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miércoles, junio 15, 2011

Madrid mágico...

Un Madrid onírico.

Fernando Manso retrata en 105 fotos la Comunidad en su nuevo libro.

Aquí una muestra

sábado, junio 11, 2011

No quiero ser un indignado e indignarme por los indignados

El movimiento 15M, como a muchos, me ha removido, me ha ilusionado, me ha motivado. Que quede claro que estoy muy involucrado, racional y emocionalmente. Me he pasado infinidad de horas en Sol, he compartido muchos puntos de vista, he dicho (por escrito y en persona) lo que me parecía se estaba haciendo bien y lo que no.

Esta breve intro para contar que el viernes me quedé dándole vueltas a muchas cosas relacionadas con el tema y no me sentía muy a gusto. Demasiadas chirriaban feo.

Así que ésta mañana decidí cambiar de tercio y me metí a saco en harina.

Primero fui a la asamblea de mi barrio. A las 12:00 hs (luego hablaré de las coincidencias horarias). Escuché, participé, cogí el micro, hablé, muchos sacudieron sus manitas e incluso aplaudieron, otros no estaban de acuerdo. Normal. Hasta ahí bien en cuanto a que sentía dentro que había cierta magia, aroma a ágora, parte mentidero de la Villa con el fantasma de Quevedo dando vueltas escribiendo en un ordenador loas al 2.0. Pero por otro lado no, algo de base no funcionaba. Y no estamos para romanticismos ni utopías. Estamos para trabajar, en serio, con coherencia y sin errores. Obvio que si, se permiten los errores, esto se está inventando sobre la marcha, pero errores de bulto, previsibles, que no haría falta solucionar porque no se deberían cometer, pues no.

Rumiando por lo bajo, con muchos interrogantes y ninguna respuesta, cambié mis planes del día sobre la marcha, cogí el cercanías y me fui a Sol. Caras conocidas, otras no, muchos nervios en el ambiente. En la asamblea en la que había participado no supieron confirmar si mañana (hoy en realidad) se desalojaba Sol. Fui directo a ver a los del comité de info y a los de comunicación. Pregunté y a pesar que me conocen, me miraron con cara de "este pavo no se entera".

-Claro, mañana, lo hemos dicho y publicado.

-Pues en la asamblea de hoy, en mi pueblo, no lo sabían.

-Deberían...

-Claro, deberían.

No quise entrar en que en realidad ya lo sabía, lo había leído e incluso un escrito mío acerca del error de no desalojar en el momento oportuno anduvo paseando por ahí y recibí algunos mails sobre el tema con sus consiguientes intercambios epistolares. O sea, estaba enterado y además había hecho mi tarea para el hogar de leer todo lo que pude ( porque "todo" es imposible) y estaba más al loro que mis interlocutores "oficiales".

Más mal sabor de boca. Me relajo, me ecuentro con un poeta de calle con muchos libros bien publicados pero mal vendidos, al que ya conocía. Charla más que amena. Luego los garbeos e intercambios de rigor con conocidos y extraños.
A eso de las 17:00 hs indago acerca de la mala información en lo referente a los horarios establecidos para las asambleas. Supuestamente todas iban a ser a la misma hora pero Chamberí no. Así que un trío de tres nos fuimos silbando bajito por Fuencarral hasta la Plaza de Olavide. Aclaro, no pensaba ir, pero mi malestar estaba a punto de convertirse en cabreo y tenía cierta vaga esperanza en que alguien me iba a sacar de dudas acerca de como se está llevando a cabo éste tinglado.


Iluso de mi.


Otra vez participé, otra vez micro en mano, otra vez me indigné de comprobar que nos estamos mal indignando. Quiero decir, bien en indignarnos. Mal en el como.


(Paréntesis): ésto es un breve resumen de un día muy largo. Vamos al grano. Podría escribir horas pero voy a dejarlo en una pequeña reflexión.
  • El edificio está mal cimentado. Suena duro y mal, pero en mi (humilde) opinión, es así. Y solo voy a mencionar lo básico. Imaginaros todo lo que viene después, lo que hay guardado en la guantera de la impotencia de ver (otra vez, en mi humilde opinión) lo obvio y que nadie se de por enterado.
  • Los discursos de los responsables son contradictorios.
  • Nada fluye como debería. Es todo un galimatías de obstáculos.
  • Los barrios hablan de Sol en tercera persona. Me crujió el estómago.
  • Por un lado se habla de transparencia y todo con la ley en la mano y a continuación se pone a votación si facilitarle información oficial a los "medios enemigos" y se plantean acciones de calle claramente ilegales.
  • Gritar a los cuatro vientos, indignadísimos, que son los periodistas los que se tienen que mojar e ir a las asambleas y escribir. Como si el pobre que lo hace tuviese algún tipo de decisión de lo que se va a publicar, que ya está decidido de antemano.
  • No saber diferenciar entre mass media y medios alternativos. Perdón, si se diferencia, pero mal.
  • Ni idea y errores de bulto acerca del funcionamiento natural y sobre todo funcional, de la red y el 2.0
  • Alucinando cuando los responsables de las listas, por ej, de Google, no saben como manejarlas al punto de estar mareados por no poder organizarlo, no saber lo que es un opt-in, ni idea que hacer con la avalancha de pedidos de baja que les cayó encima por la frustración de los usuarios.
  • Poner a votación (perdón, lo políticamente correcto es llamarlo "consenso") temas y cuestiones que deben decidirse y estar decididas por si solas, porque caen por su propio y obvio peso. Pero en esa discusión, entretanto, enredos e idas y venidas. Y todos sacudiendo las manitas muertos de orgullo cuando una de las responsables dice cosas como "Hay que decirle a los medios que no, que no estamos ebrios de poder". Por favor.
  • Hoy se tuitió hasta el aburrimiento algo así como "Los ciudadanos deben saber que son libres de asistir a los plenos del ayuntamiento y hacer preguntas y plantear cuestiones". La red inundada de ese derecho constitucional y todos en nuestra supina ignorancia. Pues que no lo sepa quien no tiene por qué saberlo, vale. Pero que lo diga, insista y haga hincapié en ello un responsable del tema sin haberse enterado de que va, pues no. Tuvo que salir una señora mayor, de una organización vecinal que está en el ajo hace mucho, a contar el laberinto de fechas, horarios, permisos y formularios que conlleva asistir. Con direcciones de donde y con cuanto tiempo previo hay que solicitarlo. Y aclarar que al hacerlo hay que poner por escrito que se va a preguntar, para que sus señorías preparen las respuestas. Y sus trucos de zorra (en el más bonito sentido de la palabra) vieja. O sea, una vez logrado entrar, cambiar las preguntas. ¿Y ésto a qué viene? Has acertado. En Sol tampoco lo sabían.
  • No hace falta repetir veinte veces "intentemos usar un lenguaje inclusivo". No hace falta cada vez que se habla en masculino inmediatamente soltar el femenino que corresponde. Dos ejemplos tontos si queréis... Imaginaros lo que viene detrás.
  • No hay que intentar ser tan políticamente correctos. Coño, al pan pan y al vino vino.
  • Y comisión de comisión de comisiones de comité. Ensalada de días, horarios y siento reiterarme, de comisiones y comités. Menos mal que el sitio estaba claro, Plaza de Olavide hay solo una en Madrid. Pero así y todo se hacía hincapié en qué sitio de la plaza y bajo que farola y frente a qué bar.
  • No sigo porque no terminaría más.
Otra vez silbando bajito, pensando en aquello tan de los políticos, que es la base de todo esto, de "cuando quieras paralizar algo, forma un comité".Si a alguien le molesta, pues es lo que veo y lo que hay. Y que nadie se ofenda por las ironías.

Sobre las coincidencias horarias que mencioné al principio. En las dos asambleas, a la misma hora y por el mismo canal, había actividades del ayuntamiento. Monitores/as en prácticas (o sea, gratis y a la fuerza) con actividades para niños. Piscolabis, refrescos y ganchitos incluidos. Ocupando, obvio, el lugar de la asamblea y compitiendo a ver quien la tiene más grande con el volumen del micro. Y claro, en la asmblea de las 18:30 hs ya lo sabían gracias a que los de las 12:00 hs se lo encontraron de sopetón. Ayuntamiento 1 - Indignados 0.

Por un lado pienso/siento que estoy hilando demasiado fino. Pero por otro, en absoluto. Es una pequeña muestra de actitudes y mecanismos que de fino no tienen nada. Todo es de bulto.

Y mañana, más y peor. Se desaloja Sol. Se quedan los ultras. Los desalojarán a la fuerza y ninguno de los indignados, de los que sentimos todo ésto como propio, como nuestro y de todos, como una luz tenue de esperanza que se está apagando, digo, ninguno de nosotros va a ir a defenderlos.

Por mi parte, he decidido volver a la barrera. Me he limpiado las manos de harina y seguiré haciendo lo que sé: apoyar, divulgar, evangelizar, colaborar en plan perfil bajo donde pueda. Y si alguien pregunta mi opinión, darla. De forma sincera y aunque duela.

Por supuesto voy a ser uno más el 19J.

Sigo tan indignado o más que el primer día. Pero me niego a indignarme de los indignados y de los otros indignados que se indignan de los primeros. No.

No cojo más un micrófono. Hay otros a los que el plumaje de pavo real engallardonado (perdón el chiste fácil) les sienta mejor. Con ésto quiero decir, y me duele tener que hacerlo, que hay un tema de egos camuflados bajo un falso manto de humildad, atroz.

Terminando, que van siendo horas, una reflexión privada que me apetece compartir. Hoy he ratificado lo que venía sintiendo, por pura intuición, hace tiempo. Después de muchos años de vivir y ganarme el cobre presentando, vendiendo, hartarme de dar conferencias, participar en paneles y mesas redondas, locutar en radio y asustar en la TV, sigo sabiéndolo hacer. Obvio, no por listo, es una pura cuestión de oficio. Pero ya no lo disfruto. Hoy lo mío son las distancias cortas.

Al los que hayáis leído hasta aquí, vaya paciencia.

Y espero pronto poder decir mañana más y mejor. Hoy no me atrevo.

Feliz descanso, a los que nos toca.

miércoles, enero 05, 2011

Jartito, hasta las narices de la polémica con la nueva ley antitabaco. Por eso mismo, aporto la peseta que falta para el duro.


Antes que nada, aclarar que no me afecta, en la práctica, en lo más mínimo. Fumo seis pitillos al día, a veces menos, de liar. Y no pasa nada si no puedo fumarlo en el bar amigo a la hora del cafetito.

Mi postura es muy simple y va mas allá de las razones a las que se alude para estar a favor o en contra. Me parece bien que se quiera proteger a los no fumadores. Me parece mal la forma de llevarlo a cabo.

Y como no voy a escribir un panegírico al respecto, comparto con vosotros las opiniones de dos personas a las que respeto mucho, publicadas en El País. A favor, Luis Rojas Marcos, profesor de psiquiatría de la Universidad de Nueva York y ex presidente ejecutivo del sistema de Salud y Hospitales Públicos de, nada menos, esa ciudad. Tengo y he leído todos sus libros; un claro referente. En contra, Fernando Savater, filósofo, escritor, ensayista, profesor. Uno de mis autores de cabecera.

Las dos posturas, desde el punto de vista legal y a lo que apunta el espíritu de la ley, son correctas. Mi elección, subjetiva, es la de Savater. ¿Por qué? Va más allá de la ley en sí, cuestiona otras aspectos con argumentos que ninguna racionalización objetiva, en mi humilde opinión, puede rebatir.

Antes de dejaros con los dos artículos (leedlos, vale la pena) me remito a la última frase de Savater, que hago mía y resume perfectamente mi postura:

Lo que mata (la convivencia civilizada) no es el tabaco, sino utilizarlo donde no se debe. Y también legislar para enmendar la conducta de los ciudadanos en lugar de establecer marcos para que convivan derechos distintos sin colisionar entre sí.

Disfrutad.


ANÁLISIS: A FAVOR DE LA LEY
"PERSEGUIR AL VERDUGO"
LUIS ROJAS MARCOS

En las últimas décadas, las tabacaleras han sido la diana principal de cientos de querellas, individuales y colectivas, por haber ocultado a sabiendas y durante años el poder adictivo de la nicotina y la relación directa entre el cigarrillo y numerosas dolencias mortales del corazón, los pulmones y otros órganos vitales. La acumulación más reciente de la indisputable evidencia sobre lo dañino del humo del tabaco ha centrado la atención de los líderes sociales y las instituciones que velan por la salud pública en los consumidores que fuman en público y dañan la salud de terceros.

El consumo de tabaco en compañía de no fumadores es a la vez complicado y sencillo. Esta es la parte complicada: el tabaco es un producto legal que mata. Pero todos tenemos derecho a escoger nuestros propios venenos y el consumo de tabaco es una decisión consciente y libre. Para compensar la parte complicada ahí está la verdad sencilla: respirar el humo del tabaco de otros causa las mismas enfermedades y también nos saca de este mundo prematuramente, pero lo hace sin nuestro consentimiento.

Fumar es una adicción muy peligrosa. A menudo, también un rito. Los soldados comparten cigarrillos con sus prisioneros y el verdugo con el reo. En muchas sociedades fumar no es solo un acto individual, suele ser además, una ceremonia social. Ninguno somos inocentes. Todos somos cómplices.

Creo que, finalmente, el romance con el cigarrillo se ha roto. Desafortunadamente, demasiados hombres y mujeres continuarán dando su vida por el pitillo. Para muchos, el tabaco es un ingrediente indispensable de su vida, y también de su muerte. El problema es que antes o después alguna de las víctimas del humo de segunda mano va a ser alguien cercano. Y si vemos morir en nuestros brazos a una persona querida a causa del humo asesino, la única opción que nos queda es perseguir al verdugo.

Luis Rojas Marcos es profesor de psiquiatría de la Universidad de Nueva York y ex presidente ejecutivo del sistema de Salud y Hospitales Públicos de esta ciudad.


ANÁLISIS: EN CONTRA DE LA LEY
"¿VENENO PURO?"
FERNANDO SAVATER

Resulta chocante que contra la nueva ley del tabaco protesten los hosteleros y otros damnificados económicos, pero nadie se atreva a reivindicar no solo su derecho a fumar sino el placer y los beneficios que aporta el tabaco a quien sabe manejarlo. Hasta los fumadores que se sienten perseguidos aclaran que van a dejarlo enseguida y a ser buenos, como los demás. Quizá para no parecer a sueldo de las grandes tabacaleras, que es la última sandez inventada contra quienes no se doblegan a planteamientos inquisitoriales: si defiendes las corridas de toros estás a sueldo de los ganaderos, si defiendes el derecho a comer jamón (y elogiarlo) te paga la asociación de chacineros y si defiendes el placer de fumar… mal vamos.

No es cierto que el tabaco mate: lo que mata en ciertos casos es su abuso. Sin duda fumar en exceso es pernicioso, aunque las cifras que se manejan de muertos y malheridos resultan demasiado precisas para no resultar sospechosas. Después de todo, no es tan fácil calibrar quién muere por culpa del tabaco como quién es víctima de un accidente de tráfico… Por lo demás, el mundo está lleno de fumadores vivitos y coleando, lo mismo que de conductores prudentes —aunque la carretera mate mucho—, de bebedores morigerados o de alpinistas que después de jugarse la vida en las alturas vuelven triunfantes y sanos a su hogar. Y por supuesto quienes fuman lo hacen porque obtienen cosas positivas del tabaco (placer, serenidad, inspiración, sociabilidad o lo que sea) no porque sean suicidas en potencia. Si lo fuesen, fumarían cartuchos de dinamita o beberían lejía, conductas poco habituales.

Es cierto que nadie debe imponer el humo del tabaco a quien no desea soportarlo. Por tanto, es lógico que se permita fumar en algunos sitios y en otros no. En el caso de los restaurantes, por ejemplo, puede haberlos de fumadores y de no fumadores (o con secciones separadas para unos y otros): lo absurdo es que alguien proteste porque se fuma en un local que ya advierte que admite fumadores. Es como entrar en una discoteca y pedir que apaguen la música porque uno tiene derecho a charlar tranquilamente con los amigos… Lo que mata (la convivencia civilizada) no es el tabaco, sino utilizarlo donde no se debe. Y también legislar para enmendar la conducta de los ciudadanos en lugar de establecer marcos para que convivan derechos distintos sin colisionar entre sí.

Fernando Savater es filósofo.

viernes, diciembre 03, 2010

Sin rostro para recordar a los 'sin techo'

El País

Con atuendo negro y expresivas caretas blancas, decenas de personas se dieron cita ayer en la Puerta del Sol para "hacer visible lo invisible": las 30.000 vidas que en España discurren por las calles de las ciudades, sin hogar y sin derechos. Los participantes se sentaron sobre cartones y se cubrieron con papel de periódico y carteles con lemas diversos. La campaña "Nadie sin derechos. Nadie sin hogar" tiene el respaldo de varias asociaciones de ayuda a personas marginadas.

lunes, noviembre 29, 2010

CHAPEAU

Patente de corso
Arturo Pérez-Reverte

Internet y desparrame
XLSemanal - 29/11/2010

Me sorprenden algunos amigos lectores porque, tras diecisiete años escribiendo ajustes de cuentas semanales -que para mi salud mental como español resultan de lo más higiénico-, hace poco se montara un pifostio en torno a cierto comentario mío, hecho en un humilde rincón de la red social Twitter, sobre la opinión personal y razonada que tengo de la gestión política de cierto ministro pasado a peor vida (apuntemos, de paso, que según la 22ª edición del diccionario de la RAE y en la quinta acepción del palabro, un mierda -escrito con artículo masculino- significa, literalmente, persona sin cualidades y méritos). Como digo, se extrañan esos amigos de que en todos estos largos y tormentosos años nunca se montara cisco semejante, pese a que, como certificarán los responsables de XLSemanal, algunos de sus cabellos encanecidos se deben a esta página pecadora; en la que, aparte disgustos empresariales con anunciantes y poderes más o menos fácticos, el teléfono y el correo tuvieron momentos de gloria, lo mismo en tiempos de la España prepotente, meapilas, ladrillera y cañí del amigo Ánsar, que cuando no hace mucho comenté los sentimientos que la vista del palacio de las Cortes despierta en mi espíritu, o cuando dediqué un artículo -Permitidme tutearos, imbéciles- a la política educativa española de los hunos y los hotros: esa casta política demagoga y oportunista que ha conseguido hacernos analfabetos en diecisiete libros de texto y cuatro idiomas distintos, sin contar el bable asturiano y la fabla aragonesa. Ni siquiera llegó a tanto cuando, gobernando el Pepé, glosé en términos contundentes -dos sustantivos con preposición en medio- la figura de Pío XII, el papa entrañable que se hacía fotos místicas con un pajarito posado en un dedo mientras los nazifascistas deportaban y gaseaban a cientos de miles de judíos bajo sus pastorales narices. Dense ustedes una vuelta por el gueto judío de Roma, por ejemplo, que todavía está allí. Miren las placas conmemorativas y sabrán a qué me refiero.

La respuesta a por qué en esos y otros casos el desparrame no llegó a tanto, mientras que en éste varios ministros -en su acepción genérica de hombres y mujeres que ocupan el cargo- me concedieron el privilegio de pronunciar mi nombre en los telediarios, es lamentablemente obvia: Internet, las redes sociales y la obligada simplificación de muchos de sus mensajes, se caracterizan por la potente difusión, el acceso indiscriminado y la fácil superficialidad. Cualquier mensaje puesto allí puede rebotarse millones de veces con extrema rapidez. Además, todo usuario, desde la lúcida mente científica hasta el cretino más tarado que imaginar podamos, tiene a mano expresar su opinión en Internet bajo nombre real o fingido, con la simplicidad de darle a una tecla y la impunidad opcional del anonimato. Con el incierto resultado de que lo mismo valen estadísticamente las opiniones del escritor y caballero Mario Vargas Llosa, del profesor Gregorio Salvador o del científico y académico José Manuel Sánchez Ron, que las de cualquier tiñalpa analfabeto y con seudónimo que decida asomarse a la red.

Pero la causa principal, en mi opinión, es la superficialidad. Una característica de Internet es que ahí todos corremos el riesgo de opinar, basándonos en frases leídas al azar, fuera de contexto, o en mensajes mil veces rebotados y que se deforman y desnaturalizan por el camino, sobre cuanto la amistad, el entusiasmo, el rencor, la ideología, la simple estupidez, hacen decir a unos tras leer de otros lo que, a su vez, éstos aseguran que alguien dijo. Luego, ese despelote salta a ciertos medios informativos siempre ávidos de titulares, de etiquetas fáciles y de agua a su molino; notoriamente, en esta triste, cobarde y demagógica España, donde tantos paniaguados rascatertulias a sueldo de sus amos, de ésos que nunca pierden ningún tren porque corren delante de cualquier locomotora, se ganan el jornal. De tal modo, una maraña de información insustancial, hecha de comentarios inexactos, cuando no falsos o malintencionados, acaba suplantando el hecho real y los argumentos originales. Y al cabo es lo que queda. Permítanme un caso propio: hace poco publiqué en esta página un artículo titulado Notario del horror. A las veinticuatro horas, en un lugar de Internet, una sucesión de usuarios estaba poniéndome a parir por recomendar las memorias de un secretario judicial de Burgos, nada menos que capital rebelde durante la Guerra Civil. Por darle coba a un represor fascista. Hasta que otros internautas, que sí habían leído el artículo, les aclararon que el tal secretario judicial era de izquierdas y narraba las ejecuciones masivas de republicanos en aquella ciudad. Y que llamarme asalariado del Pepé, facha y nostálgico del franquismo por alabar ese libro, resultaba, cuando menos, inexacto.

martes, septiembre 21, 2010

Bonito el home de Google hoy, homenaje a Juan de la Cierva y Codorníu por el 115º aniversario de su nacimiento



Juan de la Cierva y Codorníu (Murcia, España, 21 de septiembre de 1895 – Croydon, Reino Unido, 9 de diciembre de 1936): Inventor y científico aeronáutico español, ingeniero de caminos, canales y puertos y aviador. Inventó el autogiro, aparato precursor del actual helicóptero.
Hijo del abogado criminalista, político y empresario Juan de la Cierva y Peñafiel, que llegó a ser ministro en varias ocasiones y alcalde de Murcia, desde su infancia destacó su interés por el mundo de la aviación, y junto a su amigo Tomás de Martín-Barbadillo construyó pequeños modelos capaces de volar.

viernes, agosto 06, 2010

Barenboim reconquista la Plaza Mayor

Aquí:

http://bit.ly/bW9B4z

La lámpara minera cumple 50 años

Para el que le guste el flamenco...

El Festival de Cante de Las Minas de La Unión, descubridor de talentos del flamenco como Miguel Poveda, Israel Galván o Vicente Amigo, celebra sus bodas de oro

 

http://bit.ly/bW2375

martes, julio 13, 2010

Y un fandango...

Y ese tango
compadrito del sur
y un fandango
de gitano andaluz
y un piano
con dos copas de más...

(si, a propósito)





La Canción de Los (buenos) Borrachos

Cuatro gotas
de alquitrán en la voz,
siete notas
empapadas de alcohol
campanadas
en el fondo del mar,
carcajadas
que me hicieron llorar...
Con un loro
que blasfema en latín,
le hacen coro
los "sultanes del swing"
y una big band
con un trombón y bombin
de Nueva Orleans
en mi funeral.
Y ese tango
compadrito del sur
y un fandango
de gitano andaluz
y un piano
con dos copas de más,
y unas manos
que lo sepan tocar.
Oraciones
para gente sin fe,
tentaciones
de volver a beber
el veneno
que tus labios me dan,
el obsceno
beso de la verdad.
La balada
de la casada infiel,
demasiadas
cosas por aprender,
el portero
de la Puerta del Sol,
el cartero
de tus cartas de amor,
el primero
en sacarte a bailar
un vals.
El vals
de la tristeza más triste del mundo,
la belleza que dilapidé,
la pereza de los vagabundos,
el rompecabezas que no terminé.
La palabra secreta, la mano
que planta violetas en el hormigón,
la maldita canción del verano,
la casa de citas de mi corazón.
Y el milagro del abecedario,
la tortuga que rompe a volar,
la ternura de los dinosaurios,
el aniversario de la soledad.
La liturgia de las despedidas
la bala perdida que viene por mí,
la nostalgia que amarga la huida,
la banda sonora de lo que viví.
La canción de los buenos
borrachos
que, de madrugada,
vuelven al hogar,
la canción que atropella los tachos
llenos de basura de la Capital.
La canción que se canta al oido,
la canción que no quieres oir,
la cantamos los malos maridos
cuando, en el olvido,
pensamos en ti.
La canción de los buenos
borrachos,
que, de madrugada.
vuelven al hogar,
la canción que atropella los tachos
llenos de basura de la Capital.
La canción que se canta al oido
la canción que no supe escribir,
la cantamos los malos maridos
cuando, en el olvido,
pensamos en ti.

sábado, julio 10, 2010

Humildad y respeto al rival sobre todas las cosas...

¡Ojo España! Holanda es ambiciosa
elmundodeportivo.es

Una selección tan llamativa por su fútbol como por su vestimenta, la oranje, la que lució el Barça en Wembley. Será su tercera final en un Mundial. Los dos anteriores, en el '74 y '78, perdieron con las anfitrionas Alemania y Argentina. Han ganado una Eurocopa, están entre las cinco mejores del ránking FIFA, se clasificaron sobrados...

Su técnico, Van Marwijk, sustituyó a Van Basten tras la última Eurocopa. Frank de Boer y Cocu completan el staff. Más de la mitad de sus jugadores militan fuera de su país. Llevan trece triunfos consecutivos en partidos oficiales. Buenas individualidades pero también un bloque sólido. Sneijder luchará por su cuarto título este año y por el pichichi mundialista. Robben, que llegó con problemas físicos, está como una bala. Holanda no son sólo ellos dos. Juegan en equipo. Los duros Van Bommel y De Jong, el veterano Gio, el deseado Van der Wiel. Y Heitinga, Mathijsen, Kuyt, Van Persie...

Completos y con mucha ambición...

lunes, julio 05, 2010

Arturo Pérez-Reverte. Recomiendo leérlo. Entero.

Patentes de corso
Idiomas, exilios y cócteles Molotov
Arturo Pérez-Reverte

Me inquieta el número de jóvenes que en los últimos tiempospiden consejo. Qué debo hacer, qué libro debo leer, qué estudiar o qué caminos abandonar, cómo puedo conciliar lo que sueño con el paisaje desolado en que ustedes, los mayores, me han convertido el horizonte. Cuando preguntan cosas así, intento abrir camino a la esperanza. Lee esto, prueba con aquello, viaja a tal sitio. Traza tu camino con sentido común y con decencia. Pero hay días en que ese discurso no me sale. Soy de la generación que ha colaborado en armar esta trampa infame, la ratonera donde viven atrapados tantos jóvenes dolorosamente lúcidos. No siempre puede transmitir esperanza quien a veces no la tiene. Hace unos días, durante uno de los breves contactos que mantengo con lectores y amigos a través de la red social Twitter, me encontré dando a uno de ellos, que preguntaba qué leer con veintisiete años y en paro, una respuesta inquietante para mí mismo: «Un libro para aprender idiomas y largarse, o uno donde aprender a fabricar cócteles molotov».

Lo de la coctelería era broma, hasta cierto punto. Pero la primera parte del consejo me salió sincera. A veces creo que esto no tiene solución. Que este país irresponsable, históricamente enfermo, está condenado a repetirse a sí mismo hasta la traca final. Y en cada ocasión recuerdo lo que, de niño, oía a mi abuelo paterno, que era lúcido, culto, republicano, y usaba sombrero, sobre todo para quitárselo ante las señoras: «Arturín, aprende francés, que es muy triste ir al exilio sin hablar idiomas». Le hice caso, y hablo un francés de puta madre. También, a menudo, uso sombrero. Pero entre viajes y libros se echaron los años encima. Ahora ya me da igual irme o quedarme. Estoy cansado. Soy demasiado mayor, y hay días en los que sólo me levanto con ganas de morir matando.

España fue, durante siglos, muchas cosas buenas y malas. Hoy es algo parecido a intentar introducir una especie de barra o varilla por una serie de piezas hechas con agujeros desiguales: cada uno de un diámetro diferente, hechos de materiales distintos y situados en diferentes posiciones. No hay pulso que enhebre el invento, ni posibilidad de que nadie alinee aquello y funcione la maquinaria. Sin embargo, me resisto a creer que nada pueda hacerse. No escribiría estos artículos, en tal caso. Sigue habiendo, pese a todo, gente que lucha y se arriesga, empresarios dignos, funcionarios decentes, jóvenes solidarios y valerosos capaces de levantarse y trabajar cada mañana. De pelear, si hace falta. Amigos en quienes esperar y confiar. Por eso duele más. Por eso ulcera el alma verlos maltratados por estas diecisiete Españas injustificadas, egoístas y ladronas, donde las ratas y los chacales depredan a su aire, envidiándose y odiándose a partes iguales, desmontando cuanto hace posible el respeto y la convivencia. Esa gentuza iletrada, infame, que ha hecho de la política su forma de vida y de nosotros su negocio, desvalija el país y se lleva por delante las instituciones en su ávida carrera por el dinero y el poder. Destroza el futuro. La impunidad de esos golfos la garantizan millones de ciudadanos apáticos sentados ante el televisor, viendo el fútbol y a Belén Esteban mientras aceptamos, aborregados, que nos conviertan en un país miserable, cutre, exclusivo para turistas baratos de cerveza y vomitona. Un lugar sin industria ni recursos propios, sin clase media, hecho de buscavidas y mendigos, de subvenciones mientras las haya, de putas y camareros. Dicho sea con todo el respeto para las putas y los camareros. Que, a este paso, serán quienes nos den de comer.

Algún retorcido consuelo queda de todo esto: a los principales culpables los hemos parido y votado los padres de esos jóvenes. Salen de nuestra entraña desde hace cuatro décadas. Los engordamos a nuestra costa, tarados por una dictadura anterior que nos hizo acríticos e ignorantes. El mayor homenaje a nuestra imbecilidad nacional tuvo lugar en el Senado hace unas semanas, el primer día que allí se utilizaron las diversas lenguas oficiales con traducción simultánea y pinganillo. Ésa es la España que los días de cabreo extremo, cuando aconsejo, como mi abuelo, tener idiomas y una maleta por si hay que largarse, quisiera ahorrar a los jóvenes más lúcidos: un andaluz medio analfabeto, presidente autonómico, hablaba con torpeza en catalán mientras otro andaluz casi tan analfabeto como él, vicepresidente tercero del Gobierno, escuchaba mediante un auricular la disparatada traducción a una lengua, el castellano, que ambos conocían -decir dominaban es excesivo- casi perfectamente. Y mientras, en sus bancos, encantados de estar allí, los cómplices de esos dos sujetos aplaudían.