sábado, agosto 08, 2009

Lua Cheia...

... o sea, para mi, La Señora.

Lua Cheia

Armandinho (uf, me suena algo el nombre... parte mio y parte de algo inmenso).

Gracias por colgarlo (te estás reconciliando de a poco con el portugués???)

domingo, agosto 02, 2009

A vida vem en ondas como um mar...

Como uma Onda Zen Surfismo

La vida misma... la letra debajo, muy básico como todo lo todo lo bueno en ésta vida. Vale la pena leérla.

Tudo passa, tudo sempre passará
A vida vem em ondas como um mar

Dos x el precio de una:

En Rock in Río:



Impagable con Caetano acústico, unos cuantos años después:



Nada do que foi será
De novo do jeito que já foi um dia
Tudo passa, tudo sempre passará
A vida vem em ondas como um mar
Num indo e vindo infinito
Tudo que se vê não é
Igual ao que a gente viu a um segundo
Tudo muda o tempo todo no mundo
Não adianta fugir nem mentir
Pra si mesmo agora
Há tanta vida lá fora
Aqui dentro sempre
Como uma onda no mar
Nada do que foi será
De novo do jeito que já foi um dia
Tudo passa, tudo sempre passará
A vida vem em ondas como um mar
Num indo e vindo infinito
Tudo que se vê não é
Igual ao que a gente viu a um segundo
Tudo muda o tempo todo no mundo
Não adianta fugir nem mentir
Pra si mesmo agora
Há tanta vida lá fora
Aqui dentro sempre
Como uma onda no mar

Cometer errores, excelente!!!

Kabbalah

Hay una historia magnífica sobre dos hombres que fueron estudiantes del gran Kabbalista Rav Elimelej de Lizhanzk, que vivió en el siglo XVIII.

Rav Elimelej falleció dieciséis años antes que su hermano y colega kabbalista Rav Zusya. Estos dos hombres decidieron embarcarse en un viaje para encontrarse con el hermano de su maestro porque sentían que necesitaban un nuevo maestro. En su viaje se hospedaron en un lúgubre hostal, lleno de gente turbulenta, que carecía de servicios básicos tales como el agua corriente.

Según la tradición kabbalística, nada más levantarse en la mañana se lavaban las manos para eliminar la negatividad de la noche anterior (para una explicación más detallada, puedes leer "El camino del kabbalista". Pero, sin agua corriente, esto era imposible. Uno de los hombres salió sigilosamente de la habitación en mitad de la noche en búsqueda de agua. Finalmente, encontró una botella de licor, regresó a su habitación para seguir durmiendo y se levantó temprano para lavarse las manos con el licor antes de que su amigo pudiera despertarse y verle.

Cuando ambos estuvieron levantados, partieron para encontrarse con el hermano de su maestro, preguntándose todo el tiempo si este hombre se convertiría en su nuevo maestro.

Cuando llegaron a su destino final y se reunieron con Rav Zusya, éste sabía de alguna forma que uno de ellos no había limpiado espiritualmente sus manos de la negatividad de la noche al levantarse por la mañana. Rav Zusya le dijo: "Toda la negatividad que mi hermano limpió de ti, de tu alma, la has traído de nuevo". En ese preciso momento, aquellos dos hombres supieron que habían encontrado a su maestro.

Sólo un alma verdaderamente elevada podría sentir la presencia de una oscuridad espiritual tan sutil. La forma en que estos estudiantes fueron merecedores de su maestro es porque uno de ellos cometió un error y no se lavó las manos. La mayoría de nosotros hacemos cosas peores que ésa. Pero lo que nos brinda la oportunidad de tener un maestro, de seguir el camino de un gran kabbalista, es precisamente los errores que cometemos. Los errores son parte de quienes somos. En nuestro ADN, en las profundidades de nuestra alma, sabemos que vamos a cometer errores en esta vida. Vamos a caer.

La caída los hizo merecedores de su maestro.

En este camino, tenemos que estar dispuestos a cometer errores. Yo cometo errores, todos los maestros del Centro de Kabbalah lo hacen. Ninguno de nosotros es perfecto. No tenemos todas las respuestas. Si las respuestas nos eluden sabemos a quién preguntar. Preguntamos a nuestros maestros.

A menudo veo a personas que se sienten culpables, que rehúyen de sus estudios o de su maestro de Kabbalah debido a la negatividad que causan mientras transitan por este camino. El hecho de que todavía tengas bloqueos, de que todavía cometas errores es lo que te hace merecedor de permanecer en este camino.

Considera este correo electrónico como una confesión: todos cometemos errores. Y todos continuaremos cometiendo errores.

Pero no puedes dejar que esto te desvíe del camino.

Esta semana, en medio de uno de los momentos más oscuros del año kabbalístico, perdónate a ti mismo por tus defectos. Considera tus errores la garantía de que puedes crear un camino hacia una versión mejor de ti mismo. Porque si pensaras que eres perfecto, o que estás en un nivel elevado, tendrías un problema mayor que aquéllos de nosotros que cometemos errores. Al menos nosotros sabemos dónde nos encontramos.

Así que si ahora mismo te encuentras cometiendo errores, acude a tu maestro. Si todavía no tienes un maestro, éste es el mejor momento para iniciar esa asociación que los kabbalistas han estado alentando durante miles de años. Rav Shimón bar Yojái tenía un profesor, cometía errores, y aun así llegó a ser el autor del Zóhar. Sigamos sus pasos de grandeza.

Todo lo mejor,

Yehudá

viernes, julio 31, 2009

Buenas y Malas

Charlando hace un rato me dijeron, con temas de "discussion" (que no discusión) muy serios y de madrugada, "es que buenas y malas..."

Como funciona el bulbo raquídeo (o el lagarto como dice Celia) o la parte del cerebro que sea...

Inmediatamente me pongo a tararear "Buenas y malas", o sea "Profecía" o sea "La Biblia", o sea "Vox Dei". Más o menos 30 años que no la escuchaba ni recordaba y solo tres palabras y púm!!!

Año 1971, solo tenía 10 años, pero eso nos marcó a muchos, especialmente a los que teníamos y tocábamos (mal) alguna guitarra y alguna pseudo-banda y cantábamos (mal) por ahí... sobre todo al atardecer en alguna playa uruguaya (además de a Supertramp y America, claro), intentando impresionar a alguna niña guapa que nos había quitado las pupilas y el corazón de sitio.

Pero lo que me más me impresionó (hoy) es que la letra (hoy) es válida mucho más que lo que era antes (para mí). Ojo, sin confusiones, (por lo que dice algún verso), ni nadie me espera ni busco a nadie, vamos al concepto general sin personalizaciones.

La Biblia según Vox Dei:

Como dijo alguien:

"Probablemente se necesite la inconciencia de unos pibes de 20 años para acometer una empresa como la de componer una obra conceptual (u ¨Ópera Rock¨, como se le decía por entonces) basada nada menos que en la Biblia. Precisamente eso fue lo que hizo el grupo quilmeño en lo que era tan solo su 2º LP, Editado como un álbum doble".

Para al que le interese (más que nada para los que no son de mi quinta y no saben de que hablo), aquí la historia de Vox Dei. Vale la pena leérlo, aunque sea por los nombres que aparecen que hoy en día no solo son historia.

Vá lo importante:

(Con un intermetzzo):

¿No es quizás que ahora sé mirar?
Cuanto, cuanto hay a mi alrededor,
más de lo que mis ojos pueden mirar,
y llegar a ver.


Ahora sí:



Buenas y malas son,
cosas que vivo hoy.
No es ésta tierra, no
sueño color azul.
¿No es quizás que no se mirar?
Cuanto, cuanto hay a mi alrededor,
más de lo que mis ojos pueden mirar
y llegar a ver.
Estas son razones que dicen que:
Sólo sé,
que sé querer.
Que tengo Dios
y tengo fe.
Y que doy amor
y puedo ser...

Sé que en algún lugar
alguien me espera hoy.
Sé que ahora tengo yo
alguien a quien buscar.
¿No es quizás que ahora sé mirar?
Cuanto, cuanto hay a mi alrededor,
más de lo que mis ojos pueden mirar,
y llegar a ver.
Estas son razones que dicen que:
Sólo sé
que sé querer.
Y que tengo Dios,
y tengo fe.
Y que doy amor,
y puedo ser.

domingo, julio 26, 2009

Kabbalah: Di la verdad

Afinación diaria de la conciencia de la Kabbalah

Conscientemente o no, algunas veces "le damos por su lado" a los demás sólo para hacerlos felices, para quitárnoslos de encima, o simplemente para que se callen. Mantenemos una distancia segura para no hacer daño ni que nos hagan daño a nosotros. Lindo y pulcro.

Hoy, ensúciate. Di la verdad! Elige una persona a la que le has dicho "si" a todo y revélale tus sentimientos. Duele, pero se siente estupendo después.