Nueva York. Evocaciones de localización para una película o una campaña publicitaria, sus obras multipartitas sugieren una escena desde varios puntos de vista, y a menudo captan en el proceso a algunas o todas las personas que llevan una cámara en ese plató. Ver y ser visto queda inextricablemente vinculado en esos escenarios móviles e isomórficos a la filmación de acción en vivo y tiempo real en que se ha convertido la vida diaria en Manhattan. La conciencia de la propia presencia, a veces rayando en lo autorreflexivo, informa muchas de las obras más recientes incluidas en esta exposición. En consecuencia, a veces están cargadas de un valor histórico, como en el caso de One Side of Broadway de Matthew Buckingham, de antiguas protestas en el espacio público que adquieren una vigencia renovada; o en otros casos, como en la pieza sin título de 2001-2007 de Emily Roysdon, que remite al Rimbaud in New York de David Wojnarowicz, y sus fotografías más recientes de los muelles, la retrospección se muestra misteriosamente oportuna; mientras que en el proyecto de Sharon Hayes In the New Future (2005) está el reconocimiento de que el espacio público debe enfrentarse por igual a su instrumentalización tanto por las instituciones culturales como por el sector mercantil. Para la generación de artistas cuya obra maduró en el downtown en la década de 1970, el espacio público estuvo allí para su apropiación, de tal modo que las actividades de guerrilla prevalecieron sobre los programas impuestos. Hoy, en cambio, este territorio sustraído y secuestrado vuelve a ser el centro para artistas, activistas y otros, que intentan vindicar —aunque sea brevemente—, lo que para sus predecesores fue terreno cambiante y moldeable, con unas similitudes desafiantemente marginales.
Actividades relacionadas:
Seminario y ciclo de cine: Acción tras los márgenes
Exposición organizada por el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía en el marco de PHotoEspaña 2010
miércoles, junio 02, 2010
Los famosos cielos de Madrid en el Círculo de Bellas Artes
En el 91.com
Oh cielos!
DE MADRID AL CIELO!!! Quien no ha visto los atardeceres otoñales del cielo de Madrid, esas tardes de melancólica visión en donde los cielos se empapan de tonos rojizos que en algunos momentos llegan a ser extrañamente apocalípticos... Quien no ha imaginado formas naturales al mirar las nubes, o quien no ha visto el cielo con esas estelas dejadas por el rastro de los reactores de los aviones... Oh cielos! presenta visiones del cielo de Madrid, a través del objetivo de fotógrafos de renombre como Chema Madoz, Ouka Lele, Cristina García Rodero o García Alix. La muestra se podrá ver en el sitio más indicado para realizarla, la terraza del Círculo de Bellas Artes. Así que ya sabes, acude a contemplarla y a lo mejor sueñas con ser un Peter Pan, eso sí, moderno...
Círculo de Bellas Artes: C/ Alcalá, 42.
Del 13 de Mayo al 5 de Setiembre.
Oh cielos!DE MADRID AL CIELO!!! Quien no ha visto los atardeceres otoñales del cielo de Madrid, esas tardes de melancólica visión en donde los cielos se empapan de tonos rojizos que en algunos momentos llegan a ser extrañamente apocalípticos... Quien no ha imaginado formas naturales al mirar las nubes, o quien no ha visto el cielo con esas estelas dejadas por el rastro de los reactores de los aviones... Oh cielos! presenta visiones del cielo de Madrid, a través del objetivo de fotógrafos de renombre como Chema Madoz, Ouka Lele, Cristina García Rodero o García Alix. La muestra se podrá ver en el sitio más indicado para realizarla, la terraza del Círculo de Bellas Artes. Así que ya sabes, acude a contemplarla y a lo mejor sueñas con ser un Peter Pan, eso sí, moderno...
Círculo de Bellas Artes: C/ Alcalá, 42.
Del 13 de Mayo al 5 de Setiembre.
Etiquetas:
arte,
exposición,
fotografía,
madrid,
sitios
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

