domingo, agosto 12, 2007

46

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Hoy he cumplido 46.

Hoy me siento como uno de esos días como el día de hoy. Amaneció nublado, luego salió el sol, calor, lluvia por la tarde, calor otra vez, terremoto matinal incluído. Del terremoto no me enteré, estaría en la ducha, fue en Ciudad Real y se sintió en casi toda España... a mi hermano, aquí en Madrid, le tembló toda la casa.

Pero decía, día extraño desde lo emocional. Subidas y bajadas, partiendo de la base que nunca le hice caso a mi cumpleaños, hubo algún año que hasta me olvidé que lo era. Jamás he avisado y el que se olvidaba, pues nada. Hubo un año incluso (aunque los implicados lo nieguen) que nadie se acordó, al día siguiente se lo recordé a todos. Horror. Así hasta que tuve hijos, que se ocuparon muy mucho que no se me olvide.

Pero hacía un par de años que no pasaba ésta fecha en Madrid. Todo bien. Tranqui. Desayuno con prensa dominical. Comida con mi hermano, muy buena comida por cierto y no lo digo solo por los alimentos que fueron muy buenos también. Charlas largas al teléfono con mis hijos (están de vacaciones, no están en Madrid). Tarde de paseo por La Latina (estamos en plenas fiestas de La Virgen de La Paloma), teatro de calle en El Retiro, me empapé con la lluvia. Por la tarde, desde Buenos Aires, me llamaron mis padres y hace un rato mis hermanas.

Como podéis ver, estoy contando cosas que habitualmente no cuento aquí. Creo que, coincidiendo con ésta nueva época de blog, voy a comenzar a hacerlo. Me alegro de, a pesar de haber estado tentado de hacerlo, no haber eliminado éste blog para comenzar otros nuevos, borrando con un click cosas de las que acordarme me ayuda a preservarme, a cuidarme. Será interesante leérlo dentro de ¿cuánto? ¿años? Escribo mucho en privado pero de a poco, voy a ir abriendo las compuertas y compartiendo de manera más amplia algunas (algunas, eh) cosas.

Por de pronto estoy contento (contento no es la palabra, cual será, coño...) de haber llegado a los 46. Muchos amigos se han quedado en el camino, hoy pensando en ello me senté con lápiz y papel y sí, son unos cuantos y no solo mayores que yo.

Y los 46 me encuentran como la foto de arriba, haciendo un gran esfuerzo y con el número bien agarrado, fuerte, entre los dientes.

He vivido mucho. He sufrido mucho. También, de a momentos, he sido feliz. Mi vida ha sido como el día de hoy. Cambiante, rara, de tormentas y calmas. De paz y caos.

Y a punto he estado de perder la partida.

Pero como dice Ariel Rot en "Colgado de la Luna",

Mejor no me preguntes que pasó
yo mismo no lo sé si el fuego me quemó
mejor preguntarme si ya volví
con quien me tropecé, que trucos aprendí.
Solo hay una condición,
hay que saber bajarse en la penúltima estación
hay quien se ha descuidado y ahora está
colgado de la luna y ya no volverá.

Pues eso, casi no me bajo en la penúltima estación, pero gracias a mi y a los que me hicieron ver que la última era quedar colgado de la luna, lo hice.

Y aquí estoy.

3 comentarios:

  1. No es fácil saber cual es la penúltima estación... Gracias por invitarme a conocer tu blog, te quiero mucho

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  2. Pete, leer esto que has escrito, cuando estaba recién posteado, me hizo muy feliz... y sí, feliz es en este caso la palabra adecuada, pues pude ver que parte de ese Peter que yo conocí, esa mente brillante y tan inteligente, llena de experiencias por compartir, ese hombre tan creativo y hábil con las palabras tanto para explicar lo que le pasa como lo que siente, por fin está intentando estar de vuelta. Y me alegró que hayas decidido no borrar este blog, ya que te podrás remontar en el tiempo cuande releas lo que escribiste, recordando cómo estabas en ese momento y viendo cómo estás hoy... Gracias por compartir con los que te queremos BIEN parte de tí a través de tus palabras y pensamientos... Nunca dejas de sorprenderme con tu creatividad y rectitud. besos.

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  3. buena la foto que adicionaste .... nene , relinda ...

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