Esta breve intro para contar que el viernes me quedé dándole vueltas a muchas cosas relacionadas con el tema y no me sentía muy a gusto. Demasiadas chirriaban feo.
Así que ésta mañana decidí cambiar de tercio y me metí a saco en harina.
Primero fui a la asamblea de mi barrio. A las 12:00 hs (luego hablaré de las coincidencias horarias). Escuché, participé, cogí el micro, hablé, muchos sacudieron sus manitas e incluso aplaudieron, otros no estaban de acuerdo. Normal. Hasta ahí bien en cuanto a que sentía dentro que había cierta magia, aroma a ágora, parte mentidero de la Villa con el fantasma de Quevedo dando vueltas escribiendo en un ordenador loas al 2.0. Pero por otro lado no, algo de base no funcionaba. Y no estamos para romanticismos ni utopías. Estamos para trabajar, en serio, con coherencia y sin errores. Obvio que si, se permiten los errores, esto se está inventando sobre la marcha, pero errores de bulto, previsibles, que no haría falta solucionar porque no se deberían cometer, pues no.
Rumiando por lo bajo, con muchos interrogantes y ninguna respuesta, cambié mis planes del día sobre la marcha, cogí el cercanías y me fui a Sol. Caras conocidas, otras no, muchos nervios en el ambiente. En la asamblea en la que había participado no supieron confirmar si mañana (hoy en realidad) se desalojaba Sol. Fui directo a ver a los del comité de info y a los de comunicación. Pregunté y a pesar que me conocen, me miraron con cara de "este pavo no se entera".
-Claro, mañana, lo hemos dicho y publicado.
-Pues en la asamblea de hoy, en mi pueblo, no lo sabían.
-Deberían...
-Claro, deberían.
No quise entrar en que en realidad ya lo sabía, lo había leído e incluso un escrito mío acerca del error de no desalojar en el momento oportuno anduvo paseando por ahí y recibí algunos mails sobre el tema con sus consiguientes intercambios epistolares. O sea, estaba enterado y además había hecho mi tarea para el hogar de leer todo lo que pude ( porque "todo" es imposible) y estaba más al loro que mis interlocutores "oficiales".
Más mal sabor de boca. Me relajo, me ecuentro con un poeta de calle con muchos libros bien publicados pero mal vendidos, al que ya conocía. Charla más que amena. Luego los garbeos e intercambios de rigor con conocidos y extraños.
A eso de las 17:00 hs indago acerca de la mala información en lo referente a los horarios establecidos para las asambleas. Supuestamente todas iban a ser a la misma hora pero Chamberí no. Así que un trío de tres nos fuimos silbando bajito por Fuencarral hasta la Plaza de Olavide. Aclaro, no pensaba ir, pero mi malestar estaba a punto de convertirse en cabreo y tenía cierta vaga esperanza en que alguien me iba a sacar de dudas acerca de como se está llevando a cabo éste tinglado.
Iluso de mi.
Otra vez participé, otra vez micro en mano, otra vez me indigné de comprobar que nos estamos mal indignando. Quiero decir, bien en indignarnos. Mal en el como.
(Paréntesis): ésto es un breve resumen de un día muy largo. Vamos al grano. Podría escribir horas pero voy a dejarlo en una pequeña reflexión.
- El edificio está mal cimentado. Suena duro y mal, pero en mi (humilde) opinión, es así. Y solo voy a mencionar lo básico. Imaginaros todo lo que viene después, lo que hay guardado en la guantera de la impotencia de ver (otra vez, en mi humilde opinión) lo obvio y que nadie se de por enterado.
- Los discursos de los responsables son contradictorios.
- Nada fluye como debería. Es todo un galimatías de obstáculos.
- Los barrios hablan de Sol en tercera persona. Me crujió el estómago.
- Por un lado se habla de transparencia y todo con la ley en la mano y a continuación se pone a votación si facilitarle información oficial a los "medios enemigos" y se plantean acciones de calle claramente ilegales.
- Gritar a los cuatro vientos, indignadísimos, que son los periodistas los que se tienen que mojar e ir a las asambleas y escribir. Como si el pobre que lo hace tuviese algún tipo de decisión de lo que se va a publicar, que ya está decidido de antemano.
- No saber diferenciar entre mass media y medios alternativos. Perdón, si se diferencia, pero mal.
- Ni idea y errores de bulto acerca del funcionamiento natural y sobre todo funcional, de la red y el 2.0
- Alucinando cuando los responsables de las listas, por ej, de Google, no saben como manejarlas al punto de estar mareados por no poder organizarlo, no saber lo que es un opt-in, ni idea que hacer con la avalancha de pedidos de baja que les cayó encima por la frustración de los usuarios.
- Poner a votación (perdón, lo políticamente correcto es llamarlo "consenso") temas y cuestiones que deben decidirse y estar decididas por si solas, porque caen por su propio y obvio peso. Pero en esa discusión, entretanto, enredos e idas y venidas. Y todos sacudiendo las manitas muertos de orgullo cuando una de las responsables dice cosas como "Hay que decirle a los medios que no, que no estamos ebrios de poder". Por favor.
- Hoy se tuitió hasta el aburrimiento algo así como "Los ciudadanos deben saber que son libres de asistir a los plenos del ayuntamiento y hacer preguntas y plantear cuestiones". La red inundada de ese derecho constitucional y todos en nuestra supina ignorancia. Pues que no lo sepa quien no tiene por qué saberlo, vale. Pero que lo diga, insista y haga hincapié en ello un responsable del tema sin haberse enterado de que va, pues no. Tuvo que salir una señora mayor, de una organización vecinal que está en el ajo hace mucho, a contar el laberinto de fechas, horarios, permisos y formularios que conlleva asistir. Con direcciones de donde y con cuanto tiempo previo hay que solicitarlo. Y aclarar que al hacerlo hay que poner por escrito que se va a preguntar, para que sus señorías preparen las respuestas. Y sus trucos de zorra (en el más bonito sentido de la palabra) vieja. O sea, una vez logrado entrar, cambiar las preguntas. ¿Y ésto a qué viene? Has acertado. En Sol tampoco lo sabían.
- No hace falta repetir veinte veces "intentemos usar un lenguaje inclusivo". No hace falta cada vez que se habla en masculino inmediatamente soltar el femenino que corresponde. Dos ejemplos tontos si queréis... Imaginaros lo que viene detrás.
- No hay que intentar ser tan políticamente correctos. Coño, al pan pan y al vino vino.
- Y comisión de comisión de comisiones de comité. Ensalada de días, horarios y siento reiterarme, de comisiones y comités. Menos mal que el sitio estaba claro, Plaza de Olavide hay solo una en Madrid. Pero así y todo se hacía hincapié en qué sitio de la plaza y bajo que farola y frente a qué bar.
- No sigo porque no terminaría más.
Sobre las coincidencias horarias que mencioné al principio. En las dos asambleas, a la misma hora y por el mismo canal, había actividades del ayuntamiento. Monitores/as en prácticas (o sea, gratis y a la fuerza) con actividades para niños. Piscolabis, refrescos y ganchitos incluidos. Ocupando, obvio, el lugar de la asamblea y compitiendo a ver quien la tiene más grande con el volumen del micro. Y claro, en la asmblea de las 18:30 hs ya lo sabían gracias a que los de las 12:00 hs se lo encontraron de sopetón. Ayuntamiento 1 - Indignados 0.
Por un lado pienso/siento que estoy hilando demasiado fino. Pero por otro, en absoluto. Es una pequeña muestra de actitudes y mecanismos que de fino no tienen nada. Todo es de bulto.
Y mañana, más y peor. Se desaloja Sol. Se quedan los ultras. Los desalojarán a la fuerza y ninguno de los indignados, de los que sentimos todo ésto como propio, como nuestro y de todos, como una luz tenue de esperanza que se está apagando, digo, ninguno de nosotros va a ir a defenderlos.
Sigo tan indignado o más que el primer día. Pero me niego a indignarme de los indignados y de los otros indignados que se indignan de los primeros. No.
No cojo más un micrófono. Hay otros a los que el plumaje de pavo real engallardonado (perdón el chiste fácil) les sienta mejor. Con ésto quiero decir, y me duele tener que hacerlo, que hay un tema de egos camuflados bajo un falso manto de humildad, atroz.
Terminando, que van siendo horas, una reflexión privada que me apetece compartir. Hoy he ratificado lo que venía sintiendo, por pura intuición, hace tiempo. Después de muchos años de vivir y ganarme el cobre presentando, vendiendo, hartarme de dar conferencias, participar en paneles y mesas redondas, locutar en radio y asustar en la TV, sigo sabiéndolo hacer. Obvio, no por listo, es una pura cuestión de oficio. Pero ya no lo disfruto. Hoy lo mío son las distancias cortas.
Al los que hayáis leído hasta aquí, vaya paciencia.
Por mi parte, he decidido volver a la barrera. Me he limpiado las manos de harina y seguiré haciendo lo que sé: apoyar, divulgar, evangelizar, colaborar en plan perfil bajo donde pueda. Y si alguien pregunta mi opinión, darla. De forma sincera y aunque duela.
Por supuesto voy a ser uno más el 19J.
Sigo tan indignado o más que el primer día. Pero me niego a indignarme de los indignados y de los otros indignados que se indignan de los primeros. No.
No cojo más un micrófono. Hay otros a los que el plumaje de pavo real engallardonado (perdón el chiste fácil) les sienta mejor. Con ésto quiero decir, y me duele tener que hacerlo, que hay un tema de egos camuflados bajo un falso manto de humildad, atroz.
Terminando, que van siendo horas, una reflexión privada que me apetece compartir. Hoy he ratificado lo que venía sintiendo, por pura intuición, hace tiempo. Después de muchos años de vivir y ganarme el cobre presentando, vendiendo, hartarme de dar conferencias, participar en paneles y mesas redondas, locutar en radio y asustar en la TV, sigo sabiéndolo hacer. Obvio, no por listo, es una pura cuestión de oficio. Pero ya no lo disfruto. Hoy lo mío son las distancias cortas.
Al los que hayáis leído hasta aquí, vaya paciencia.
Y espero pronto poder decir mañana más y mejor. Hoy no me atrevo.
Feliz descanso, a los que nos toca.






