Me lo acaba de enviar Andy.
A los que somos bastante fans de la ópera (yo por ejemplo, que no soy fan de nada, soy más bien muy iconoclasta, pero reconozco que un aria bien cantada me puede hacer llorar) , que se yo, ésta mezcla de desprecio y "bueno, te aplauden"... te cagas.
Por favor, no os perdáis las caras, los gestos.
Impagable.
Aprendan por dios, aprendan de los humildes, me dá igual que esté preparado o no.
Cojones... "ready when you are". ¿Le habrá dado verguenza después?
Y encima, nessum dorma.
Alucina.
El email que lo acompaña dice:
Es espectacular.
Un programa de canto de reality show en Londres.
Llega un concursante humilde, vendedor ambulante de móviles.
El jurado lo desprecia y le pregunta "que va a cantar?"
El pobre acobardado dice: Opera.
El jurado se mira entre si con burla y le dicen "Cante"....Mira lo que pasa....la piel queda de gallina...Pasó la semana pasada en Londres.
martes, agosto 14, 2007
Lo siento...
... hay días que soy muy poco original pero esto de Sabina es como la vida misma.
Una obra de arte (mierda, que mal suena).
Y si,
"Tenían razón
mis amantes
en eso de que, antes,
el malo era yo..."
Y, sobre todo,
"Siempre tuvo la frente muy alta,
la lengua muy larga
y la falda muy corta."
Y por cierto, ¿por qué tanto esfuerzo en ser original?
¡Si me dá igual, coño!
Lo nuestro duró
lo que duran dos peces de hielo
en un güisqui on the rocks,
en vez de fingir,
o, estrellarme una copa de celos,
le dio por reír.
De pronto me vi,
como un perro de nadie,
ladrando, a las puertas del cielo.
Me dejó un neceser con agravios,
la miel en los labios
y escarcha en el pelo.
Tenían razón
mis amantes
en eso de que, antes,
el malo era yo,
con una excepción:
esta vez,
yo quería quererla querer
y ella no.
Así que se fue,
me dejó el corazón
en los huesos
y yo de rodillas.
Desde el taxi,
y, haciendo un exceso,
me tiró dos besos…
uno por mejilla.
Y regresé
a la maldición
del cajón sin su ropa,
a la perdición
de los bares de copas,
a las cenicientas
de saldo y esquina,
y, por esas ventas
del fino La Ina,
pagando las cuentas
de gente sin alma
que pierde la calma
con la cocaína,
volviéndome loco,
derrochando
la bolsa y la vida
la fuí, poco a poco,
dando por perdida.
Y eso que yo,
paro no agobiar con
flores a María,
para no asediarla
con mi antología
de sábanas frías
y alcobas vacías,
para no comprarla
con bisutería,
ni ser el fantoche
que va, en romería,
con la cofradía
del Santo Reproche,
tanto la quería,
que, tardé, en aprender
a olvidarla, diecinueve días
y quinientas noches.
Dijo hola y adiós,
y, el portazo, sonó
como un signo de interrogación,
sospecho que, así,
se vengaba, a través del olvido,
Cupido de mi.
No pido perdón,
¿para qué? si me va a perdonar
porque ya no le importa…
siempre tuvo la frente muy alta,
la lengua muy larga
y la falda muy corta.
Me abandonó,
como se abandonan
los zapatos viejos,
destrozó el cristal
de mis gafas de lejos,
sacó del espejo
su vivo retrato,
y, fui, tan torero,
por los callejones
del juego y el vino,
que, ayer, el portero,
me echó del casino
de Torrelodones.
Qué pena tan grande,
negaría el Santo Sacramento,
en el mismo momento
que ella me lo mande.
Y eso que yo,
paro no agobiar con
flores a María,
para no asediarla
con mi antología
de sábanas frías
y alcobas vacías,
para no comprarla
con bisutería,
ni ser el fantoche
que va, en romería,
con la cofradía
del Santo Reproche,
tanto la quería,
que, tardé, en aprender
a olvidarla, diecinueve días
y quinientas noches.
Y regresé…
Una obra de arte (mierda, que mal suena).
Y si,
"Tenían razón
mis amantes
en eso de que, antes,
el malo era yo..."
Y, sobre todo,
"Siempre tuvo la frente muy alta,
la lengua muy larga
y la falda muy corta."
Y por cierto, ¿por qué tanto esfuerzo en ser original?
¡Si me dá igual, coño!
Lo nuestro duró
lo que duran dos peces de hielo
en un güisqui on the rocks,
en vez de fingir,
o, estrellarme una copa de celos,
le dio por reír.
De pronto me vi,
como un perro de nadie,
ladrando, a las puertas del cielo.
Me dejó un neceser con agravios,
la miel en los labios
y escarcha en el pelo.
Tenían razón
mis amantes
en eso de que, antes,
el malo era yo,
con una excepción:
esta vez,
yo quería quererla querer
y ella no.
Así que se fue,
me dejó el corazón
en los huesos
y yo de rodillas.
Desde el taxi,
y, haciendo un exceso,
me tiró dos besos…
uno por mejilla.
Y regresé
a la maldición
del cajón sin su ropa,
a la perdición
de los bares de copas,
a las cenicientas
de saldo y esquina,
y, por esas ventas
del fino La Ina,
pagando las cuentas
de gente sin alma
que pierde la calma
con la cocaína,
volviéndome loco,
derrochando
la bolsa y la vida
la fuí, poco a poco,
dando por perdida.
Y eso que yo,
paro no agobiar con
flores a María,
para no asediarla
con mi antología
de sábanas frías
y alcobas vacías,
para no comprarla
con bisutería,
ni ser el fantoche
que va, en romería,
con la cofradía
del Santo Reproche,
tanto la quería,
que, tardé, en aprender
a olvidarla, diecinueve días
y quinientas noches.
Dijo hola y adiós,
y, el portazo, sonó
como un signo de interrogación,
sospecho que, así,
se vengaba, a través del olvido,
Cupido de mi.
No pido perdón,
¿para qué? si me va a perdonar
porque ya no le importa…
siempre tuvo la frente muy alta,
la lengua muy larga
y la falda muy corta.
Me abandonó,
como se abandonan
los zapatos viejos,
destrozó el cristal
de mis gafas de lejos,
sacó del espejo
su vivo retrato,
y, fui, tan torero,
por los callejones
del juego y el vino,
que, ayer, el portero,
me echó del casino
de Torrelodones.
Qué pena tan grande,
negaría el Santo Sacramento,
en el mismo momento
que ella me lo mande.
Y eso que yo,
paro no agobiar con
flores a María,
para no asediarla
con mi antología
de sábanas frías
y alcobas vacías,
para no comprarla
con bisutería,
ni ser el fantoche
que va, en romería,
con la cofradía
del Santo Reproche,
tanto la quería,
que, tardé, en aprender
a olvidarla, diecinueve días
y quinientas noches.
Y regresé…
domingo, agosto 12, 2007
46
Hoy he cumplido 46.
Hoy me siento como uno de esos días como el día de hoy. Amaneció nublado, luego salió el sol, calor, lluvia por la tarde, calor otra vez, terremoto matinal incluído. Del terremoto no me enteré, estaría en la ducha, fue en Ciudad Real y se sintió en casi toda España... a mi hermano, aquí en Madrid, le tembló toda la casa.
Pero decía, día extraño desde lo emocional. Subidas y bajadas, partiendo de la base que nunca le hice caso a mi cumpleaños, hubo algún año que hasta me olvidé que lo era. Jamás he avisado y el que se olvidaba, pues nada. Hubo un año incluso (aunque los implicados lo nieguen) que nadie se acordó, al día siguiente se lo recordé a todos. Horror. Así hasta que tuve hijos, que se ocuparon muy mucho que no se me olvide.
Pero hacía un par de años que no pasaba ésta fecha en Madrid. Todo bien. Tranqui. Desayuno con prensa dominical. Comida con mi hermano, muy buena comida por cierto y no lo digo solo por los alimentos que fueron muy buenos también. Charlas largas al teléfono con mis hijos (están de vacaciones, no están en Madrid). Tarde de paseo por La Latina (estamos en plenas fiestas de La Virgen de La Paloma), teatro de calle en El Retiro, me empapé con la lluvia. Por la tarde, desde Buenos Aires, me llamaron mis padres y hace un rato mis hermanas.
Como podéis ver, estoy contando cosas que habitualmente no cuento aquí. Creo que, coincidiendo con ésta nueva época de blog, voy a comenzar a hacerlo. Me alegro de, a pesar de haber estado tentado de hacerlo, no haber eliminado éste blog para comenzar otros nuevos, borrando con un click cosas de las que acordarme me ayuda a preservarme, a cuidarme. Será interesante leérlo dentro de ¿cuánto? ¿años? Escribo mucho en privado pero de a poco, voy a ir abriendo las compuertas y compartiendo de manera más amplia algunas (algunas, eh) cosas.
Por de pronto estoy contento (contento no es la palabra, cual será, coño...) de haber llegado a los 46. Muchos amigos se han quedado en el camino, hoy pensando en ello me senté con lápiz y papel y sí, son unos cuantos y no solo mayores que yo.
Y los 46 me encuentran como la foto de arriba, haciendo un gran esfuerzo y con el número bien agarrado, fuerte, entre los dientes.
He vivido mucho. He sufrido mucho. También, de a momentos, he sido feliz. Mi vida ha sido como el día de hoy. Cambiante, rara, de tormentas y calmas. De paz y caos.
Y a punto he estado de perder la partida.
Pero como dice Ariel Rot en "Colgado de la Luna",
Mejor no me preguntes que pasó
yo mismo no lo sé si el fuego me quemó
mejor preguntarme si ya volví
con quien me tropecé, que trucos aprendí.
Solo hay una condición,
hay que saber bajarse en la penúltima estación
hay quien se ha descuidado y ahora está
colgado de la luna y ya no volverá.
Pues eso, casi no me bajo en la penúltima estación, pero gracias a mi y a los que me hicieron ver que la última era quedar colgado de la luna, lo hice.
Y aquí estoy.
jueves, agosto 02, 2007
Bonito...

Y para comenzar, una foto bien bonita que me ha enviado hoy una de mis hermanas desde Bariloche, Patagonia, Argentina.
A mi me gustó.
De regreso en Madrid, de regreso en el blog
Por lo que veo, mi último post fue hace un año.
Mucha, pero que mucha agua ha pasado bajo el puente.
Luego de una larga temporada en Buenos Aires he regresado a Madrid y creo que la ocasión bien merece regresar, también, al blog.
No sé si dispondré de tiempo y ganas pero vamos a intentarlo. Vale la pena.
Así que nada, bienvenidos otra vez.
Bienvenidos vosotros, bienvenido yo.
Mucha, pero que mucha agua ha pasado bajo el puente.
Luego de una larga temporada en Buenos Aires he regresado a Madrid y creo que la ocasión bien merece regresar, también, al blog.
No sé si dispondré de tiempo y ganas pero vamos a intentarlo. Vale la pena.
Así que nada, bienvenidos otra vez.
Bienvenidos vosotros, bienvenido yo.
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