domingo, octubre 16, 2011

No es esa Puerta del Sol...

Hoy en una sobremesa me dispararon "¿dónde está la Puerta del Sol?" Sin pensar respondí Madrid. Sin esperar respuesta me di cuenta de la trampa para osos. Yo hice el camino del Inca, caminando, desde Cuzco a Machu Picchu, a principios de los '80 (era joven). Esa es la original Puerta del Sol, muy muy anterior a la española. Mi ego europeo/español dio con la respuesta incorrecta. Aunque, espero, pienso, que no es una cuestión de ego sino de costumbre. El metro para en Sol, no en Machu Picchu. Igual, respuesta equivocada y mi amigo peruano tenía razón.


sábado, julio 23, 2011

miércoles, junio 15, 2011

Madrid mágico...

Un Madrid onírico.

Fernando Manso retrata en 105 fotos la Comunidad en su nuevo libro.

Aquí una muestra

sábado, junio 11, 2011

No quiero ser un indignado e indignarme por los indignados

El movimiento 15M, como a muchos, me ha removido, me ha ilusionado, me ha motivado. Que quede claro que estoy muy involucrado, racional y emocionalmente. Me he pasado infinidad de horas en Sol, he compartido muchos puntos de vista, he dicho (por escrito y en persona) lo que me parecía se estaba haciendo bien y lo que no.

Esta breve intro para contar que el viernes me quedé dándole vueltas a muchas cosas relacionadas con el tema y no me sentía muy a gusto. Demasiadas chirriaban feo.

Así que ésta mañana decidí cambiar de tercio y me metí a saco en harina.

Primero fui a la asamblea de mi barrio. A las 12:00 hs (luego hablaré de las coincidencias horarias). Escuché, participé, cogí el micro, hablé, muchos sacudieron sus manitas e incluso aplaudieron, otros no estaban de acuerdo. Normal. Hasta ahí bien en cuanto a que sentía dentro que había cierta magia, aroma a ágora, parte mentidero de la Villa con el fantasma de Quevedo dando vueltas escribiendo en un ordenador loas al 2.0. Pero por otro lado no, algo de base no funcionaba. Y no estamos para romanticismos ni utopías. Estamos para trabajar, en serio, con coherencia y sin errores. Obvio que si, se permiten los errores, esto se está inventando sobre la marcha, pero errores de bulto, previsibles, que no haría falta solucionar porque no se deberían cometer, pues no.

Rumiando por lo bajo, con muchos interrogantes y ninguna respuesta, cambié mis planes del día sobre la marcha, cogí el cercanías y me fui a Sol. Caras conocidas, otras no, muchos nervios en el ambiente. En la asamblea en la que había participado no supieron confirmar si mañana (hoy en realidad) se desalojaba Sol. Fui directo a ver a los del comité de info y a los de comunicación. Pregunté y a pesar que me conocen, me miraron con cara de "este pavo no se entera".

-Claro, mañana, lo hemos dicho y publicado.

-Pues en la asamblea de hoy, en mi pueblo, no lo sabían.

-Deberían...

-Claro, deberían.

No quise entrar en que en realidad ya lo sabía, lo había leído e incluso un escrito mío acerca del error de no desalojar en el momento oportuno anduvo paseando por ahí y recibí algunos mails sobre el tema con sus consiguientes intercambios epistolares. O sea, estaba enterado y además había hecho mi tarea para el hogar de leer todo lo que pude ( porque "todo" es imposible) y estaba más al loro que mis interlocutores "oficiales".

Más mal sabor de boca. Me relajo, me ecuentro con un poeta de calle con muchos libros bien publicados pero mal vendidos, al que ya conocía. Charla más que amena. Luego los garbeos e intercambios de rigor con conocidos y extraños.
A eso de las 17:00 hs indago acerca de la mala información en lo referente a los horarios establecidos para las asambleas. Supuestamente todas iban a ser a la misma hora pero Chamberí no. Así que un trío de tres nos fuimos silbando bajito por Fuencarral hasta la Plaza de Olavide. Aclaro, no pensaba ir, pero mi malestar estaba a punto de convertirse en cabreo y tenía cierta vaga esperanza en que alguien me iba a sacar de dudas acerca de como se está llevando a cabo éste tinglado.


Iluso de mi.


Otra vez participé, otra vez micro en mano, otra vez me indigné de comprobar que nos estamos mal indignando. Quiero decir, bien en indignarnos. Mal en el como.


(Paréntesis): ésto es un breve resumen de un día muy largo. Vamos al grano. Podría escribir horas pero voy a dejarlo en una pequeña reflexión.
  • El edificio está mal cimentado. Suena duro y mal, pero en mi (humilde) opinión, es así. Y solo voy a mencionar lo básico. Imaginaros todo lo que viene después, lo que hay guardado en la guantera de la impotencia de ver (otra vez, en mi humilde opinión) lo obvio y que nadie se de por enterado.
  • Los discursos de los responsables son contradictorios.
  • Nada fluye como debería. Es todo un galimatías de obstáculos.
  • Los barrios hablan de Sol en tercera persona. Me crujió el estómago.
  • Por un lado se habla de transparencia y todo con la ley en la mano y a continuación se pone a votación si facilitarle información oficial a los "medios enemigos" y se plantean acciones de calle claramente ilegales.
  • Gritar a los cuatro vientos, indignadísimos, que son los periodistas los que se tienen que mojar e ir a las asambleas y escribir. Como si el pobre que lo hace tuviese algún tipo de decisión de lo que se va a publicar, que ya está decidido de antemano.
  • No saber diferenciar entre mass media y medios alternativos. Perdón, si se diferencia, pero mal.
  • Ni idea y errores de bulto acerca del funcionamiento natural y sobre todo funcional, de la red y el 2.0
  • Alucinando cuando los responsables de las listas, por ej, de Google, no saben como manejarlas al punto de estar mareados por no poder organizarlo, no saber lo que es un opt-in, ni idea que hacer con la avalancha de pedidos de baja que les cayó encima por la frustración de los usuarios.
  • Poner a votación (perdón, lo políticamente correcto es llamarlo "consenso") temas y cuestiones que deben decidirse y estar decididas por si solas, porque caen por su propio y obvio peso. Pero en esa discusión, entretanto, enredos e idas y venidas. Y todos sacudiendo las manitas muertos de orgullo cuando una de las responsables dice cosas como "Hay que decirle a los medios que no, que no estamos ebrios de poder". Por favor.
  • Hoy se tuitió hasta el aburrimiento algo así como "Los ciudadanos deben saber que son libres de asistir a los plenos del ayuntamiento y hacer preguntas y plantear cuestiones". La red inundada de ese derecho constitucional y todos en nuestra supina ignorancia. Pues que no lo sepa quien no tiene por qué saberlo, vale. Pero que lo diga, insista y haga hincapié en ello un responsable del tema sin haberse enterado de que va, pues no. Tuvo que salir una señora mayor, de una organización vecinal que está en el ajo hace mucho, a contar el laberinto de fechas, horarios, permisos y formularios que conlleva asistir. Con direcciones de donde y con cuanto tiempo previo hay que solicitarlo. Y aclarar que al hacerlo hay que poner por escrito que se va a preguntar, para que sus señorías preparen las respuestas. Y sus trucos de zorra (en el más bonito sentido de la palabra) vieja. O sea, una vez logrado entrar, cambiar las preguntas. ¿Y ésto a qué viene? Has acertado. En Sol tampoco lo sabían.
  • No hace falta repetir veinte veces "intentemos usar un lenguaje inclusivo". No hace falta cada vez que se habla en masculino inmediatamente soltar el femenino que corresponde. Dos ejemplos tontos si queréis... Imaginaros lo que viene detrás.
  • No hay que intentar ser tan políticamente correctos. Coño, al pan pan y al vino vino.
  • Y comisión de comisión de comisiones de comité. Ensalada de días, horarios y siento reiterarme, de comisiones y comités. Menos mal que el sitio estaba claro, Plaza de Olavide hay solo una en Madrid. Pero así y todo se hacía hincapié en qué sitio de la plaza y bajo que farola y frente a qué bar.
  • No sigo porque no terminaría más.
Otra vez silbando bajito, pensando en aquello tan de los políticos, que es la base de todo esto, de "cuando quieras paralizar algo, forma un comité".Si a alguien le molesta, pues es lo que veo y lo que hay. Y que nadie se ofenda por las ironías.

Sobre las coincidencias horarias que mencioné al principio. En las dos asambleas, a la misma hora y por el mismo canal, había actividades del ayuntamiento. Monitores/as en prácticas (o sea, gratis y a la fuerza) con actividades para niños. Piscolabis, refrescos y ganchitos incluidos. Ocupando, obvio, el lugar de la asamblea y compitiendo a ver quien la tiene más grande con el volumen del micro. Y claro, en la asmblea de las 18:30 hs ya lo sabían gracias a que los de las 12:00 hs se lo encontraron de sopetón. Ayuntamiento 1 - Indignados 0.

Por un lado pienso/siento que estoy hilando demasiado fino. Pero por otro, en absoluto. Es una pequeña muestra de actitudes y mecanismos que de fino no tienen nada. Todo es de bulto.

Y mañana, más y peor. Se desaloja Sol. Se quedan los ultras. Los desalojarán a la fuerza y ninguno de los indignados, de los que sentimos todo ésto como propio, como nuestro y de todos, como una luz tenue de esperanza que se está apagando, digo, ninguno de nosotros va a ir a defenderlos.

Por mi parte, he decidido volver a la barrera. Me he limpiado las manos de harina y seguiré haciendo lo que sé: apoyar, divulgar, evangelizar, colaborar en plan perfil bajo donde pueda. Y si alguien pregunta mi opinión, darla. De forma sincera y aunque duela.

Por supuesto voy a ser uno más el 19J.

Sigo tan indignado o más que el primer día. Pero me niego a indignarme de los indignados y de los otros indignados que se indignan de los primeros. No.

No cojo más un micrófono. Hay otros a los que el plumaje de pavo real engallardonado (perdón el chiste fácil) les sienta mejor. Con ésto quiero decir, y me duele tener que hacerlo, que hay un tema de egos camuflados bajo un falso manto de humildad, atroz.

Terminando, que van siendo horas, una reflexión privada que me apetece compartir. Hoy he ratificado lo que venía sintiendo, por pura intuición, hace tiempo. Después de muchos años de vivir y ganarme el cobre presentando, vendiendo, hartarme de dar conferencias, participar en paneles y mesas redondas, locutar en radio y asustar en la TV, sigo sabiéndolo hacer. Obvio, no por listo, es una pura cuestión de oficio. Pero ya no lo disfruto. Hoy lo mío son las distancias cortas.

Al los que hayáis leído hasta aquí, vaya paciencia.

Y espero pronto poder decir mañana más y mejor. Hoy no me atrevo.

Feliz descanso, a los que nos toca.

lunes, junio 06, 2011

Guy Kawasaki sobre la innovación: Los diez mandamientos del emprendedor

Cuando Guy Kawasaki habla sobre innovación en los negocios, como hizo recientemente en la conferencia de tecnología de la Universidad de Pensilvania, lo hace desde la perspectiva de quien cuenta con más de 25 años de experiencia en el asunto—un historial que el afable inversor y emprendedor dice estar lleno de altos y bajos.


Después de estudiar psicología en Stanford y de concluir un MBA en la Universidad de California (UCLA), Kawasaki, nacido en Hawai, se convirtió en el segundo “evangelista” de software de Apple Computer. Su trabajo, de 1983 a 1987, consistía en convencer a las personas para que crearan software para el Macintosh. Él recuerda con cariño a sus compañeros en Apple como individuos visionarios, motivados y probablemente “la mayor colección de excéntricos en la historia de California, aunque el récord lo rompió posteriormente Google”.

Después de salir de Apple, Kawasaki abrió empresas propias, además de hacerse consultor, autor y capitalista de riesgo. Escribió, entre otros:The Macintosh way, Rules for revolutionaries, Selling the dream y, más recientemente, Reality Check. Hoy, con 54 años, Kawasaki oye con frecuencia los planes que le presentan los fundadores de nuevas empresas de tecnología en las oficinas de su compañía de capital riesgo, Garage Technology Ventures.

En la cartera de Garage hay tecnologías específicas para la subcontratación de actividades de logística y para el sector de la energía renovable, entre otras, aunque Kawasaki admite que la empresa no ha dado todavía con un gran descubrimiento que la haga despegar, un Apple o un Google propios. En 2008, el empresario lanzó Alltop, una web libre que usa el RSS para agregar, por materias, las últimas novedades de miles de webs y blogs. Su blog, “Cómo cambiar el mundo” [How to Change the World], es una de las webs de estrategia más visitadas.

En la Universidad de Pensilvania, Kawasaki habló durante el congreso que marcó el 20 aniversario del programa Master Ejecutivo en Gestión de Tecnología (EMTM), ofrecido por el departamento de ingeniería de la universidad en asociación con Wharton. La charla titulada “El arte de la innovación” consistió en un manifiesto de diez puntos sobre cómo producir algo de valor para el cliente. Durante la charla, Kawasaki dio ejemplos divertidos y reveladores sobre servicios como la entrega de hielo (actualmente obsoleto) y sandalias de playa que se pueden usar para abrir botellas de cerveza.

A continuación un resumen de los “Diez mandamientos” de Kawasaki:


1. Ofrezca sentido, y no dinero.

“Como capitalistas de riesgo”, dijo Kawasaki, “lidiamos con muchas empresas que, por norma, nos dicen aquello que creen que nos gustaría oír: cómo ganar dinero. Según mi experiencia, la mayor parte de las empresas fundadas sobre el concepto de ganar dinero suelen fallar. Atraen el tipo equivocado de socio y de empleado”. En lugar de eso, dice, el emprendedor debe preocuparse por hacer que su producto o servicio signifique algo más que la suma de sus componentes, y del dinero que podrá ganar.

Kawasaki llamó la atención sobre las zapatillas aeróbicas de Nike dirigidas al público femenino, y cómo la empresa hizo de ellas algo más que sólo “dos piezas de algodón, cuero y goma producidas en condiciones relativamente sospechosas en Extremo Oriente”. Con una publicidad inteligente en que mostraba cómo las mujeres siempre han sido juzgadas y evaluadas, Nike “cogió un conjunto de materias primas de 2,50 dólares y lo transformó en símbolo de eficiencia, poder y liberación. La empresa produce sentido por medio de zapatos. Las grandes empresas son generadoras de sentido”. No hay duda de que Apple hizo eso con el Mac, con el iPhone y otros aparatos.

2. Trabaje con un mantra, y no con una misión.

Declaraciones insípidas y genéricas sobre la misión de la empresa —“ofrecer productos y servicios de calidad superior para nuestros clientes y para la comunidad por medio de liderazgo innovador y asociaciones”— son buenas sólo para el consultor contratado para desarrollarlas, dijo Kawasaki.

En vez de eso, opte por la concisión y defínase a sí mismo por lo que usted quiere significar para el cliente. Nike ofrece un “desempeño atlético auténtico”; FedEx promete “paz de espíritu”. Para que todos, dentro y fuera de la empresa, estén unidos en torno al mismo propósito, explíqueles la razón de ser de la empresa y de qué manera ella atiende a las necesidades y deseos de los clientes.

3. Sáltese las curvas.

Innovar es más difícil que simplemente estar un poco por delante de la competencia en la misma curva. “Si su empresa fabrica impresoras de margarita, el próximo paso no es la introducción del tipo Helvética en un tamaño de fuente diferente. Su objetivo debe ser ‘saltar’ hacia la producción de impresoras láser”, dijo Kawasaki. Eso es más fácil de hacer en algunas empresas que en otras.

El empresario dijo que en los tiempos anteriores a la refrigeración, la industria del hielo estaba formada por gente que cogía hielo en las regiones de clima frío usando caballos, trineos y sierras para ‘cosechar’ el hielo durante los meses de invierno. En 1900, un total de 4.536 toneladas de hielo se produjeron de ese modo. Después vino la era del ‘Hielo 2.0’: surgieron fábricas que producían hielo en cualquier lugar. El ‘hombre del hielo’ entregaba el producto en establecimientos comerciales y en las casas. Por fin, llegamos a la era del ‘Hielo 3.0’: la nevera casera.

Está claro que ninguna de aquellas personas que cosechaban hielo se metió en el negocio de la producción en fábricas, lo mismo que ninguna de las fábricas se introdujo en la industria de neveras. Esto se explica por el hecho de que “la mayor parte de las empresas se define por aquello que hace”, dijo Kawasaki, “y no por el ‘beneficio que genera para el cliente’. La verdadera innovación aparece siempre que nos saltamos las curvas, y no cuando nos esforzamos por mejorar un 10% o un 15%”.

4. Trabaje con diseños exclusivos.

Introduzca características que no se queden en lo trivial. Kawasaki citó una de las ideas que considera más innovadoras: las sandalias Fanning Reef, que traen un abridor de botellas incorporado a la suela. Hay diseños igualmente inteligentes, como el de la linterna BF-104 de Panasonic, que puede usar pilas de tres tamaños diferentes. De ese modo, las personas no tendrán dificultad en escoger una pila entre los diferentes tamaños que suelen tener en casa.

Hay diseños que son completos, porque no se limitan solo al producto: ofrecen también soporte y servicio. La elegancia también es fundamental, dice Kawasaki. “Toda empresa debería tener un CTO:Chief Taste Officer, o director de gusto’”, dijo. Tampoco puede faltar la emoción. “Buenos productos producen emociones fuertes: piense en la Harley Davidson, el Macintosh”.

5. No se preocupe en crear un producto perfecto.

Esto no significa hacer un producto malo, sino que “la innovación puede contener elementos no muy buenos”, dijo Kawasaki. Twitter tiene un montón de fallos, pero está cambiando el hábito de las personas. El primer Mac tenía muchas cosas que había que mejorar, pero estableció cómo sería el futuro de la computación personal, y no necesitó esperar mucho por eso.

6. Polarice a las personas.

Siempre que usted intente serlo todo para todo tipo de personas acaba cayendo en la mediocridad, dijo Kawasaki. El Scion xB de Toyota, con su estilo “cuadrado”, puede parecer feo para algunas personas, pero para los fans es sensacional. El TiVo tiene éxito, a pesar de volver loca de rabia a la industria de la publicidad.

7. No impida que broten las flores.

Parafraseando a Mao, Kawasaki dijo que no sabemos dónde va a surgir una flor, así que simplemente debemos permitir que brote. Las innovaciones pueden atraer a clientes inesperados e imprevistos. Fue lo que sucedió con la crema para la piel “Skin-so-Soft” de Avon, que acabó siendo un éxito como repelente de mosquitos.

La regla número 1, dijo Kawasaki, consiste en “conseguir el dinero. Regla número 2: descubrir quien está comprando su producto. Pregunte a esas personas por qué lo están comprando y déles otras razones para comprarlo. Eso es mucho más fácil que preguntar a las personas por qué no están interesadas y, a continuación, intentar cambiar su manera de pensar”.

8. Renuévese, renuévese siempre.

Nunca deje de mejorar su producto o servicio. Oiga las ideas de los consumidores. No es fácil, dice Kawasaki, porque el innovador o el emprendedor siempre deben ignorar el consejo de los negativos y de los necios, para quien casi todo es imposible. Una vez hecho esto, cuando el producto llega a las manos del consumidor, ha llegado el momento de comenzar a recibir feedback.

9. Escoja su nicho.

Encuentre su lugar, insistió Kawasaki. A continuación, presentó un gráfico simple de coordenadas X y Y con los cuatro cuadrantes donde se veían las variables “Exclusividad” y “Valor”. Un producto o servicio no necesita ser exclusivo para generar valor. Así fue, dijo, cómo Dell obtuvo cuota de mercado vendiendo ordenadores. En el cuadrante izquierdo inferior del gráfico Kawasaki colocó varias puntocom surgidas a finales de los años 90 sin nada de especial unas en relación con las otras. Eran empresas de bajo valor y sin inspiración.

Ya en el cuadrante superior derecho estaban los productos y servicios exclusivos y de alto valor. Allí estaban la empresa online de servicios de entradas de cine Fandango y la compañía de tarjetas Clear, que puede agilizar el paso de los usuarios por la seguridad de los aeropuertos. “La parte superior derecha es la parte más codiciada del mercado”, dijo. “Allí hay producción de sentido. También es allí donde se gana dinero, se hace historia”.

10. Siga la regla del 10-20-30

Siga la regla del 10-20-30 siempre que esté intentando convencer a un capitalista de riesgo. En otras palabras, no use más de 10 diapositivas de PowerPoint, restrinja su discurso a 20 minutos y utilice una fuente de tamaño 30 en su presentación (para mantenerla simple). El objetivo de ese tipo de presentación no es volver a casa con un cheque en la mano, dijo, sino evitar “ser descartado”.

Kawasaki añadió un ítem más para todos los innovadores —y un mea culpa. “No deje que los necios lo desanimen”, dijo citando a continuación una serie de declaraciones bien conocidas de gente que suele mirar con desconfianza a las nuevas tecnologías.

Fue el caso del presidente de IBM, Thomas Watson, que en 1943 estimó el tamaño total de usuarios del mercado de ordenadores en “cinco, tal vez” (historiadores del sector cuestionan la autenticidad de esa cita no comprobada). Citó también la falta de visión de Western Union, que no vio ninguna utilidad para el teléfono. Esas empresas se dejaron engañar por aquello que ya habían producido y no se pararon a pensar en lo que serían capaces de producir en el futuro. Debemos ignorarlas, dijo Kawasaki.

Sin embargo, él admitió que fue un necio una vez. A mediados de los años 90, le llamaron para una entrevista en Yahoo para el cargo de consejero delegado. La declinó. Él creía que Internet era otra actividad más para el módem del ordenador. Encontrar cosas en la Web tenía un valor limitado, en su opinión. “Según mis cálculos, esa decisión me costó 2.000 millones de dólares”.

Publicado el: 29/07/2009

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Fuente: Wharton.Universia