Hoy nublado, pero está previsto que ésto siga.
Parece ser que es solo un respiro.
Debe serlo, el sol solo sale por segundos...
Desastre climático. Después de 4 ( si, cuatro) meses de lluvia, el fin de semana pasado diluvió, sin parar y a lo bestia durante 2 días seguidos. En esas 48 hs., solo 48, llovió el equivalente a 5 veces de lo previsto para todo el mes.
He vivido desde una distancia relativamente cercana desastres parecidos... gota fría en España, el niño en América del Sur, pero nunca algo como ésto... será porque lo estoy viviendo desde dentro.
Colapso en São Paulo, Río, Espírito Santo, Paraná, Minas Gerais, declarada catástrofe en Santa Catarina; decenas de muertos, desaparecidos, decenas de miles de desalojados y desabrigados; familias enteras que han perdido todo, desde la casa hasta la última cucharilla; ciudades y pueblos bajo el agua ( literal: bajo el agua, no inundados), aislados, sin luz, sin ( paradoja) agua... y cuando la hay contaminada, con la red de desagües reventada, sin gas, sin teléfono, carreteras y puentes hundidos, morros que se deshacen como terrones de azúcar en agua y arrastrando todo a su paso...
Saqueos y precios x 10 de lo poco esencial que queda...
Los helicópteros no alcanzan, toda ayuda es poca, bomberos y defensa civil desbordados, ejército, solidaridad como nunca antes... la gente se ha volcado: voluntarios, comida, agua mineral, ropa, medicamentos... menos mal, si tenemos que esperar que el estado haga lo que debe hacer ( y lo haga bien), vamos listos...
Pero agradezco.
Agradezco que en el trocito de isla en el que estoy, al margen del agua... mucha, mucha agua, haya sido, comparado a lo que me rodea, una balsa de aceite. Solo algún corte de luz. Ninguna casa se derrumbó, ningún pescador se ahogó, nadie arrastrado por el torrente, ningún morro se vino abajo...
Pero bueno, como dice mi padre, siempre que llovió, paró.
Embora, por las dudas, miro y miro el mar. Pero de Noé y su arca, ná de ná...