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sábado, junio 11, 2011

No quiero ser un indignado e indignarme por los indignados

El movimiento 15M, como a muchos, me ha removido, me ha ilusionado, me ha motivado. Que quede claro que estoy muy involucrado, racional y emocionalmente. Me he pasado infinidad de horas en Sol, he compartido muchos puntos de vista, he dicho (por escrito y en persona) lo que me parecía se estaba haciendo bien y lo que no.

Esta breve intro para contar que el viernes me quedé dándole vueltas a muchas cosas relacionadas con el tema y no me sentía muy a gusto. Demasiadas chirriaban feo.

Así que ésta mañana decidí cambiar de tercio y me metí a saco en harina.

Primero fui a la asamblea de mi barrio. A las 12:00 hs (luego hablaré de las coincidencias horarias). Escuché, participé, cogí el micro, hablé, muchos sacudieron sus manitas e incluso aplaudieron, otros no estaban de acuerdo. Normal. Hasta ahí bien en cuanto a que sentía dentro que había cierta magia, aroma a ágora, parte mentidero de la Villa con el fantasma de Quevedo dando vueltas escribiendo en un ordenador loas al 2.0. Pero por otro lado no, algo de base no funcionaba. Y no estamos para romanticismos ni utopías. Estamos para trabajar, en serio, con coherencia y sin errores. Obvio que si, se permiten los errores, esto se está inventando sobre la marcha, pero errores de bulto, previsibles, que no haría falta solucionar porque no se deberían cometer, pues no.

Rumiando por lo bajo, con muchos interrogantes y ninguna respuesta, cambié mis planes del día sobre la marcha, cogí el cercanías y me fui a Sol. Caras conocidas, otras no, muchos nervios en el ambiente. En la asamblea en la que había participado no supieron confirmar si mañana (hoy en realidad) se desalojaba Sol. Fui directo a ver a los del comité de info y a los de comunicación. Pregunté y a pesar que me conocen, me miraron con cara de "este pavo no se entera".

-Claro, mañana, lo hemos dicho y publicado.

-Pues en la asamblea de hoy, en mi pueblo, no lo sabían.

-Deberían...

-Claro, deberían.

No quise entrar en que en realidad ya lo sabía, lo había leído e incluso un escrito mío acerca del error de no desalojar en el momento oportuno anduvo paseando por ahí y recibí algunos mails sobre el tema con sus consiguientes intercambios epistolares. O sea, estaba enterado y además había hecho mi tarea para el hogar de leer todo lo que pude ( porque "todo" es imposible) y estaba más al loro que mis interlocutores "oficiales".

Más mal sabor de boca. Me relajo, me ecuentro con un poeta de calle con muchos libros bien publicados pero mal vendidos, al que ya conocía. Charla más que amena. Luego los garbeos e intercambios de rigor con conocidos y extraños.
A eso de las 17:00 hs indago acerca de la mala información en lo referente a los horarios establecidos para las asambleas. Supuestamente todas iban a ser a la misma hora pero Chamberí no. Así que un trío de tres nos fuimos silbando bajito por Fuencarral hasta la Plaza de Olavide. Aclaro, no pensaba ir, pero mi malestar estaba a punto de convertirse en cabreo y tenía cierta vaga esperanza en que alguien me iba a sacar de dudas acerca de como se está llevando a cabo éste tinglado.


Iluso de mi.


Otra vez participé, otra vez micro en mano, otra vez me indigné de comprobar que nos estamos mal indignando. Quiero decir, bien en indignarnos. Mal en el como.


(Paréntesis): ésto es un breve resumen de un día muy largo. Vamos al grano. Podría escribir horas pero voy a dejarlo en una pequeña reflexión.
  • El edificio está mal cimentado. Suena duro y mal, pero en mi (humilde) opinión, es así. Y solo voy a mencionar lo básico. Imaginaros todo lo que viene después, lo que hay guardado en la guantera de la impotencia de ver (otra vez, en mi humilde opinión) lo obvio y que nadie se de por enterado.
  • Los discursos de los responsables son contradictorios.
  • Nada fluye como debería. Es todo un galimatías de obstáculos.
  • Los barrios hablan de Sol en tercera persona. Me crujió el estómago.
  • Por un lado se habla de transparencia y todo con la ley en la mano y a continuación se pone a votación si facilitarle información oficial a los "medios enemigos" y se plantean acciones de calle claramente ilegales.
  • Gritar a los cuatro vientos, indignadísimos, que son los periodistas los que se tienen que mojar e ir a las asambleas y escribir. Como si el pobre que lo hace tuviese algún tipo de decisión de lo que se va a publicar, que ya está decidido de antemano.
  • No saber diferenciar entre mass media y medios alternativos. Perdón, si se diferencia, pero mal.
  • Ni idea y errores de bulto acerca del funcionamiento natural y sobre todo funcional, de la red y el 2.0
  • Alucinando cuando los responsables de las listas, por ej, de Google, no saben como manejarlas al punto de estar mareados por no poder organizarlo, no saber lo que es un opt-in, ni idea que hacer con la avalancha de pedidos de baja que les cayó encima por la frustración de los usuarios.
  • Poner a votación (perdón, lo políticamente correcto es llamarlo "consenso") temas y cuestiones que deben decidirse y estar decididas por si solas, porque caen por su propio y obvio peso. Pero en esa discusión, entretanto, enredos e idas y venidas. Y todos sacudiendo las manitas muertos de orgullo cuando una de las responsables dice cosas como "Hay que decirle a los medios que no, que no estamos ebrios de poder". Por favor.
  • Hoy se tuitió hasta el aburrimiento algo así como "Los ciudadanos deben saber que son libres de asistir a los plenos del ayuntamiento y hacer preguntas y plantear cuestiones". La red inundada de ese derecho constitucional y todos en nuestra supina ignorancia. Pues que no lo sepa quien no tiene por qué saberlo, vale. Pero que lo diga, insista y haga hincapié en ello un responsable del tema sin haberse enterado de que va, pues no. Tuvo que salir una señora mayor, de una organización vecinal que está en el ajo hace mucho, a contar el laberinto de fechas, horarios, permisos y formularios que conlleva asistir. Con direcciones de donde y con cuanto tiempo previo hay que solicitarlo. Y aclarar que al hacerlo hay que poner por escrito que se va a preguntar, para que sus señorías preparen las respuestas. Y sus trucos de zorra (en el más bonito sentido de la palabra) vieja. O sea, una vez logrado entrar, cambiar las preguntas. ¿Y ésto a qué viene? Has acertado. En Sol tampoco lo sabían.
  • No hace falta repetir veinte veces "intentemos usar un lenguaje inclusivo". No hace falta cada vez que se habla en masculino inmediatamente soltar el femenino que corresponde. Dos ejemplos tontos si queréis... Imaginaros lo que viene detrás.
  • No hay que intentar ser tan políticamente correctos. Coño, al pan pan y al vino vino.
  • Y comisión de comisión de comisiones de comité. Ensalada de días, horarios y siento reiterarme, de comisiones y comités. Menos mal que el sitio estaba claro, Plaza de Olavide hay solo una en Madrid. Pero así y todo se hacía hincapié en qué sitio de la plaza y bajo que farola y frente a qué bar.
  • No sigo porque no terminaría más.
Otra vez silbando bajito, pensando en aquello tan de los políticos, que es la base de todo esto, de "cuando quieras paralizar algo, forma un comité".Si a alguien le molesta, pues es lo que veo y lo que hay. Y que nadie se ofenda por las ironías.

Sobre las coincidencias horarias que mencioné al principio. En las dos asambleas, a la misma hora y por el mismo canal, había actividades del ayuntamiento. Monitores/as en prácticas (o sea, gratis y a la fuerza) con actividades para niños. Piscolabis, refrescos y ganchitos incluidos. Ocupando, obvio, el lugar de la asamblea y compitiendo a ver quien la tiene más grande con el volumen del micro. Y claro, en la asmblea de las 18:30 hs ya lo sabían gracias a que los de las 12:00 hs se lo encontraron de sopetón. Ayuntamiento 1 - Indignados 0.

Por un lado pienso/siento que estoy hilando demasiado fino. Pero por otro, en absoluto. Es una pequeña muestra de actitudes y mecanismos que de fino no tienen nada. Todo es de bulto.

Y mañana, más y peor. Se desaloja Sol. Se quedan los ultras. Los desalojarán a la fuerza y ninguno de los indignados, de los que sentimos todo ésto como propio, como nuestro y de todos, como una luz tenue de esperanza que se está apagando, digo, ninguno de nosotros va a ir a defenderlos.

Por mi parte, he decidido volver a la barrera. Me he limpiado las manos de harina y seguiré haciendo lo que sé: apoyar, divulgar, evangelizar, colaborar en plan perfil bajo donde pueda. Y si alguien pregunta mi opinión, darla. De forma sincera y aunque duela.

Por supuesto voy a ser uno más el 19J.

Sigo tan indignado o más que el primer día. Pero me niego a indignarme de los indignados y de los otros indignados que se indignan de los primeros. No.

No cojo más un micrófono. Hay otros a los que el plumaje de pavo real engallardonado (perdón el chiste fácil) les sienta mejor. Con ésto quiero decir, y me duele tener que hacerlo, que hay un tema de egos camuflados bajo un falso manto de humildad, atroz.

Terminando, que van siendo horas, una reflexión privada que me apetece compartir. Hoy he ratificado lo que venía sintiendo, por pura intuición, hace tiempo. Después de muchos años de vivir y ganarme el cobre presentando, vendiendo, hartarme de dar conferencias, participar en paneles y mesas redondas, locutar en radio y asustar en la TV, sigo sabiéndolo hacer. Obvio, no por listo, es una pura cuestión de oficio. Pero ya no lo disfruto. Hoy lo mío son las distancias cortas.

Al los que hayáis leído hasta aquí, vaya paciencia.

Y espero pronto poder decir mañana más y mejor. Hoy no me atrevo.

Feliz descanso, a los que nos toca.

lunes, junio 06, 2011

Guy Kawasaki sobre la innovación: Los diez mandamientos del emprendedor

Cuando Guy Kawasaki habla sobre innovación en los negocios, como hizo recientemente en la conferencia de tecnología de la Universidad de Pensilvania, lo hace desde la perspectiva de quien cuenta con más de 25 años de experiencia en el asunto—un historial que el afable inversor y emprendedor dice estar lleno de altos y bajos.


Después de estudiar psicología en Stanford y de concluir un MBA en la Universidad de California (UCLA), Kawasaki, nacido en Hawai, se convirtió en el segundo “evangelista” de software de Apple Computer. Su trabajo, de 1983 a 1987, consistía en convencer a las personas para que crearan software para el Macintosh. Él recuerda con cariño a sus compañeros en Apple como individuos visionarios, motivados y probablemente “la mayor colección de excéntricos en la historia de California, aunque el récord lo rompió posteriormente Google”.

Después de salir de Apple, Kawasaki abrió empresas propias, además de hacerse consultor, autor y capitalista de riesgo. Escribió, entre otros:The Macintosh way, Rules for revolutionaries, Selling the dream y, más recientemente, Reality Check. Hoy, con 54 años, Kawasaki oye con frecuencia los planes que le presentan los fundadores de nuevas empresas de tecnología en las oficinas de su compañía de capital riesgo, Garage Technology Ventures.

En la cartera de Garage hay tecnologías específicas para la subcontratación de actividades de logística y para el sector de la energía renovable, entre otras, aunque Kawasaki admite que la empresa no ha dado todavía con un gran descubrimiento que la haga despegar, un Apple o un Google propios. En 2008, el empresario lanzó Alltop, una web libre que usa el RSS para agregar, por materias, las últimas novedades de miles de webs y blogs. Su blog, “Cómo cambiar el mundo” [How to Change the World], es una de las webs de estrategia más visitadas.

En la Universidad de Pensilvania, Kawasaki habló durante el congreso que marcó el 20 aniversario del programa Master Ejecutivo en Gestión de Tecnología (EMTM), ofrecido por el departamento de ingeniería de la universidad en asociación con Wharton. La charla titulada “El arte de la innovación” consistió en un manifiesto de diez puntos sobre cómo producir algo de valor para el cliente. Durante la charla, Kawasaki dio ejemplos divertidos y reveladores sobre servicios como la entrega de hielo (actualmente obsoleto) y sandalias de playa que se pueden usar para abrir botellas de cerveza.

A continuación un resumen de los “Diez mandamientos” de Kawasaki:


1. Ofrezca sentido, y no dinero.

“Como capitalistas de riesgo”, dijo Kawasaki, “lidiamos con muchas empresas que, por norma, nos dicen aquello que creen que nos gustaría oír: cómo ganar dinero. Según mi experiencia, la mayor parte de las empresas fundadas sobre el concepto de ganar dinero suelen fallar. Atraen el tipo equivocado de socio y de empleado”. En lugar de eso, dice, el emprendedor debe preocuparse por hacer que su producto o servicio signifique algo más que la suma de sus componentes, y del dinero que podrá ganar.

Kawasaki llamó la atención sobre las zapatillas aeróbicas de Nike dirigidas al público femenino, y cómo la empresa hizo de ellas algo más que sólo “dos piezas de algodón, cuero y goma producidas en condiciones relativamente sospechosas en Extremo Oriente”. Con una publicidad inteligente en que mostraba cómo las mujeres siempre han sido juzgadas y evaluadas, Nike “cogió un conjunto de materias primas de 2,50 dólares y lo transformó en símbolo de eficiencia, poder y liberación. La empresa produce sentido por medio de zapatos. Las grandes empresas son generadoras de sentido”. No hay duda de que Apple hizo eso con el Mac, con el iPhone y otros aparatos.

2. Trabaje con un mantra, y no con una misión.

Declaraciones insípidas y genéricas sobre la misión de la empresa —“ofrecer productos y servicios de calidad superior para nuestros clientes y para la comunidad por medio de liderazgo innovador y asociaciones”— son buenas sólo para el consultor contratado para desarrollarlas, dijo Kawasaki.

En vez de eso, opte por la concisión y defínase a sí mismo por lo que usted quiere significar para el cliente. Nike ofrece un “desempeño atlético auténtico”; FedEx promete “paz de espíritu”. Para que todos, dentro y fuera de la empresa, estén unidos en torno al mismo propósito, explíqueles la razón de ser de la empresa y de qué manera ella atiende a las necesidades y deseos de los clientes.

3. Sáltese las curvas.

Innovar es más difícil que simplemente estar un poco por delante de la competencia en la misma curva. “Si su empresa fabrica impresoras de margarita, el próximo paso no es la introducción del tipo Helvética en un tamaño de fuente diferente. Su objetivo debe ser ‘saltar’ hacia la producción de impresoras láser”, dijo Kawasaki. Eso es más fácil de hacer en algunas empresas que en otras.

El empresario dijo que en los tiempos anteriores a la refrigeración, la industria del hielo estaba formada por gente que cogía hielo en las regiones de clima frío usando caballos, trineos y sierras para ‘cosechar’ el hielo durante los meses de invierno. En 1900, un total de 4.536 toneladas de hielo se produjeron de ese modo. Después vino la era del ‘Hielo 2.0’: surgieron fábricas que producían hielo en cualquier lugar. El ‘hombre del hielo’ entregaba el producto en establecimientos comerciales y en las casas. Por fin, llegamos a la era del ‘Hielo 3.0’: la nevera casera.

Está claro que ninguna de aquellas personas que cosechaban hielo se metió en el negocio de la producción en fábricas, lo mismo que ninguna de las fábricas se introdujo en la industria de neveras. Esto se explica por el hecho de que “la mayor parte de las empresas se define por aquello que hace”, dijo Kawasaki, “y no por el ‘beneficio que genera para el cliente’. La verdadera innovación aparece siempre que nos saltamos las curvas, y no cuando nos esforzamos por mejorar un 10% o un 15%”.

4. Trabaje con diseños exclusivos.

Introduzca características que no se queden en lo trivial. Kawasaki citó una de las ideas que considera más innovadoras: las sandalias Fanning Reef, que traen un abridor de botellas incorporado a la suela. Hay diseños igualmente inteligentes, como el de la linterna BF-104 de Panasonic, que puede usar pilas de tres tamaños diferentes. De ese modo, las personas no tendrán dificultad en escoger una pila entre los diferentes tamaños que suelen tener en casa.

Hay diseños que son completos, porque no se limitan solo al producto: ofrecen también soporte y servicio. La elegancia también es fundamental, dice Kawasaki. “Toda empresa debería tener un CTO:Chief Taste Officer, o director de gusto’”, dijo. Tampoco puede faltar la emoción. “Buenos productos producen emociones fuertes: piense en la Harley Davidson, el Macintosh”.

5. No se preocupe en crear un producto perfecto.

Esto no significa hacer un producto malo, sino que “la innovación puede contener elementos no muy buenos”, dijo Kawasaki. Twitter tiene un montón de fallos, pero está cambiando el hábito de las personas. El primer Mac tenía muchas cosas que había que mejorar, pero estableció cómo sería el futuro de la computación personal, y no necesitó esperar mucho por eso.

6. Polarice a las personas.

Siempre que usted intente serlo todo para todo tipo de personas acaba cayendo en la mediocridad, dijo Kawasaki. El Scion xB de Toyota, con su estilo “cuadrado”, puede parecer feo para algunas personas, pero para los fans es sensacional. El TiVo tiene éxito, a pesar de volver loca de rabia a la industria de la publicidad.

7. No impida que broten las flores.

Parafraseando a Mao, Kawasaki dijo que no sabemos dónde va a surgir una flor, así que simplemente debemos permitir que brote. Las innovaciones pueden atraer a clientes inesperados e imprevistos. Fue lo que sucedió con la crema para la piel “Skin-so-Soft” de Avon, que acabó siendo un éxito como repelente de mosquitos.

La regla número 1, dijo Kawasaki, consiste en “conseguir el dinero. Regla número 2: descubrir quien está comprando su producto. Pregunte a esas personas por qué lo están comprando y déles otras razones para comprarlo. Eso es mucho más fácil que preguntar a las personas por qué no están interesadas y, a continuación, intentar cambiar su manera de pensar”.

8. Renuévese, renuévese siempre.

Nunca deje de mejorar su producto o servicio. Oiga las ideas de los consumidores. No es fácil, dice Kawasaki, porque el innovador o el emprendedor siempre deben ignorar el consejo de los negativos y de los necios, para quien casi todo es imposible. Una vez hecho esto, cuando el producto llega a las manos del consumidor, ha llegado el momento de comenzar a recibir feedback.

9. Escoja su nicho.

Encuentre su lugar, insistió Kawasaki. A continuación, presentó un gráfico simple de coordenadas X y Y con los cuatro cuadrantes donde se veían las variables “Exclusividad” y “Valor”. Un producto o servicio no necesita ser exclusivo para generar valor. Así fue, dijo, cómo Dell obtuvo cuota de mercado vendiendo ordenadores. En el cuadrante izquierdo inferior del gráfico Kawasaki colocó varias puntocom surgidas a finales de los años 90 sin nada de especial unas en relación con las otras. Eran empresas de bajo valor y sin inspiración.

Ya en el cuadrante superior derecho estaban los productos y servicios exclusivos y de alto valor. Allí estaban la empresa online de servicios de entradas de cine Fandango y la compañía de tarjetas Clear, que puede agilizar el paso de los usuarios por la seguridad de los aeropuertos. “La parte superior derecha es la parte más codiciada del mercado”, dijo. “Allí hay producción de sentido. También es allí donde se gana dinero, se hace historia”.

10. Siga la regla del 10-20-30

Siga la regla del 10-20-30 siempre que esté intentando convencer a un capitalista de riesgo. En otras palabras, no use más de 10 diapositivas de PowerPoint, restrinja su discurso a 20 minutos y utilice una fuente de tamaño 30 en su presentación (para mantenerla simple). El objetivo de ese tipo de presentación no es volver a casa con un cheque en la mano, dijo, sino evitar “ser descartado”.

Kawasaki añadió un ítem más para todos los innovadores —y un mea culpa. “No deje que los necios lo desanimen”, dijo citando a continuación una serie de declaraciones bien conocidas de gente que suele mirar con desconfianza a las nuevas tecnologías.

Fue el caso del presidente de IBM, Thomas Watson, que en 1943 estimó el tamaño total de usuarios del mercado de ordenadores en “cinco, tal vez” (historiadores del sector cuestionan la autenticidad de esa cita no comprobada). Citó también la falta de visión de Western Union, que no vio ninguna utilidad para el teléfono. Esas empresas se dejaron engañar por aquello que ya habían producido y no se pararon a pensar en lo que serían capaces de producir en el futuro. Debemos ignorarlas, dijo Kawasaki.

Sin embargo, él admitió que fue un necio una vez. A mediados de los años 90, le llamaron para una entrevista en Yahoo para el cargo de consejero delegado. La declinó. Él creía que Internet era otra actividad más para el módem del ordenador. Encontrar cosas en la Web tenía un valor limitado, en su opinión. “Según mis cálculos, esa decisión me costó 2.000 millones de dólares”.

Publicado el: 29/07/2009

El copyright de todos los materiales es propiedad de la Wharton Schoolde la Universidad de Pennsylvania y Universia.

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Fuente: Wharton.Universia  

  

domingo, junio 05, 2011

Wayseer Manifesto

No se, este tipo de cosas siempre me dieron un pelín de repeluz. Pero el mensaje, aunque algo manido, no deja de tener un aire optimista y de cierta esperanza, especialmente en momentos de profunda indignación global como el que estamos viviendo...

jueves, mayo 26, 2011

¡Despierta, imbécil!

Por Rodrigo Cortés
En su blog, Maneras de morir


¡Despierta, imbécil!


Hace unos años hice una película que casi nadie vio. A mí me gusta llamarla CONCURSANTE, pero la gente suele añadirle un artículo que, por lo visto, le hacía falta. Como parte de su estrategia de marketing (o ausencia de ella) se diseñó una campaña viral con el nombre de ¡DESPIERTA, IMBÉCIL!, y un servidor elaboró varios teasers, pequeñas cápsulas protagonizados por Leonardo Sbaraglia, en que Martín Circo Martín, el personaje que habitó durante varios meses, lanzaba píldoras en forma de bala sobre su particular manera de procesar la realidad. En su momento, y me refiero a hace cuatro años, poco se hablaba de lo que hablaba Martín, y CONCURSANTE fue calificada por algunos de ingenua, estúpida, vacía, o, como mínimo, innecesaria, adjetivos que, a fuer de sinceros, calzan a la perfección con mi propia existencia.

También elaboré un rabioso decálogo, un pretendido manifiesto fundacional, firmado con furia por Martín Circo, que alguien ha devuelto a mis manos esta mañana y a alguno quizá haga gracia. Como decía Lynch a través de Laura Dern en Blue velvet: “es un mundo extraño…”.
        
¡DESPIERTA, IMBÉCIL!: MANIFIESTO FUNDACIONAL

 Son tiempos oscuros, tiempos de sueño e inconsciencia, tiempos de hipnosis colectiva. Son tiempos extraños. Con entusiasmo suicida, nos entregamos en manos de imitadores de sacerdotes: políticos acéfalos y obedientes, servidores de falsos dioses, que no dudan en sacrificar víctimas inocentes a cambio de casonas reformadas con gimnasio y jardín.

Es hora de reaccionar, es hora de abrir los ojos y enfrentar la realidad. ¡Despierta, imbécil! ¡Tienes que enfrentar el mundo! 

Qué es y qué no es «Despierta, imbécil»…
  

DECÁLOGO DEL INSOMNE

 1.- ¡Despierta, imbécil! no es un movimiento político, pues abomina de la política de los seres dormidos. No es un movimiento de izquierdas o de derechas, intervencionista o liberal, es un puñetazo en la cara de los que duermen y los que quieren que durmamos, un escupitajo en el ojo de los que guían nuestros destinos, un insulto aullado al viento de los mediocres.

2.- ¡Despierta, imbécil! no es un movimiento antisistema. No llevamos jerseys gruesos de lana, ni lanzamos adoquines, ni nos embozamos con pañuelos palestinos para asaltar las hamburgueserías en que acabamos de comer. Estamos dispuestos a sacrificar nuestra propia vida para permanecer en la vigilia, sin renunciar al dolor que esto conlleva.

3.- ¡Despierta, imbécil! denuncia la gran y global estafa del sistema bancario mundial, denuncia que las reglas están amañadas, denuncia que el 90% del dinero que circula en el mundo no es real, denuncia el sistema crediticio por el que la banca cobra intereses por préstamos que no hace, ¡es dinero falso, intangibles anotaciones electrónicas, nos entregan humo a cambio de sangre!

4.- ¡Despierta, imbécil! combate la hipnosis colectiva que impide la existencia real del individuo al convertir el librepensamiento en una marca residual de marketing. ¡Somos la resistencia al rescate del individuo!

5.- ¡Despierta, imbécil! detesta la Economía oficial y las verdades impostadas de las facultades, infecciones docentes propaladas desde el núcleo de la mentira. Educan a nuestros educadores para que nos injerten el sueño falsario de un conocimiento dañino.

6.- ¡Despierta, imbécil! no cree en la igualdad automática entre los seres humanos, porque no son iguales el moral y el ladrón, el esforzado y el perezoso, el mentiroso y el honesto. Cree en el mérito personal, el esfuerzo, la conciencia y la renuncia.

7.- ¡Despierta, imbécil! se ríe de quienes quieren cambiar el mundo pero no quieren cambiarse a sí mismos. Es un movimiento de total compromiso, gestado desde la responsabilidad individual y el verdadero deseo de cambio. No nos plegamos a consignas ni fórmulas, y somos impermeables a la influencia interesada de quienes buscan el consuelo hipnótico de la falsa solidaridad. ¡Somos insomnes!

8.- ¡Despierta, imbécil! es un movimiento para los que piensan, no para los que reclaman manuales de instrucciones.

9.- ¡Despierta, imbécil! es la última oportunidad para el que se complace en ser sapiens y apenas es habilis, para el aletargado y el cómodo, para el que sueña despierto. ¡Despierta, imbécil! ¡Despierta!, ¡despierta, imbécil!

10.- ¡Despierta, imbécil! denuncia que estamos en manos de seres dormidos y reclama una reacción personal e inmediata de quienes estén dispuestos a pagar el precio de la vigilia. ¡Es preciso realizar acciones diarias de despertar, lanzar al mundo un mensaje personal y diario que cree un bando alternativo! Estamos diezmados, es una pelea desequilibrada, pero no renunciaremos al único de nuestros derechos: DESPERTAR.


Martín Circo Martín
Fundador del movimiento ¡Despierta, imbécil!






miércoles, abril 27, 2011

Superar la necesidad de aprobación. Ser uno mismo...

Vía FB wall de Marisa Iturbide, posted by Javier Salvat.

By Neale Donald Walsh

They who are all things to their neighbors cease to
be anything to themselves.

So do not worry about "what the neighbors think." Worry only
about whether you are being true to yourself.

Think, act, and speak today from the place of your
highest truth. About all things. Including your
relationship, your life work, your thoughts and your
choices.

It is time that you came out of hiding on some things,
don't you agree?
---------
If you're doing something for someone else's
approval, you may as well not do it at all.

There is only one reason to do anything: to announce
and declare, express and fulfill, become and
experience Who You Really Are.

Do what you do, therefore, for the sheer joy of it,
for sheer joy is who you are. Do what you choose,
not what someone else chooses for you.

jueves, abril 21, 2011

Sea lo que sea, es mejor con el viento en la cara...

¿Qué hace la gente en la vida?
Soñar.
Para la gente común con sueños extraordinarios.


jueves, marzo 24, 2011

Think Quarterly by Google




About the Book


At Google, we often think that speed is the forgotten 'killer application' – the ingredient that can differentiate winners from the rest. We know that the faster we deliver results, the more useful people find our service.

But in a world of accelerating change, we all need time to reflect. Think Quarterly is a breathing space in a busy world. It's a place to take time out and consider what's happening and why it matters.

Our first issue is dedicated to Data – amongst a morass of information, how can you find the magic metrics that will help transform your business? We hope that you find inspiration, insights, and more, in Think Quarterly.

Matt Brittin
Managing Director, UK & Ireland Operations, Google

viernes, enero 21, 2011

Saber valorar sin etiquetar

Siempre he pensado que lo básico, lo realmente importante, los preceptos fundamentales, son compartidos por todas las religiones. Al margen, obvio, de como dice el Dalai Lama, diferencias filosóficas. Agregaría de forma, no de fondo.

Entonces, ¿por qué heredar, que se te imponga e imponer, incluso elegir una religión? La religión no deja de ser una herramienta compuesta por herramientas. Algo que, basicamente, el ser humano se inventó para poder paliar su miedo a la muerte, a lo desconocido. Yo (hablo solo por mi) prefiero elegir de entre esas herramientas las que me son útiles, sin importarme de donde proceden. 


It is very important to value all religious systems. Although they may have great philosophical differences, they all have precepts for cultivating a good attitude toward others and helping them. They all counsel the practice of love, compassion, patience, contentment, and observing society’s rules. Since all religions share these goals, it is important to respect them and to value the contribution they can make.

Dalai Lama





miércoles, enero 05, 2011

Jartito, hasta las narices de la polémica con la nueva ley antitabaco. Por eso mismo, aporto la peseta que falta para el duro.


Antes que nada, aclarar que no me afecta, en la práctica, en lo más mínimo. Fumo seis pitillos al día, a veces menos, de liar. Y no pasa nada si no puedo fumarlo en el bar amigo a la hora del cafetito.

Mi postura es muy simple y va mas allá de las razones a las que se alude para estar a favor o en contra. Me parece bien que se quiera proteger a los no fumadores. Me parece mal la forma de llevarlo a cabo.

Y como no voy a escribir un panegírico al respecto, comparto con vosotros las opiniones de dos personas a las que respeto mucho, publicadas en El País. A favor, Luis Rojas Marcos, profesor de psiquiatría de la Universidad de Nueva York y ex presidente ejecutivo del sistema de Salud y Hospitales Públicos de, nada menos, esa ciudad. Tengo y he leído todos sus libros; un claro referente. En contra, Fernando Savater, filósofo, escritor, ensayista, profesor. Uno de mis autores de cabecera.

Las dos posturas, desde el punto de vista legal y a lo que apunta el espíritu de la ley, son correctas. Mi elección, subjetiva, es la de Savater. ¿Por qué? Va más allá de la ley en sí, cuestiona otras aspectos con argumentos que ninguna racionalización objetiva, en mi humilde opinión, puede rebatir.

Antes de dejaros con los dos artículos (leedlos, vale la pena) me remito a la última frase de Savater, que hago mía y resume perfectamente mi postura:

Lo que mata (la convivencia civilizada) no es el tabaco, sino utilizarlo donde no se debe. Y también legislar para enmendar la conducta de los ciudadanos en lugar de establecer marcos para que convivan derechos distintos sin colisionar entre sí.

Disfrutad.


ANÁLISIS: A FAVOR DE LA LEY
"PERSEGUIR AL VERDUGO"
LUIS ROJAS MARCOS

En las últimas décadas, las tabacaleras han sido la diana principal de cientos de querellas, individuales y colectivas, por haber ocultado a sabiendas y durante años el poder adictivo de la nicotina y la relación directa entre el cigarrillo y numerosas dolencias mortales del corazón, los pulmones y otros órganos vitales. La acumulación más reciente de la indisputable evidencia sobre lo dañino del humo del tabaco ha centrado la atención de los líderes sociales y las instituciones que velan por la salud pública en los consumidores que fuman en público y dañan la salud de terceros.

El consumo de tabaco en compañía de no fumadores es a la vez complicado y sencillo. Esta es la parte complicada: el tabaco es un producto legal que mata. Pero todos tenemos derecho a escoger nuestros propios venenos y el consumo de tabaco es una decisión consciente y libre. Para compensar la parte complicada ahí está la verdad sencilla: respirar el humo del tabaco de otros causa las mismas enfermedades y también nos saca de este mundo prematuramente, pero lo hace sin nuestro consentimiento.

Fumar es una adicción muy peligrosa. A menudo, también un rito. Los soldados comparten cigarrillos con sus prisioneros y el verdugo con el reo. En muchas sociedades fumar no es solo un acto individual, suele ser además, una ceremonia social. Ninguno somos inocentes. Todos somos cómplices.

Creo que, finalmente, el romance con el cigarrillo se ha roto. Desafortunadamente, demasiados hombres y mujeres continuarán dando su vida por el pitillo. Para muchos, el tabaco es un ingrediente indispensable de su vida, y también de su muerte. El problema es que antes o después alguna de las víctimas del humo de segunda mano va a ser alguien cercano. Y si vemos morir en nuestros brazos a una persona querida a causa del humo asesino, la única opción que nos queda es perseguir al verdugo.

Luis Rojas Marcos es profesor de psiquiatría de la Universidad de Nueva York y ex presidente ejecutivo del sistema de Salud y Hospitales Públicos de esta ciudad.


ANÁLISIS: EN CONTRA DE LA LEY
"¿VENENO PURO?"
FERNANDO SAVATER

Resulta chocante que contra la nueva ley del tabaco protesten los hosteleros y otros damnificados económicos, pero nadie se atreva a reivindicar no solo su derecho a fumar sino el placer y los beneficios que aporta el tabaco a quien sabe manejarlo. Hasta los fumadores que se sienten perseguidos aclaran que van a dejarlo enseguida y a ser buenos, como los demás. Quizá para no parecer a sueldo de las grandes tabacaleras, que es la última sandez inventada contra quienes no se doblegan a planteamientos inquisitoriales: si defiendes las corridas de toros estás a sueldo de los ganaderos, si defiendes el derecho a comer jamón (y elogiarlo) te paga la asociación de chacineros y si defiendes el placer de fumar… mal vamos.

No es cierto que el tabaco mate: lo que mata en ciertos casos es su abuso. Sin duda fumar en exceso es pernicioso, aunque las cifras que se manejan de muertos y malheridos resultan demasiado precisas para no resultar sospechosas. Después de todo, no es tan fácil calibrar quién muere por culpa del tabaco como quién es víctima de un accidente de tráfico… Por lo demás, el mundo está lleno de fumadores vivitos y coleando, lo mismo que de conductores prudentes —aunque la carretera mate mucho—, de bebedores morigerados o de alpinistas que después de jugarse la vida en las alturas vuelven triunfantes y sanos a su hogar. Y por supuesto quienes fuman lo hacen porque obtienen cosas positivas del tabaco (placer, serenidad, inspiración, sociabilidad o lo que sea) no porque sean suicidas en potencia. Si lo fuesen, fumarían cartuchos de dinamita o beberían lejía, conductas poco habituales.

Es cierto que nadie debe imponer el humo del tabaco a quien no desea soportarlo. Por tanto, es lógico que se permita fumar en algunos sitios y en otros no. En el caso de los restaurantes, por ejemplo, puede haberlos de fumadores y de no fumadores (o con secciones separadas para unos y otros): lo absurdo es que alguien proteste porque se fuma en un local que ya advierte que admite fumadores. Es como entrar en una discoteca y pedir que apaguen la música porque uno tiene derecho a charlar tranquilamente con los amigos… Lo que mata (la convivencia civilizada) no es el tabaco, sino utilizarlo donde no se debe. Y también legislar para enmendar la conducta de los ciudadanos en lugar de establecer marcos para que convivan derechos distintos sin colisionar entre sí.

Fernando Savater es filósofo.

viernes, diciembre 24, 2010

Excelente, Savater en estado puro.

Contra los creyentes
Fernando Savater via El País

También acerca de la Ilustración dieciochesca, ese pronunciamiento cultural antisupersticioso por excelencia, se han fraguado supersticiones. Una de ellas asegura que los grandes ilustrados, cuyo epítome es Voltaire, persiguieron a los creyentes. No es cierto o, al menos, no lo es salvo que precisemos bien y de forma contraintuitiva los creyentes a quienes nos referimos. Porque en el sentido más acogedor del término, todos somos creyentes... en el siglo XVIII y hoy en día.

Los conocimientos bien fundados fueron y son demasiado escasos para lo que requieren nuestros anhelos de comprender la vida y actuar en la urgencia del momento presente. Como dijo Wittgenstein, incluso cuando tengamos todas las respuestas científicas aún no habremos comenzado a responder las preguntas que más nos importan. De modo que siempre necesitaremos creer además de saber para poder organizar racionalmente nuestra existencia humana.

Esta obviedad paradójica nunca se le escapó a Voltaire, Diderot ni al resto de los más esclarecidos miembros de la cruzada enciclopedista. Cuando ellos denunciaron y combatieron a los "creyentes", nunca pretendieron acabar con quienes conjeturan más allá de lo que pueden comprobar -ellos mismos lo hacían constantemente- sino con los que en nombre de su inverificable certidumbre persiguen y coaccionan a quienes viven según convicciones diferentes. Porque el creyente peligroso no es quien reivindica su fe como un derecho personal, sino quien pretende convertirla en un deber "para todas y todos", como dicen ahora. Voltaire les caracterizaba con el lema "piensa como yo o muere", todavía vigente hoy de forma literal en algunas siniestras teocracias aunque en nuestras sociedades democráticas haya sido sustituido por una fórmula menos sanguinaria: "Piensa como yo o muere... socialmente".

El laicismo del Estado, que es uno de los pilares -amenazados, ay- de la democracia contemporánea, no pretende erradicar creencias personales sino a aquellos que intentan prescribirlas o proscribirlas. Es decir, el Estado se mantiene laico para que los ciudadanos puedan serlo o no serlo según su criterio.

Y las convicciones de cada cual así amparadas no se refieren solamente a cuestiones religiosas o metafísicas, sino también a estilos de vida. Son estos últimos los más difíciles de soportar para los creyentes actuales, que solo se encuentran a gusto en la unanimidad de comportamiento y están dispuestos a exigirla de acuerdo con elevados principios morales... que dejan de serlo, claro, en cuanto se les impone por decreto. La institucionalización democrática no debe pretender instaurar el cielo en la tierra -lo óptimo en dignidad humana, decencia y costumbres edificantes- sino permitir el marco político en el que, dentro de una regulada convivencia, cada cual pueda ir al cielo o al infierno por el camino que prefiera, según postuló Voltaire. Lo contrario es volver a los usos teocráticos... aunque sea nominalmente para desautorizarlos y prohibirlos.

A diferencia de lo que pretenden los creyentes, el Estado laico no debe entrar en ningún tipo de polémicas religiosas. Ninguna fe puede convertirse en un eximente para incumplir las leyes civiles, pero tampoco en motivo para penalizar conductas que no se vetan explícitamente en los usos profanos. Si un conductor de autobús musulmán (el caso ha ocurrido en Reino Unido) no permite subir en su vehículo a un invidente acompañado de su perro guía, no es cosa de comenzar a discutir si realmente la saliva del animal esimpura o no según no sé qué ortodoxia: la ley de ayuda a las minusvalías debe cumplirse y punto.

De igual modo, una joven de la edad legalmente determinada debe poder comprar la píldora poscoital en la farmacia sin trabas, tenga la persona que regenta el establecimiento la opinión moral que fuere sobre esa transacción.

Pero tampoco hay derecho a prohibir velos o tocados a nadie porque se les suponga significados religiosos indeseables según el creyente persecutorio de turno (algunos muy eruditos, eso sí), cuando no despertarían recelo si se los justificase en nombre de la moda o de la extravagancia.

La indudable superioridad de las democracias laicas sobre las teocracias es que en las primeras las mujeres pueden ponerse el velo que quieran y en las otras en cambio no se lo pueden quitar. En cuanto a las disquisiciones teológicas, quedan para los ámbitos académicos y las fiestas de guardar.

Como los creyentes ejercen su santa coacción en beneficio de las almas de los demás, su presa favorita suelen ser las mujeres, cuyas almas tradicionalmente han sido consideradas más vulnerables que el espíritu de los varones.

Sea que se tapen demasiado o que se ofrezcan desnudas al mejor postor, siempre deben ser reprimidas y encauzadas porque solo llegarán a ser libres cuando se las convenza de lo dañino que es hacer lo que les dé la gana.

Antes, cuando la hembra era siempre revival de Eva tentadora, tras cada desvarío masculino alguien advertía: ¡cherchez la femme!; ahora, como ya solo están autorizadas a ser víctimas, en cuanto se recatan o se descocan demasiado los creyentes claman: ¡cherchez l'homme!

Porque se da por hecho que es un hombre siempre el que las desvía del recto sendero de la razón y la decencia. Desgraciadamente es muy frecuente que sean varones quienes las intimidan y mangonean, pero entonces será contra esos tiranuelos contra quienes habrá que actuar sin dejar de reconocer que ellas tienen también voluntad propia.

¿Que no se puede permitir la esclavitud, ni siquiera voluntaria? No hay esclavos ni esclavas felices salvo en la ópera de Arriaga y sin embargo todos nos esclavizamosgustosos de mil maneras por devoción o por ambición. Cuidado con los moralistas que sin escuchar nuestra opinión se sienten legitimados para emanciparnos a fuerza de decretos...

A lo largo de su biografía, los creyentes a veces mejoran de dogmas y pasan del comunismo a la socialdemocracia o el liberalismo, de la ortodoxia teológica al cientifismo y la evolución, de las adicciones juveniles a la salud pública, incluso hay ex caníbales que acaban vegetarianos o antitaurinos.

Pero lo que nunca pierden es el celo persecutorio que les asegura el subidón de adrenalina política. Los demás son cavernícolas oscurantistas, ellos siempre paladines ilustrados inasequibles al desaliento.

Practican lo que Michael Oakeshott llamó en un ensayo memorable la "política de la fe", es decir, tratan de imponer gubernamentalmente la perfección social según la guía de quienes ya vieron la luz de la verdad. O sea, siguen confundiendo política y religión... aunque se crean laicos.