porque siempre me gustó porque cuando vi este reportaje escuché muchas cosas que no voy a explicar cuales ni por qué ni que pasó o sea, porque me da la gana
De lo mejor que ví últimamente, y voy mucho al cine. Alex de la Iglesia, logró, creo, una mezcla explosiva. Una historia increíble, simple y complejísima a la vez. Elijah Wood, John Hurt y si, ella. Ella. Pero bueno, no soy ni me gustan los críticos de cine. Y no voy a hacer de spoiler. Solo se lo que me gusta. Y además de gustarme la peli lo que más me gustó fue ver una de adultos con mis dos hijos menores. Nos emocionamos, nos asustamos, nos reímos juntos. Y todo lo que hablamos después...
Cuando vi que el spot no salía al aire, me olvidé del tema. Con el post de anoche lo desenterré.
Y el tema apareció.
Lo rodado apareció en internet. Pero no porque apareciese en internet. Sino porque se utilizó para internet.
Mañana de enero, en Buenos Aires. Un cuarentón gordito juega al PADNNIS en el Vilas Club contra un guapo, rubio, alto, jóven tenista.
Obviamente, al cuarentón lo cagan a pelotazos. Aunque, por la forma que festeja el tenista, no habrá sido tan fácil. Aunque más aunques, difícil una paleta de paddle contra una raqueta de tenis. Más aún si uno es cuarentón y la raqueta guapa, rubia, alta y jóven.
Pues nada. El cuarentón soy yo.
Un publicitario que, históricamente, en muchos países, hacía spots. Elegía los actores. Se los vendía a los clientes.
No los actuaba.
(Nota: el cuarentón se lo ganó en un casting, no fue acomodado ni enchufado de nadie. El director creativo y su equipo, cuando supieron quien era el cuarentón, un cuarentón publicitario de multinacionales de publicidad, no entendían nada. Alucinaban).
Con algunos años menos y algunos kilos más (si, he escrito bien... soy más viejo pero más flaco).
El cuarentón, depués de 4 horas de rodaje en el Vilas, perdió 3 kilos, 2 uñas de un pie (estricta verdad), un pelotazo en los cojones que lo dejó doblado por un buen rato, mucho orgullo pero, a punto de la lipotimia, dijo:
- CARAJO. Que divertido.
El que quiera ver la historia completa (y otras) que haga click aquí. A partir de allí, debajo del spot, click en "Ir a Dueño Web" y en el home, abajo a la izquierda click en "Esto también pasó el 5 de marzo". Allí también se explica qué es y el por qué del PADDNIS.
Está muy bien (no el cuarentón, obvio, la historia...)
Un día de éstos voy a escribir sobre las coincidencias/casualidades/causalidades/telepatías/empatías de éstas últimas épocas.
Pero ahora mismo, una menor.
Termino con el post anterior, abro un mail pendiente y me encuentro con un post de Toni Segarra en su blog "Cosas sobre mi mesa" de la revista Anuncios. ¿Y de que habla, entre otras cosas? De Juan Cabral, el publicitario argentino de Fallon que triunfa en UK (y, o sea, en el mundo), creador del gorila de Cadbury, entre otras brillanteces varias, como sus Sony Bravia's "Balls", "Paint" y "Bunnies". Y habla de la publicidad argentina, muy bien por cierto. Y de algún que otro viejo conocido compañero de la facultad (compañero mío, obvio, no de él).
Y de Phil Collins.
Me gustó su post. Aunque no seas publicitario, igual te parece interesante.
Por cierto, menciona la campaña “Dueños” de "Madre" (Bayala) para el Banco Hipotecario... yo hice de actor en uno de esos spots, un jugador de paddle (yo) jugando contra un tenista en una cancha eso, así, mitad paddle mitad tenis... no sé si salió al aire. Otro día cuento lo que fue rodar eso, mi primera (y única, por ahora) actuación como actor publicitario, yo, lo que lo sufrí yo, yo, que me tocó hacer unas cuantas decenas de spots desde el otro lado, el de la agencia...
Lista la cuota de publicidad por hoy.
Ah, y el que no sepa quien es Toni Segarra, googléelo, es un tipo muy heavy de la publi española.
Y los millones y millones de pesetas (en el 2001 no había euro todavía) que tuvimos que pagar (tuvo que pagar un cliente cabezón, encoñado en usar esta canción) a Sony por usar un cover, ni siquiera original, en un spot. Y casi no nos compensa los meses (meses) de negociación. Una suma tan obscena que ya ni recuerdo de tan alta que era...
Comenzar con música. Un día. Como siempre. Como cada día. Un año, como cada tanto, con miedo, con espanto. Pero de pronto, casi casualidad, descubro sigo descubriendo, que hay canciones que me siguen poniendo la piel de gallina