viernes, diciembre 30, 2011
domingo, octubre 16, 2011
No es esa Puerta del Sol...
Hoy en una sobremesa me dispararon "¿dónde está la Puerta del Sol?" Sin pensar respondí Madrid. Sin esperar respuesta me di cuenta de la trampa para osos. Yo hice el camino del Inca, caminando, desde Cuzco a Machu Picchu, a principios de los '80 (era joven). Esa es la original Puerta del Sol, muy muy anterior a la española. Mi ego europeo/español dio con la respuesta incorrecta. Aunque, espero, pienso, que no es una cuestión de ego sino de costumbre. El metro para en Sol, no en Machu Picchu. Igual, respuesta equivocada y mi amigo peruano tenía razón.
sábado, julio 23, 2011
Y como por arte de magia...
... Blogger se cargó el blogroll.
Enterito.
Vaya faena.
Enterito.
Vaya faena.
miércoles, junio 15, 2011
Madrid mágico...
Un Madrid onírico.
Fernando Manso retrata en 105 fotos la Comunidad en su nuevo libro.
Aquí una muestra
Fernando Manso retrata en 105 fotos la Comunidad en su nuevo libro.
Aquí una muestra
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sábado, junio 11, 2011
No quiero ser un indignado e indignarme por los indignados
El movimiento 15M, como a muchos, me ha removido, me ha ilusionado, me ha motivado. Que quede claro que estoy muy involucrado, racional y emocionalmente. Me he pasado infinidad de horas en Sol, he compartido muchos puntos de vista, he dicho (por escrito y en persona) lo que me parecía se estaba haciendo bien y lo que no.
Esta breve intro para contar que el viernes me quedé dándole vueltas a muchas cosas relacionadas con el tema y no me sentía muy a gusto. Demasiadas chirriaban feo.
Así que ésta mañana decidí cambiar de tercio y me metí a saco en harina.
Primero fui a la asamblea de mi barrio. A las 12:00 hs (luego hablaré de las coincidencias horarias). Escuché, participé, cogí el micro, hablé, muchos sacudieron sus manitas e incluso aplaudieron, otros no estaban de acuerdo. Normal. Hasta ahí bien en cuanto a que sentía dentro que había cierta magia, aroma a ágora, parte mentidero de la Villa con el fantasma de Quevedo dando vueltas escribiendo en un ordenador loas al 2.0. Pero por otro lado no, algo de base no funcionaba. Y no estamos para romanticismos ni utopías. Estamos para trabajar, en serio, con coherencia y sin errores. Obvio que si, se permiten los errores, esto se está inventando sobre la marcha, pero errores de bulto, previsibles, que no haría falta solucionar porque no se deberían cometer, pues no.
Rumiando por lo bajo, con muchos interrogantes y ninguna respuesta, cambié mis planes del día sobre la marcha, cogí el cercanías y me fui a Sol. Caras conocidas, otras no, muchos nervios en el ambiente. En la asamblea en la que había participado no supieron confirmar si mañana (hoy en realidad) se desalojaba Sol. Fui directo a ver a los del comité de info y a los de comunicación. Pregunté y a pesar que me conocen, me miraron con cara de "este pavo no se entera".
-Claro, mañana, lo hemos dicho y publicado.
-Pues en la asamblea de hoy, en mi pueblo, no lo sabían.
-Deberían...
-Claro, deberían.
No quise entrar en que en realidad ya lo sabía, lo había leído e incluso un escrito mío acerca del error de no desalojar en el momento oportuno anduvo paseando por ahí y recibí algunos mails sobre el tema con sus consiguientes intercambios epistolares. O sea, estaba enterado y además había hecho mi tarea para el hogar de leer todo lo que pude ( porque "todo" es imposible) y estaba más al loro que mis interlocutores "oficiales".
Más mal sabor de boca. Me relajo, me ecuentro con un poeta de calle con muchos libros bien publicados pero mal vendidos, al que ya conocía. Charla más que amena. Luego los garbeos e intercambios de rigor con conocidos y extraños.
A eso de las 17:00 hs indago acerca de la mala información en lo referente a los horarios establecidos para las asambleas. Supuestamente todas iban a ser a la misma hora pero Chamberí no. Así que un trío de tres nos fuimos silbando bajito por Fuencarral hasta la Plaza de Olavide. Aclaro, no pensaba ir, pero mi malestar estaba a punto de convertirse en cabreo y tenía cierta vaga esperanza en que alguien me iba a sacar de dudas acerca de como se está llevando a cabo éste tinglado.
Iluso de mi.
Otra vez participé, otra vez micro en mano, otra vez me indigné de comprobar que nos estamos mal indignando. Quiero decir, bien en indignarnos. Mal en el como.
(Paréntesis): ésto es un breve resumen de un día muy largo. Vamos al grano. Podría escribir horas pero voy a dejarlo en una pequeña reflexión.
Esta breve intro para contar que el viernes me quedé dándole vueltas a muchas cosas relacionadas con el tema y no me sentía muy a gusto. Demasiadas chirriaban feo.
Así que ésta mañana decidí cambiar de tercio y me metí a saco en harina.
Primero fui a la asamblea de mi barrio. A las 12:00 hs (luego hablaré de las coincidencias horarias). Escuché, participé, cogí el micro, hablé, muchos sacudieron sus manitas e incluso aplaudieron, otros no estaban de acuerdo. Normal. Hasta ahí bien en cuanto a que sentía dentro que había cierta magia, aroma a ágora, parte mentidero de la Villa con el fantasma de Quevedo dando vueltas escribiendo en un ordenador loas al 2.0. Pero por otro lado no, algo de base no funcionaba. Y no estamos para romanticismos ni utopías. Estamos para trabajar, en serio, con coherencia y sin errores. Obvio que si, se permiten los errores, esto se está inventando sobre la marcha, pero errores de bulto, previsibles, que no haría falta solucionar porque no se deberían cometer, pues no.
Rumiando por lo bajo, con muchos interrogantes y ninguna respuesta, cambié mis planes del día sobre la marcha, cogí el cercanías y me fui a Sol. Caras conocidas, otras no, muchos nervios en el ambiente. En la asamblea en la que había participado no supieron confirmar si mañana (hoy en realidad) se desalojaba Sol. Fui directo a ver a los del comité de info y a los de comunicación. Pregunté y a pesar que me conocen, me miraron con cara de "este pavo no se entera".
-Claro, mañana, lo hemos dicho y publicado.
-Pues en la asamblea de hoy, en mi pueblo, no lo sabían.
-Deberían...
-Claro, deberían.
No quise entrar en que en realidad ya lo sabía, lo había leído e incluso un escrito mío acerca del error de no desalojar en el momento oportuno anduvo paseando por ahí y recibí algunos mails sobre el tema con sus consiguientes intercambios epistolares. O sea, estaba enterado y además había hecho mi tarea para el hogar de leer todo lo que pude ( porque "todo" es imposible) y estaba más al loro que mis interlocutores "oficiales".
Más mal sabor de boca. Me relajo, me ecuentro con un poeta de calle con muchos libros bien publicados pero mal vendidos, al que ya conocía. Charla más que amena. Luego los garbeos e intercambios de rigor con conocidos y extraños.
A eso de las 17:00 hs indago acerca de la mala información en lo referente a los horarios establecidos para las asambleas. Supuestamente todas iban a ser a la misma hora pero Chamberí no. Así que un trío de tres nos fuimos silbando bajito por Fuencarral hasta la Plaza de Olavide. Aclaro, no pensaba ir, pero mi malestar estaba a punto de convertirse en cabreo y tenía cierta vaga esperanza en que alguien me iba a sacar de dudas acerca de como se está llevando a cabo éste tinglado.
Iluso de mi.
Otra vez participé, otra vez micro en mano, otra vez me indigné de comprobar que nos estamos mal indignando. Quiero decir, bien en indignarnos. Mal en el como.
(Paréntesis): ésto es un breve resumen de un día muy largo. Vamos al grano. Podría escribir horas pero voy a dejarlo en una pequeña reflexión.
- El edificio está mal cimentado. Suena duro y mal, pero en mi (humilde) opinión, es así. Y solo voy a mencionar lo básico. Imaginaros todo lo que viene después, lo que hay guardado en la guantera de la impotencia de ver (otra vez, en mi humilde opinión) lo obvio y que nadie se de por enterado.
- Los discursos de los responsables son contradictorios.
- Nada fluye como debería. Es todo un galimatías de obstáculos.
- Los barrios hablan de Sol en tercera persona. Me crujió el estómago.
- Por un lado se habla de transparencia y todo con la ley en la mano y a continuación se pone a votación si facilitarle información oficial a los "medios enemigos" y se plantean acciones de calle claramente ilegales.
- Gritar a los cuatro vientos, indignadísimos, que son los periodistas los que se tienen que mojar e ir a las asambleas y escribir. Como si el pobre que lo hace tuviese algún tipo de decisión de lo que se va a publicar, que ya está decidido de antemano.
- No saber diferenciar entre mass media y medios alternativos. Perdón, si se diferencia, pero mal.
- Ni idea y errores de bulto acerca del funcionamiento natural y sobre todo funcional, de la red y el 2.0
- Alucinando cuando los responsables de las listas, por ej, de Google, no saben como manejarlas al punto de estar mareados por no poder organizarlo, no saber lo que es un opt-in, ni idea que hacer con la avalancha de pedidos de baja que les cayó encima por la frustración de los usuarios.
- Poner a votación (perdón, lo políticamente correcto es llamarlo "consenso") temas y cuestiones que deben decidirse y estar decididas por si solas, porque caen por su propio y obvio peso. Pero en esa discusión, entretanto, enredos e idas y venidas. Y todos sacudiendo las manitas muertos de orgullo cuando una de las responsables dice cosas como "Hay que decirle a los medios que no, que no estamos ebrios de poder". Por favor.
- Hoy se tuitió hasta el aburrimiento algo así como "Los ciudadanos deben saber que son libres de asistir a los plenos del ayuntamiento y hacer preguntas y plantear cuestiones". La red inundada de ese derecho constitucional y todos en nuestra supina ignorancia. Pues que no lo sepa quien no tiene por qué saberlo, vale. Pero que lo diga, insista y haga hincapié en ello un responsable del tema sin haberse enterado de que va, pues no. Tuvo que salir una señora mayor, de una organización vecinal que está en el ajo hace mucho, a contar el laberinto de fechas, horarios, permisos y formularios que conlleva asistir. Con direcciones de donde y con cuanto tiempo previo hay que solicitarlo. Y aclarar que al hacerlo hay que poner por escrito que se va a preguntar, para que sus señorías preparen las respuestas. Y sus trucos de zorra (en el más bonito sentido de la palabra) vieja. O sea, una vez logrado entrar, cambiar las preguntas. ¿Y ésto a qué viene? Has acertado. En Sol tampoco lo sabían.
- No hace falta repetir veinte veces "intentemos usar un lenguaje inclusivo". No hace falta cada vez que se habla en masculino inmediatamente soltar el femenino que corresponde. Dos ejemplos tontos si queréis... Imaginaros lo que viene detrás.
- No hay que intentar ser tan políticamente correctos. Coño, al pan pan y al vino vino.
- Y comisión de comisión de comisiones de comité. Ensalada de días, horarios y siento reiterarme, de comisiones y comités. Menos mal que el sitio estaba claro, Plaza de Olavide hay solo una en Madrid. Pero así y todo se hacía hincapié en qué sitio de la plaza y bajo que farola y frente a qué bar.
- No sigo porque no terminaría más.
Sobre las coincidencias horarias que mencioné al principio. En las dos asambleas, a la misma hora y por el mismo canal, había actividades del ayuntamiento. Monitores/as en prácticas (o sea, gratis y a la fuerza) con actividades para niños. Piscolabis, refrescos y ganchitos incluidos. Ocupando, obvio, el lugar de la asamblea y compitiendo a ver quien la tiene más grande con el volumen del micro. Y claro, en la asmblea de las 18:30 hs ya lo sabían gracias a que los de las 12:00 hs se lo encontraron de sopetón. Ayuntamiento 1 - Indignados 0.
Por un lado pienso/siento que estoy hilando demasiado fino. Pero por otro, en absoluto. Es una pequeña muestra de actitudes y mecanismos que de fino no tienen nada. Todo es de bulto.
Y mañana, más y peor. Se desaloja Sol. Se quedan los ultras. Los desalojarán a la fuerza y ninguno de los indignados, de los que sentimos todo ésto como propio, como nuestro y de todos, como una luz tenue de esperanza que se está apagando, digo, ninguno de nosotros va a ir a defenderlos.
Sigo tan indignado o más que el primer día. Pero me niego a indignarme de los indignados y de los otros indignados que se indignan de los primeros. No.
No cojo más un micrófono. Hay otros a los que el plumaje de pavo real engallardonado (perdón el chiste fácil) les sienta mejor. Con ésto quiero decir, y me duele tener que hacerlo, que hay un tema de egos camuflados bajo un falso manto de humildad, atroz.
Terminando, que van siendo horas, una reflexión privada que me apetece compartir. Hoy he ratificado lo que venía sintiendo, por pura intuición, hace tiempo. Después de muchos años de vivir y ganarme el cobre presentando, vendiendo, hartarme de dar conferencias, participar en paneles y mesas redondas, locutar en radio y asustar en la TV, sigo sabiéndolo hacer. Obvio, no por listo, es una pura cuestión de oficio. Pero ya no lo disfruto. Hoy lo mío son las distancias cortas.
Al los que hayáis leído hasta aquí, vaya paciencia.
Por mi parte, he decidido volver a la barrera. Me he limpiado las manos de harina y seguiré haciendo lo que sé: apoyar, divulgar, evangelizar, colaborar en plan perfil bajo donde pueda. Y si alguien pregunta mi opinión, darla. De forma sincera y aunque duela.
Por supuesto voy a ser uno más el 19J.
Sigo tan indignado o más que el primer día. Pero me niego a indignarme de los indignados y de los otros indignados que se indignan de los primeros. No.
No cojo más un micrófono. Hay otros a los que el plumaje de pavo real engallardonado (perdón el chiste fácil) les sienta mejor. Con ésto quiero decir, y me duele tener que hacerlo, que hay un tema de egos camuflados bajo un falso manto de humildad, atroz.
Terminando, que van siendo horas, una reflexión privada que me apetece compartir. Hoy he ratificado lo que venía sintiendo, por pura intuición, hace tiempo. Después de muchos años de vivir y ganarme el cobre presentando, vendiendo, hartarme de dar conferencias, participar en paneles y mesas redondas, locutar en radio y asustar en la TV, sigo sabiéndolo hacer. Obvio, no por listo, es una pura cuestión de oficio. Pero ya no lo disfruto. Hoy lo mío son las distancias cortas.
Al los que hayáis leído hasta aquí, vaya paciencia.
Y espero pronto poder decir mañana más y mejor. Hoy no me atrevo.
Feliz descanso, a los que nos toca.
lunes, junio 06, 2011
Guy Kawasaki sobre la innovación: Los diez mandamientos del emprendedor
Cuando Guy Kawasaki habla sobre innovación en los negocios, como hizo recientemente en la conferencia de tecnología de la Universidad de Pensilvania, lo hace desde la perspectiva de quien cuenta con más de 25 años de experiencia en el asunto—un historial que el afable inversor y emprendedor dice estar lleno de altos y bajos.
Después de estudiar psicología en Stanford y de concluir un MBA en la Universidad de California (UCLA), Kawasaki, nacido en Hawai, se convirtió en el segundo “evangelista” de software de Apple Computer. Su trabajo, de 1983 a 1987, consistía en convencer a las personas para que crearan software para el Macintosh. Él recuerda con cariño a sus compañeros en Apple como individuos visionarios, motivados y probablemente “la mayor colección de excéntricos en la historia de California, aunque el récord lo rompió posteriormente Google”.
Después de salir de Apple, Kawasaki abrió empresas propias, además de hacerse consultor, autor y capitalista de riesgo. Escribió, entre otros:The Macintosh way, Rules for revolutionaries, Selling the dream y, más recientemente, Reality Check. Hoy, con 54 años, Kawasaki oye con frecuencia los planes que le presentan los fundadores de nuevas empresas de tecnología en las oficinas de su compañía de capital riesgo, Garage Technology Ventures.
En la cartera de Garage hay tecnologías específicas para la subcontratación de actividades de logística y para el sector de la energía renovable, entre otras, aunque Kawasaki admite que la empresa no ha dado todavía con un gran descubrimiento que la haga despegar, un Apple o un Google propios. En 2008, el empresario lanzó Alltop, una web libre que usa el RSS para agregar, por materias, las últimas novedades de miles de webs y blogs. Su blog, “Cómo cambiar el mundo” [How to Change the World], es una de las webs de estrategia más visitadas.
En la Universidad de Pensilvania, Kawasaki habló durante el congreso que marcó el 20 aniversario del programa Master Ejecutivo en Gestión de Tecnología (EMTM), ofrecido por el departamento de ingeniería de la universidad en asociación con Wharton. La charla titulada “El arte de la innovación” consistió en un manifiesto de diez puntos sobre cómo producir algo de valor para el cliente. Durante la charla, Kawasaki dio ejemplos divertidos y reveladores sobre servicios como la entrega de hielo (actualmente obsoleto) y sandalias de playa que se pueden usar para abrir botellas de cerveza.
A continuación un resumen de los “Diez mandamientos” de Kawasaki:
1. Ofrezca sentido, y no dinero.
“Como capitalistas de riesgo”, dijo Kawasaki, “lidiamos con muchas empresas que, por norma, nos dicen aquello que creen que nos gustaría oír: cómo ganar dinero. Según mi experiencia, la mayor parte de las empresas fundadas sobre el concepto de ganar dinero suelen fallar. Atraen el tipo equivocado de socio y de empleado”. En lugar de eso, dice, el emprendedor debe preocuparse por hacer que su producto o servicio signifique algo más que la suma de sus componentes, y del dinero que podrá ganar.
Kawasaki llamó la atención sobre las zapatillas aeróbicas de Nike dirigidas al público femenino, y cómo la empresa hizo de ellas algo más que sólo “dos piezas de algodón, cuero y goma producidas en condiciones relativamente sospechosas en Extremo Oriente”. Con una publicidad inteligente en que mostraba cómo las mujeres siempre han sido juzgadas y evaluadas, Nike “cogió un conjunto de materias primas de 2,50 dólares y lo transformó en símbolo de eficiencia, poder y liberación. La empresa produce sentido por medio de zapatos. Las grandes empresas son generadoras de sentido”. No hay duda de que Apple hizo eso con el Mac, con el iPhone y otros aparatos.
2. Trabaje con un mantra, y no con una misión.
Declaraciones insípidas y genéricas sobre la misión de la empresa —“ofrecer productos y servicios de calidad superior para nuestros clientes y para la comunidad por medio de liderazgo innovador y asociaciones”— son buenas sólo para el consultor contratado para desarrollarlas, dijo Kawasaki.
En vez de eso, opte por la concisión y defínase a sí mismo por lo que usted quiere significar para el cliente. Nike ofrece un “desempeño atlético auténtico”; FedEx promete “paz de espíritu”. Para que todos, dentro y fuera de la empresa, estén unidos en torno al mismo propósito, explíqueles la razón de ser de la empresa y de qué manera ella atiende a las necesidades y deseos de los clientes.
3. Sáltese las curvas.
Innovar es más difícil que simplemente estar un poco por delante de la competencia en la misma curva. “Si su empresa fabrica impresoras de margarita, el próximo paso no es la introducción del tipo Helvética en un tamaño de fuente diferente. Su objetivo debe ser ‘saltar’ hacia la producción de impresoras láser”, dijo Kawasaki. Eso es más fácil de hacer en algunas empresas que en otras.
El empresario dijo que en los tiempos anteriores a la refrigeración, la industria del hielo estaba formada por gente que cogía hielo en las regiones de clima frío usando caballos, trineos y sierras para ‘cosechar’ el hielo durante los meses de invierno. En 1900, un total de 4.536 toneladas de hielo se produjeron de ese modo. Después vino la era del ‘Hielo 2.0’: surgieron fábricas que producían hielo en cualquier lugar. El ‘hombre del hielo’ entregaba el producto en establecimientos comerciales y en las casas. Por fin, llegamos a la era del ‘Hielo 3.0’: la nevera casera.
Está claro que ninguna de aquellas personas que cosechaban hielo se metió en el negocio de la producción en fábricas, lo mismo que ninguna de las fábricas se introdujo en la industria de neveras. Esto se explica por el hecho de que “la mayor parte de las empresas se define por aquello que hace”, dijo Kawasaki, “y no por el ‘beneficio que genera para el cliente’. La verdadera innovación aparece siempre que nos saltamos las curvas, y no cuando nos esforzamos por mejorar un 10% o un 15%”.
4. Trabaje con diseños exclusivos.
Introduzca características que no se queden en lo trivial. Kawasaki citó una de las ideas que considera más innovadoras: las sandalias Fanning Reef, que traen un abridor de botellas incorporado a la suela. Hay diseños igualmente inteligentes, como el de la linterna BF-104 de Panasonic, que puede usar pilas de tres tamaños diferentes. De ese modo, las personas no tendrán dificultad en escoger una pila entre los diferentes tamaños que suelen tener en casa.
Hay diseños que son completos, porque no se limitan solo al producto: ofrecen también soporte y servicio. La elegancia también es fundamental, dice Kawasaki. “Toda empresa debería tener un CTO:Chief Taste Officer, o director de gusto’”, dijo. Tampoco puede faltar la emoción. “Buenos productos producen emociones fuertes: piense en la Harley Davidson, el Macintosh”.
5. No se preocupe en crear un producto perfecto.
Esto no significa hacer un producto malo, sino que “la innovación puede contener elementos no muy buenos”, dijo Kawasaki. Twitter tiene un montón de fallos, pero está cambiando el hábito de las personas. El primer Mac tenía muchas cosas que había que mejorar, pero estableció cómo sería el futuro de la computación personal, y no necesitó esperar mucho por eso.
6. Polarice a las personas.
Siempre que usted intente serlo todo para todo tipo de personas acaba cayendo en la mediocridad, dijo Kawasaki. El Scion xB de Toyota, con su estilo “cuadrado”, puede parecer feo para algunas personas, pero para los fans es sensacional. El TiVo tiene éxito, a pesar de volver loca de rabia a la industria de la publicidad.
7. No impida que broten las flores.
Parafraseando a Mao, Kawasaki dijo que no sabemos dónde va a surgir una flor, así que simplemente debemos permitir que brote. Las innovaciones pueden atraer a clientes inesperados e imprevistos. Fue lo que sucedió con la crema para la piel “Skin-so-Soft” de Avon, que acabó siendo un éxito como repelente de mosquitos.
La regla número 1, dijo Kawasaki, consiste en “conseguir el dinero. Regla número 2: descubrir quien está comprando su producto. Pregunte a esas personas por qué lo están comprando y déles otras razones para comprarlo. Eso es mucho más fácil que preguntar a las personas por qué no están interesadas y, a continuación, intentar cambiar su manera de pensar”.
8. Renuévese, renuévese siempre.
Nunca deje de mejorar su producto o servicio. Oiga las ideas de los consumidores. No es fácil, dice Kawasaki, porque el innovador o el emprendedor siempre deben ignorar el consejo de los negativos y de los necios, para quien casi todo es imposible. Una vez hecho esto, cuando el producto llega a las manos del consumidor, ha llegado el momento de comenzar a recibir feedback.
9. Escoja su nicho.
Encuentre su lugar, insistió Kawasaki. A continuación, presentó un gráfico simple de coordenadas X y Y con los cuatro cuadrantes donde se veían las variables “Exclusividad” y “Valor”. Un producto o servicio no necesita ser exclusivo para generar valor. Así fue, dijo, cómo Dell obtuvo cuota de mercado vendiendo ordenadores. En el cuadrante izquierdo inferior del gráfico Kawasaki colocó varias puntocom surgidas a finales de los años 90 sin nada de especial unas en relación con las otras. Eran empresas de bajo valor y sin inspiración.
Ya en el cuadrante superior derecho estaban los productos y servicios exclusivos y de alto valor. Allí estaban la empresa online de servicios de entradas de cine Fandango y la compañía de tarjetas Clear, que puede agilizar el paso de los usuarios por la seguridad de los aeropuertos. “La parte superior derecha es la parte más codiciada del mercado”, dijo. “Allí hay producción de sentido. También es allí donde se gana dinero, se hace historia”.
10. Siga la regla del 10-20-30
Siga la regla del 10-20-30 siempre que esté intentando convencer a un capitalista de riesgo. En otras palabras, no use más de 10 diapositivas de PowerPoint, restrinja su discurso a 20 minutos y utilice una fuente de tamaño 30 en su presentación (para mantenerla simple). El objetivo de ese tipo de presentación no es volver a casa con un cheque en la mano, dijo, sino evitar “ser descartado”.
Kawasaki añadió un ítem más para todos los innovadores —y un mea culpa. “No deje que los necios lo desanimen”, dijo citando a continuación una serie de declaraciones bien conocidas de gente que suele mirar con desconfianza a las nuevas tecnologías.
Fue el caso del presidente de IBM, Thomas Watson, que en 1943 estimó el tamaño total de usuarios del mercado de ordenadores en “cinco, tal vez” (historiadores del sector cuestionan la autenticidad de esa cita no comprobada). Citó también la falta de visión de Western Union, que no vio ninguna utilidad para el teléfono. Esas empresas se dejaron engañar por aquello que ya habían producido y no se pararon a pensar en lo que serían capaces de producir en el futuro. Debemos ignorarlas, dijo Kawasaki.
Sin embargo, él admitió que fue un necio una vez. A mediados de los años 90, le llamaron para una entrevista en Yahoo para el cargo de consejero delegado. La declinó. Él creía que Internet era otra actividad más para el módem del ordenador. Encontrar cosas en la Web tenía un valor limitado, en su opinión. “Según mis cálculos, esa decisión me costó 2.000 millones de dólares”.
Publicado el: 29/07/2009
El copyright de todos los materiales es propiedad de la Wharton Schoolde la Universidad de Pennsylvania y Universia.
…………………………………
Fuente: Wharton.Universia
Imagen: Kawasaki Innovation
domingo, junio 05, 2011
Wayseer Manifesto
No se, este tipo de cosas siempre me dieron un pelín de repeluz. Pero el mensaje, aunque algo manido, no deja de tener un aire optimista y de cierta esperanza, especialmente en momentos de profunda indignación global como el que estamos viviendo...
jueves, mayo 26, 2011
¡Despierta, imbécil!
Por Rodrigo Cortés
En su blog, Maneras de morir
Hace unos años hice una película que casi nadie vio. A mí me gusta llamarla CONCURSANTE, pero la gente suele añadirle un artículo que, por lo visto, le hacía falta. Como parte de su estrategia de marketing (o ausencia de ella) se diseñó una campaña viral con el nombre de ¡DESPIERTA, IMBÉCIL!, y un servidor elaboró varios teasers, pequeñas cápsulas protagonizados por Leonardo Sbaraglia, en que Martín Circo Martín, el personaje que habitó durante varios meses, lanzaba píldoras en forma de bala sobre su particular manera de procesar la realidad. En su momento, y me refiero a hace cuatro años, poco se hablaba de lo que hablaba Martín, y CONCURSANTE fue calificada por algunos de ingenua, estúpida, vacía, o, como mínimo, innecesaria, adjetivos que, a fuer de sinceros, calzan a la perfección con mi propia existencia.
DECÁLOGO DEL INSOMNE
En su blog, Maneras de morir
¡Despierta, imbécil!
Hace unos años hice una película que casi nadie vio. A mí me gusta llamarla CONCURSANTE, pero la gente suele añadirle un artículo que, por lo visto, le hacía falta. Como parte de su estrategia de marketing (o ausencia de ella) se diseñó una campaña viral con el nombre de ¡DESPIERTA, IMBÉCIL!, y un servidor elaboró varios teasers, pequeñas cápsulas protagonizados por Leonardo Sbaraglia, en que Martín Circo Martín, el personaje que habitó durante varios meses, lanzaba píldoras en forma de bala sobre su particular manera de procesar la realidad. En su momento, y me refiero a hace cuatro años, poco se hablaba de lo que hablaba Martín, y CONCURSANTE fue calificada por algunos de ingenua, estúpida, vacía, o, como mínimo, innecesaria, adjetivos que, a fuer de sinceros, calzan a la perfección con mi propia existencia.También elaboré un rabioso decálogo, un pretendido manifiesto fundacional, firmado con furia por Martín Circo, que alguien ha devuelto a mis manos esta mañana y a alguno quizá haga gracia. Como decía Lynch a través de Laura Dern en Blue velvet: “es un mundo extraño…”.
¡DESPIERTA, IMBÉCIL!: MANIFIESTO FUNDACIONAL
Son tiempos oscuros, tiempos de sueño e inconsciencia, tiempos de hipnosis colectiva. Son tiempos extraños. Con entusiasmo suicida, nos entregamos en manos de imitadores de sacerdotes: políticos acéfalos y obedientes, servidores de falsos dioses, que no dudan en sacrificar víctimas inocentes a cambio de casonas reformadas con gimnasio y jardín.
Es hora de reaccionar, es hora de abrir los ojos y enfrentar la realidad. ¡Despierta, imbécil! ¡Tienes que enfrentar el mundo!
Qué es y qué no es «Despierta, imbécil»…
Es hora de reaccionar, es hora de abrir los ojos y enfrentar la realidad. ¡Despierta, imbécil! ¡Tienes que enfrentar el mundo!
Qué es y qué no es «Despierta, imbécil»…
DECÁLOGO DEL INSOMNE
1.- ¡Despierta, imbécil! no es un movimiento político, pues abomina de la política de los seres dormidos. No es un movimiento de izquierdas o de derechas, intervencionista o liberal, es un puñetazo en la cara de los que duermen y los que quieren que durmamos, un escupitajo en el ojo de los que guían nuestros destinos, un insulto aullado al viento de los mediocres.
2.- ¡Despierta, imbécil! no es un movimiento antisistema. No llevamos jerseys gruesos de lana, ni lanzamos adoquines, ni nos embozamos con pañuelos palestinos para asaltar las hamburgueserías en que acabamos de comer. Estamos dispuestos a sacrificar nuestra propia vida para permanecer en la vigilia, sin renunciar al dolor que esto conlleva.
3.- ¡Despierta, imbécil! denuncia la gran y global estafa del sistema bancario mundial, denuncia que las reglas están amañadas, denuncia que el 90% del dinero que circula en el mundo no es real, denuncia el sistema crediticio por el que la banca cobra intereses por préstamos que no hace, ¡es dinero falso, intangibles anotaciones electrónicas, nos entregan humo a cambio de sangre!
4.- ¡Despierta, imbécil! combate la hipnosis colectiva que impide la existencia real del individuo al convertir el librepensamiento en una marca residual de marketing. ¡Somos la resistencia al rescate del individuo!
5.- ¡Despierta, imbécil! detesta la Economía oficial y las verdades impostadas de las facultades, infecciones docentes propaladas desde el núcleo de la mentira. Educan a nuestros educadores para que nos injerten el sueño falsario de un conocimiento dañino.
6.- ¡Despierta, imbécil! no cree en la igualdad automática entre los seres humanos, porque no son iguales el moral y el ladrón, el esforzado y el perezoso, el mentiroso y el honesto. Cree en el mérito personal, el esfuerzo, la conciencia y la renuncia.
7.- ¡Despierta, imbécil! se ríe de quienes quieren cambiar el mundo pero no quieren cambiarse a sí mismos. Es un movimiento de total compromiso, gestado desde la responsabilidad individual y el verdadero deseo de cambio. No nos plegamos a consignas ni fórmulas, y somos impermeables a la influencia interesada de quienes buscan el consuelo hipnótico de la falsa solidaridad. ¡Somos insomnes!
8.- ¡Despierta, imbécil! es un movimiento para los que piensan, no para los que reclaman manuales de instrucciones.
9.- ¡Despierta, imbécil! es la última oportunidad para el que se complace en ser sapiens y apenas es habilis, para el aletargado y el cómodo, para el que sueña despierto. ¡Despierta, imbécil! ¡Despierta!, ¡despierta, imbécil!
10.- ¡Despierta, imbécil! denuncia que estamos en manos de seres dormidos y reclama una reacción personal e inmediata de quienes estén dispuestos a pagar el precio de la vigilia. ¡Es preciso realizar acciones diarias de despertar, lanzar al mundo un mensaje personal y diario que cree un bando alternativo! Estamos diezmados, es una pelea desequilibrada, pero no renunciaremos al único de nuestros derechos: DESPERTAR.
2.- ¡Despierta, imbécil! no es un movimiento antisistema. No llevamos jerseys gruesos de lana, ni lanzamos adoquines, ni nos embozamos con pañuelos palestinos para asaltar las hamburgueserías en que acabamos de comer. Estamos dispuestos a sacrificar nuestra propia vida para permanecer en la vigilia, sin renunciar al dolor que esto conlleva.
3.- ¡Despierta, imbécil! denuncia la gran y global estafa del sistema bancario mundial, denuncia que las reglas están amañadas, denuncia que el 90% del dinero que circula en el mundo no es real, denuncia el sistema crediticio por el que la banca cobra intereses por préstamos que no hace, ¡es dinero falso, intangibles anotaciones electrónicas, nos entregan humo a cambio de sangre!
4.- ¡Despierta, imbécil! combate la hipnosis colectiva que impide la existencia real del individuo al convertir el librepensamiento en una marca residual de marketing. ¡Somos la resistencia al rescate del individuo!
5.- ¡Despierta, imbécil! detesta la Economía oficial y las verdades impostadas de las facultades, infecciones docentes propaladas desde el núcleo de la mentira. Educan a nuestros educadores para que nos injerten el sueño falsario de un conocimiento dañino.
6.- ¡Despierta, imbécil! no cree en la igualdad automática entre los seres humanos, porque no son iguales el moral y el ladrón, el esforzado y el perezoso, el mentiroso y el honesto. Cree en el mérito personal, el esfuerzo, la conciencia y la renuncia.
7.- ¡Despierta, imbécil! se ríe de quienes quieren cambiar el mundo pero no quieren cambiarse a sí mismos. Es un movimiento de total compromiso, gestado desde la responsabilidad individual y el verdadero deseo de cambio. No nos plegamos a consignas ni fórmulas, y somos impermeables a la influencia interesada de quienes buscan el consuelo hipnótico de la falsa solidaridad. ¡Somos insomnes!
8.- ¡Despierta, imbécil! es un movimiento para los que piensan, no para los que reclaman manuales de instrucciones.
9.- ¡Despierta, imbécil! es la última oportunidad para el que se complace en ser sapiens y apenas es habilis, para el aletargado y el cómodo, para el que sueña despierto. ¡Despierta, imbécil! ¡Despierta!, ¡despierta, imbécil!
10.- ¡Despierta, imbécil! denuncia que estamos en manos de seres dormidos y reclama una reacción personal e inmediata de quienes estén dispuestos a pagar el precio de la vigilia. ¡Es preciso realizar acciones diarias de despertar, lanzar al mundo un mensaje personal y diario que cree un bando alternativo! Estamos diezmados, es una pelea desequilibrada, pero no renunciaremos al único de nuestros derechos: DESPERTAR.
Martín Circo Martín
Fundador del movimiento ¡Despierta, imbécil!
miércoles, abril 27, 2011
Superar la necesidad de aprobación. Ser uno mismo...
Vía FB wall de Marisa Iturbide, posted by Javier Salvat.
By Neale Donald Walsh
They who are all things to their neighbors cease to
be anything to themselves.
So do not worry about "what the neighbors think." Worry only
about whether you are being true to yourself.
Think, act, and speak today from the place of your
highest truth. About all things. Including your
relationship, your life work, your thoughts and your
choices.
It is time that you came out of hiding on some things,
don't you agree?
---------
If you're doing something for someone else's
approval, you may as well not do it at all.
There is only one reason to do anything: to announce
and declare, express and fulfill, become and
experience Who You Really Are.
Do what you do, therefore, for the sheer joy of it,
for sheer joy is who you are. Do what you choose,
not what someone else chooses for you.
jueves, abril 21, 2011
Sea lo que sea, es mejor con el viento en la cara...
¿Qué hace la gente en la vida?
Soñar.
Para la gente común con sueños extraordinarios.
Soñar.
Para la gente común con sueños extraordinarios.
jueves, marzo 24, 2011
Think Quarterly by Google

At Google, we often think that speed is the forgotten 'killer application' – the ingredient that can differentiate winners from the rest. We know that the faster we deliver results, the more useful people find our service.
But in a world of accelerating change, we all need time to reflect. Think Quarterly is a breathing space in a busy world. It's a place to take time out and consider what's happening and why it matters.
Our first issue is dedicated to Data – amongst a morass of information, how can you find the magic metrics that will help transform your business? We hope that you find inspiration, insights, and more, in Think Quarterly.
Matt Brittin
Managing Director, UK & Ireland Operations, Google
HORA PLANETA 2011 WWF
martes, marzo 08, 2011
Tourism offices around the world pay attention - this is how you promote a country.
lunes, marzo 07, 2011
De libros, literatura, autores, editores, internet, e-books. Del pasado, presente y futuro. De oficio, de sabiduría. EXCELENTE.
REPORTAJE: EDITORES ANTE EL FINAL DE LA ERA GUTENBERG (1) Peter Mayer Expresidente de Penguin y en la actualidad presidente de Overlook Press
"Editar es una cuestión de instinto"
JUAN CRUZ 06/03/2011Vía El País

Peter Meyer, presidente de Overlook Press, en sudomicilio de Nueva York en enero de 2011.- JUAN CRUZ
Peter Mayer fue presidente de Penguin y le dio la vuelta a esta editorial clásica de los libros de bolsillo. Ahí estuvo de 1978 a 1996, viajando incansablemente desde una a otra sede de la histórica marca británica, de Nueva York a Londres, y de ahí a Montreal y a Australia...
Ahora está a punto de cumplir 75 años, y sigue en el mundo editorial, al frente de su propio negocio, una editorial, Overlook, que fue de su padre y que él ha convertido en una empresa pequeña pero competitiva que en los últimos meses ha puesto al frente de los best sellers delNew York Times un libro que compró cuando nadie se fijaba en él: True grit (Valor de ley), de Charlie Portis, catapultado ahora a la fama gracias a la película homónima de los hermanos Coen."Editar es una cuestión de instinto", dice. De hecho, se hizo en este oficio poniendo en marcha su instinto, cuando tenía poco más de veinte años y alternaba su trabajo como taxista con el oficio de editar, en el que era un principiante. Redescubrió una novela, Llámalo sueño, de Henry Roth, convenció a los directivos de Avon, para la que trabajaba, que ese libro era una mina, y llegó a vender un millón de ejemplares. El suyo es un oficio absorbente; lo que hizo en Penguin fue histórico, pero le quedaron energías para ponerse al frente de su propio negocio. Cuando le entrevistamos, en su casa del Soho neoyorquino, era domingo por la tarde, él se reponía de una dolorosa operación de cadera, pero esa misma tarde había quedado con su secretaria, y con ella estuvo trabajando horas, dictando cartas, estimulando libros, congratulando a escritores necesitados de mimo...En esa atmósfera, que recuerda aquella en la que siempre se desarrolló el mundo editorial, espera la revolución, a la que no se niega. Muchas veces se dijo de él, en Fráncfort y en todos los lugares donde se conoce bien el oficio, que él era un gurú, porque adivinó por dónde venían los vientos. Ahora los vientos vienen huracanados, y primero que nada le preguntamos a él qué pasó y qué cree que pasará con el libro tal como lo hemos conocido.Pregunta. Hay un poema de su amigo y colega Michael Krüger, el editor alemán, que dice que la infancia le envía tarjetas postales. Se dice que usted es un gurú. ¿Qué postal le habría enviado ese gurú al Peter Mayer de ahora sobre el futuro editorial?Respuesta. Hubiera dicho que la cultura basada en el negocio y en el formato físico de los libros era una traición, que la tecnología iba a ser más importante, no para la cultura, sino para la transmisión de la cultura. Y ese gurú hubiera prestado más atención a personas como Marshall McLuhan. Porque él sí que fue un profeta. Todos pensamos que era muy ingenioso cuando dijo aquello de que el medio es el mensaje... Era muy inteligente. Pero ahora, mientras miro hacia el tiempo en el que estamos, observo muchos cambios en la cultura en general, y eso afecta a la cultura del libro. Lo que ha ocurrido es que el mundo está conectado de una manera que jamás hubiéramos intuido -para lo bueno y para lo malo-, y que el éxito ya no está tan ligado al mundo imaginativo, sino que está ligado a la información. La información es ahora más importante que la imaginación. Y esto me produce tristeza. Estamos ante una gran sopa de información, pero estamos mucho menos concentrados. En los años 90 yo no era consciente de que eso iba a pasar.P. ¿Qué consecuencias tiene esa falta de concentración en el trabajo de un editor ahora?R. Nuestro trabajo está cambiando. Nuestra función es básicamente la misma, pero el efecto de nuestra función es quizá más pequeño. Lo que hacemos es seleccionar. Antes el público confiaba en el valor de nuestra marca, de nuestro nombre y de nuestra experiencia y educación. Ahora, aunque siga necesitando esos filtros, el público le presta menos atención. Porque todo el mundo ahora tiene el poder. Todos pueden hablar con cualquiera en el mundo, sin filtros; es una idea democrática que elimina nuestra intermediación...P. Pero sigue habiendo editores...R. Pero lo que pasa afecta radicalmente a nuestro oficio. Hay muchos libros que ya no puedo publicar porque la tecnología va a una velocidad vertiginosa; es imposible seguir el ritmo. Me lleva entre seis meses y un año publicar un libro, pero la información que contiene ese libro puede quedar obsoleta antes de que salga. Los jóvenes de hoy han aprendido que si quieren saber qué ha pasado en Egipto no deben buscarlo en los periódicos. Yo mismo lo sé por Internet. Mi función como editor probablemente sea publicar menos información que antes. Y por información no entiendo sólo la política, sino todo lo referido a la vida cotidiana, los viajes, la limpieza, la salud, etcétera... Toda esta información la tienes en Internet. Ya no hacen faltan libros para eso... Si quiero cocinar un pollo Kiev no necesato un recetario de cocina rusa; puedo encontrar las recetas en Internet, y son gratis. ¿Qué tipo de contenido queremos? Esa es la pregunta que hay que hacerse en el mundo editorial. Y lo mismo sirve para los periódicos y para las revistas.P. Con este planteamiento podríamos llegar a la conclusión de que la ficción debería estar en alza, pues no parece estar tan afectada por estos cambios tecnológicos...R. Bueno, quizá no al 100%. Pero sí es cierto que Guerra y paz tiene la misma relevancia hoy que hace un siglo. Y es verdad que la ficción y el teatro se ven menos afectadas por las nuevas tecnologías... Trabajo en un mundo de escritores, agentes, camiones que llevan y traen libro, en un mundo de librerías y de lectores... Y la cultura de la librería tendrá que que cambiar, porque habrá menos librerías, no más. Y la disminución de librerías afectará a los centros de cultura en nuestras ciudades. Ahora los centros culturales están en nuestras casas. Esto por supuesto afecta a la vida cívica. Las pocas librerías que quedan son grandes empresas, como Barnes & Noble, y lo que más venden ahora son máquinas para leer libros electrónicos. Pero, para volver a su pregunta, ¿cómo cambia todo esto mi trabajo? Si publicamos menos, los costes de impresión y publicación aumentarán y el precio tendrá que subir. Entonces, los libros serán más caros y eso llevará a la gente a leer a través de los e-books. Confieso que los e-books con muy convenientes. Así que si ahora usted me recomienda un libro, al final de esta entrevista sacaré mi maquinita, lo compraré en ese mismo momento y a la media hora lo estaré leyendo. ¡No es fantástico!P. ¿Y qué pasará con los escritores, con sus agentes...?R. Hay escritores de muchos tipos. Mientras existan libros tal como los conocemos, los famosos seguirán vendiendo libros físicos y e-books. Y quizá en mayores cantidades. Los autores menos conocidos, o desconocidos, quizá no puedan publicar libros de manera tradicional. Quizá los publique solo como e-book, o quizá se los publico él mismo... Eso suena genial, ¿verdad? Pero no habrá certificación alguna, en en el libro ya no dirá que lo avalan Gallimard o Faber o Hanser... Pero esto no afecta sólo a los escritores, sino a una comunidad entera, editores, agentes, librerías, revistas, periódicos... Piense en los periódicos. Nosotros necesitamos reseñas para que se divulguen nuestros libros, pero si cada vez se leen menos periódicos o revistas, menos gente leerá libros. Si a la gente le dan igual los filtros y las certificaciones, tendremos una cultura de libros distinta. Siempre habrá quien busque la excelencia, ¿pero cómo identificas dónde está?P. Eso, ¿cómo?R. No creo que los blogs tengan mucha credibilidad, pero sí creo en el boca a boca, y esto cada vez adquirirá más importancia. Las redes sociales se multiplicarán y este es el tipo de marketing que se hará. De abajo a arriba y no al revés. Nuestro esfuerzo publicitario está centrado ahora en despertar interés en ciertos blogs. Porque algunos sí tienen credibilidad. Así como hay gente que sabe diferenciar entre los blogs, los editores tendremos que aprender a diferenciarlos. Un amigo mío, agente literario, ha montado una agencia de conferencias. Usa no sólo a sus propios escritores sino a otros. Al igual que la industria musical ha tenido que centrarse más en conciertos en vivo que en la venta de cedés, los que trabajamos en este mundo del libro tendremos que hacer lo mismo. Los escritores, si son elocuentes e interesantes, pueden ser ellos mismos herramientas de marketing.P. Krüger dice que en el futuro el escritor podría convertirse en un trovador.R. Sí, pero lo que ocurre es que algunos no cantan tan bien. Y un trovador viaja. A un escritor que no es famoso y no tiene dinero para viajar le va a resultar difícil ser trovador.P. Mientras que los demás factores de la industria se plantean cómo será el futuro, parece que a los escritores eso no les importa tanto. ¿Por qué?R.. La mayoría de los escritores, sobre todo los literarios, seguirán escribiendo le pase lo que le pase a la industria. Porque ellos son escritores. Necesitan escribir. Quizá les resulte más difícil vivir de ello pero lo seguirán haciendo. Herman Meville siguió escribiendo a pesar de que sus libros no se vendían. Y escribió Moby Dick y Billy Budd porque tenía que escribir. Desde el punto de vista de un escritor serio, la literatura seguirá estando ahí. Y si le va bien, quizás incluso gane más dinero que trabajando con una editorial, como ahora. Todo el dinero que genere será suyo; pero si el libro no va bien no tendrá nada. Actualmente el editor corre un riesgo, y apoya y protege al escritor...P. ¿Qué hubiese dicho en los años 90 si hubiera tenido entonces una bola de cristal para mirar en esta revolución que le aguarda al mundo de Gutenberg?R. Hubiese dicho: ahora, en los 90, el marketing es muy importante. Pero en 2020 ó 2030 será insignificante. En 1995 la distribución es imprescindible, hubiera dicho; pero no será tan importante en 2020 porque se hará de otra manera. Usted me ha preguntado cómo afectan los cambios a mi profesión. Antes sólo le di la mitad de la respuesta. No sabemos lo que va a ocurrir, y le he dicho que se publicará menos información. Pero creo, además, que el valor del libro aumentará de una manera extraña. En los últimos treinta años hemos observado como la producción de libros se ha abaratado muchísimo en todo el mundo; papel más barato, encuadernaciones más baratas... El esfuerzo de los editores se ha concentrado en los márgenes de beneficio y al público le ha dejado de importar la calidad de la impresión. Puede que se descubra que el libro, en su formato original y bien cuidado, vuelva a suscitar interés. La gente volverá a comprar libros por la idea de poseerlos. Creo que los libros se harán mejor, estarán más cuidados, mejor producidos. Porque si están hechos una birria [lo dice en español] nadie los comprará.P. En un articulo de un experto, Jason Epstein, se dice que los adelantos de los escritores se financiarán gracias a inversos externos a las editoriales, como ocurre con las películas. Y que los editores y agentes harán de managers. ¿Lo veremos?R. No lo creo. Si eres Stephen King, sí. Si eres un tal Jaime Sánchez, no. Los empresarios no están interesados en libros ni en cultura. Sólo les interesa el dinero. El señor Epstein tiene razón, pero solamente en algunos casos. Creo que es más rentable invertir en una hamburguesa del McDonald?s.P. Déjeme ir adelante y atrás en su propia experiencia como editor. ¿Está mejor equipado para el futuro siendo pequeño editor, al frente de Overlook Press, que al frente de un gigante como Penguin? Es decir, ¿ahora es mejor ser pequeño que grande?R. ¡Es una buena pregunta! Creo que si eres Penguin estarás cerca de ganar, porque tendrás un backlist [un catálogo] importante, y lo que la gente paga es el contenido. Pero en el caso de los e-books de Penguin o Gallimard un libro nuevo publicado por ellos quizá no tenga las mismas ventajas en el futuro como hoy. Creo que las marcas serán menos importantes en el futuro. El mismo autor se convertirá en la marca... Cuando dejé Penguín y me puse al frente de Overlook Press no me di cuenta de que una pequeña empresa estaría tan bien posicionada para el futuro. Tampoco creo que las grandes editoriales vayan a desaparecer, pero sí creo que publicarán menos libros y que obtendrán sus beneficios con la venta de e-books. Y en las editoriales ya no se necesitará a tanta gente. En el caso de Overlook ocurre algo poco corriente. Nuestrabacklist conforma casi el 10 o el 20% de nuestros libros. Este porcentaje es superior a la de las grandes editoriales y empleamos más dinero men adquirir libros en adquirir libros antiguos. Creo que un libro es nuevo si alguien no lo ha leído.P. Es lo que ha ocurrido con Valor de ley, un libro viejo que se convierte en un best seller...R. Cuando dejé Penguin pensaba que nunca más iba a publicar un best seller, y ese libro apareció en enero en lo alto de la lista del New York Times... Cuando compramos los derecos de Valor de ley no fue porque los Coen fueran a hacer la película, sino porque era un libro muy bueno. El libro tiene 46 años. Nos da igual si es un libro viejo o nuevo. Lo que nos interesa es que el libro tenga interés ahora. Y ese ahora es un best seller. Puedes hacer eso tanto eres una pequeña editorial como si eres una grande. Pero la ventaja de ser pequeña es que dependemos aún más de los libros viejos que las grandes editoriales. Ellos buscan best sellers porque los necesitan.P. ¿Ve usted una comparación del mundo editorial con las del cine y la música en cuanto a pirateo?R. La industria musical intentó frenar el pirateo, pero no pudo. La gente joven piensa que si la música no es un objeto físico es gratis. Los libros, el cine, los periódicos y las revsitas han tomado nota y ahora más que nunca se monetiza el contenido... El pirateo en el libro no es tan preocupante como el del cine. En algunos países ocurre más que en otros porque creo que no están acostumbrados a pagar. El pirateo es como robar, pero no creo que vaya a afectar a esta industria. Lo que tendremos que hacer es seguir identificando contenido de valor, editarlo de manera digna, publicarlo en cualquier formato... Esto no cambiará. A la gente le gustan los libros, les gusta comprarlos. Eso que inventó Gutenberg hace quinientos años (el negro sobre blanco) es la mejor manera de leer. Será diferente cuando crezcan los niños que tienen ahora seis o siete años. He visto ya libros digitales para niños cuyos dibujos se mueven. Debemos admitir que estos cambios son sorprendentes y emocionantes.P. ¿Estamos contemplando el declive del libro como negocio, al igual que pasa con la industria de los periódicos impresos?R. No me gusta hablar tan solo del negocio. Pienso en el joven García Márquez o en el joven Vargas Llosa, cómo surgieron. ¿Cómo lanzamos a los jóvenes escritores de hoy? Y eso nos lleva al corazón de lo que hacemos. El propósito de una editorial no es simplemente acumular un catálogo; nuestro propósito es ser creativos, descubrir obras y a veces mejorarlas.P. Lo que no cambiará es el misterio detrás del éxito de un libro. Gaston Gallimard, el fundador de la editorial francesa, dijo que, tras cuarenta años de experiencia, no podía decir qué es lo que lleva a un libro a tener éxito...R. Es cierto. Existe un elemento de suerte pero es mejor tener suerte cuando se es joven. ¿Por qué? Porque si tienes suerte cuando eres mayor te queda menos tiempo para disfrutarlo... Lo que hay que tener es instinto no sólo con miras a vender sino por aquello que en el futuro siga teniendo valor.P. El propio Gallimard decía que en el éxito en la selección de libros es atreverse a escoger y saber esperar.R. Me gusta esa frase. Sin embargo, si una editorial peternece a un grupo grande, ellos no pueden esperar. No se pueden dar ese lujo. Alguien me preguntó una vez por qué seguía siendo editor a mi edad, qué derecho tenía. Y le respondí: lo que me da derecho es precisamente el ser mayor. He leído una gran cantidad de libros y los recuerdo. Y a modo de chiste [lo dice en español] le cuento lo que pasó con mi libro favorito de cuando tenía nueve años. Era una serie de veintiséis libros sobre el cerdito Freddy. Pensé, en Overlook, que sería divertido publicar uno de estos libros sólo por el hecho de darle nueva vida a algo que me encantaba de niño. Y ya hemos vendido 300.000 ejemplares. Y hemos vendido los derechos de cine, los derechos en ruso, en chino, en alemán... Y yo lo hice como una broma personal. ¿Cuánto pagué? Creo que unos mil dólares... En fin. Aún tengo esperanzas de que la gente lea. Mire lo que ocurrió con Harry Potter. Leer es algo natural si el contenido es bueno. La esperanza que tengo es que la gente seguirá leyendo si le das buen contenido.Todo ficción
Mayer dice que es difícil hacer lo que le pedimos: concentrar en una decena los libros de su vida. Hizo un intento, y le salieron quince, todos de ficción. El Castillo de Kafka; La montaña mágica de Mann; Llámalo sueño de Roth; el Quijote de Cervantes; Middlemarch, de George Eliot; El gran Gatsby de Fitzgerald; Cien años de soledad de García Márquez; las cuatro novelas de Thomas Wolfe; Si esto es un hombre de Primo Levi; El ruido y la furia y Luz de agosto de Faulkner; En busca del tiempo perdido de Proust; Huckleberry Finn de Mark Twain; Guerra y Paz de Tolstoi; Los hermanos Karamazov de Dostoievski, y Herzog de Saul Bellow.Nos dijo Mayer: "Sé que es una lista larga, y que todo es ficción. Cuando pensé en los libros que significaron algo para mi, recordé una o dos novelas, y a partir de ahí todo lo que me vino a la cabeza era ficción. Fui sobre todo un lector de ficción quizá hasta que cumplí 35 años. Y las memorias de juventud son más poderosas que las que se produjeron en la edad mediana y en mi actual madurez".
JUAN CRUZ 06/03/2011
Vía El País
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Peter Meyer, presidente de Overlook Press, en su domicilio de Nueva York en enero de 2011.- JUAN CRUZ |
Peter Mayer fue presidente de Penguin y le dio la vuelta a esta editorial clásica de los libros de bolsillo. Ahí estuvo de 1978 a 1996, viajando incansablemente desde una a otra sede de la histórica marca británica, de Nueva York a Londres, y de ahí a Montreal y a Australia...
Ahora está a punto de cumplir 75 años, y sigue en el mundo editorial, al frente de su propio negocio, una editorial, Overlook, que fue de su padre y que él ha convertido en una empresa pequeña pero competitiva que en los últimos meses ha puesto al frente de los best sellers delNew York Times un libro que compró cuando nadie se fijaba en él: True grit (Valor de ley), de Charlie Portis, catapultado ahora a la fama gracias a la película homónima de los hermanos Coen.
"Editar es una cuestión de instinto", dice. De hecho, se hizo en este oficio poniendo en marcha su instinto, cuando tenía poco más de veinte años y alternaba su trabajo como taxista con el oficio de editar, en el que era un principiante. Redescubrió una novela, Llámalo sueño, de Henry Roth, convenció a los directivos de Avon, para la que trabajaba, que ese libro era una mina, y llegó a vender un millón de ejemplares. El suyo es un oficio absorbente; lo que hizo en Penguin fue histórico, pero le quedaron energías para ponerse al frente de su propio negocio. Cuando le entrevistamos, en su casa del Soho neoyorquino, era domingo por la tarde, él se reponía de una dolorosa operación de cadera, pero esa misma tarde había quedado con su secretaria, y con ella estuvo trabajando horas, dictando cartas, estimulando libros, congratulando a escritores necesitados de mimo...
En esa atmósfera, que recuerda aquella en la que siempre se desarrolló el mundo editorial, espera la revolución, a la que no se niega. Muchas veces se dijo de él, en Fráncfort y en todos los lugares donde se conoce bien el oficio, que él era un gurú, porque adivinó por dónde venían los vientos. Ahora los vientos vienen huracanados, y primero que nada le preguntamos a él qué pasó y qué cree que pasará con el libro tal como lo hemos conocido.
Pregunta. Hay un poema de su amigo y colega Michael Krüger, el editor alemán, que dice que la infancia le envía tarjetas postales. Se dice que usted es un gurú. ¿Qué postal le habría enviado ese gurú al Peter Mayer de ahora sobre el futuro editorial?
Respuesta. Hubiera dicho que la cultura basada en el negocio y en el formato físico de los libros era una traición, que la tecnología iba a ser más importante, no para la cultura, sino para la transmisión de la cultura. Y ese gurú hubiera prestado más atención a personas como Marshall McLuhan. Porque él sí que fue un profeta. Todos pensamos que era muy ingenioso cuando dijo aquello de que el medio es el mensaje... Era muy inteligente. Pero ahora, mientras miro hacia el tiempo en el que estamos, observo muchos cambios en la cultura en general, y eso afecta a la cultura del libro. Lo que ha ocurrido es que el mundo está conectado de una manera que jamás hubiéramos intuido -para lo bueno y para lo malo-, y que el éxito ya no está tan ligado al mundo imaginativo, sino que está ligado a la información. La información es ahora más importante que la imaginación. Y esto me produce tristeza. Estamos ante una gran sopa de información, pero estamos mucho menos concentrados. En los años 90 yo no era consciente de que eso iba a pasar.
P. ¿Qué consecuencias tiene esa falta de concentración en el trabajo de un editor ahora?
R. Nuestro trabajo está cambiando. Nuestra función es básicamente la misma, pero el efecto de nuestra función es quizá más pequeño. Lo que hacemos es seleccionar. Antes el público confiaba en el valor de nuestra marca, de nuestro nombre y de nuestra experiencia y educación. Ahora, aunque siga necesitando esos filtros, el público le presta menos atención. Porque todo el mundo ahora tiene el poder. Todos pueden hablar con cualquiera en el mundo, sin filtros; es una idea democrática que elimina nuestra intermediación...
P. Pero sigue habiendo editores...
R. Pero lo que pasa afecta radicalmente a nuestro oficio. Hay muchos libros que ya no puedo publicar porque la tecnología va a una velocidad vertiginosa; es imposible seguir el ritmo. Me lleva entre seis meses y un año publicar un libro, pero la información que contiene ese libro puede quedar obsoleta antes de que salga. Los jóvenes de hoy han aprendido que si quieren saber qué ha pasado en Egipto no deben buscarlo en los periódicos. Yo mismo lo sé por Internet. Mi función como editor probablemente sea publicar menos información que antes. Y por información no entiendo sólo la política, sino todo lo referido a la vida cotidiana, los viajes, la limpieza, la salud, etcétera... Toda esta información la tienes en Internet. Ya no hacen faltan libros para eso... Si quiero cocinar un pollo Kiev no necesato un recetario de cocina rusa; puedo encontrar las recetas en Internet, y son gratis. ¿Qué tipo de contenido queremos? Esa es la pregunta que hay que hacerse en el mundo editorial. Y lo mismo sirve para los periódicos y para las revistas.
P. Con este planteamiento podríamos llegar a la conclusión de que la ficción debería estar en alza, pues no parece estar tan afectada por estos cambios tecnológicos...
R. Bueno, quizá no al 100%. Pero sí es cierto que Guerra y paz tiene la misma relevancia hoy que hace un siglo. Y es verdad que la ficción y el teatro se ven menos afectadas por las nuevas tecnologías... Trabajo en un mundo de escritores, agentes, camiones que llevan y traen libro, en un mundo de librerías y de lectores... Y la cultura de la librería tendrá que que cambiar, porque habrá menos librerías, no más. Y la disminución de librerías afectará a los centros de cultura en nuestras ciudades. Ahora los centros culturales están en nuestras casas. Esto por supuesto afecta a la vida cívica. Las pocas librerías que quedan son grandes empresas, como Barnes & Noble, y lo que más venden ahora son máquinas para leer libros electrónicos. Pero, para volver a su pregunta, ¿cómo cambia todo esto mi trabajo? Si publicamos menos, los costes de impresión y publicación aumentarán y el precio tendrá que subir. Entonces, los libros serán más caros y eso llevará a la gente a leer a través de los e-books. Confieso que los e-books con muy convenientes. Así que si ahora usted me recomienda un libro, al final de esta entrevista sacaré mi maquinita, lo compraré en ese mismo momento y a la media hora lo estaré leyendo. ¡No es fantástico!
P. ¿Y qué pasará con los escritores, con sus agentes...?
R. Hay escritores de muchos tipos. Mientras existan libros tal como los conocemos, los famosos seguirán vendiendo libros físicos y e-books. Y quizá en mayores cantidades. Los autores menos conocidos, o desconocidos, quizá no puedan publicar libros de manera tradicional. Quizá los publique solo como e-book, o quizá se los publico él mismo... Eso suena genial, ¿verdad? Pero no habrá certificación alguna, en en el libro ya no dirá que lo avalan Gallimard o Faber o Hanser... Pero esto no afecta sólo a los escritores, sino a una comunidad entera, editores, agentes, librerías, revistas, periódicos... Piense en los periódicos. Nosotros necesitamos reseñas para que se divulguen nuestros libros, pero si cada vez se leen menos periódicos o revistas, menos gente leerá libros. Si a la gente le dan igual los filtros y las certificaciones, tendremos una cultura de libros distinta. Siempre habrá quien busque la excelencia, ¿pero cómo identificas dónde está?
P. Eso, ¿cómo?
R. No creo que los blogs tengan mucha credibilidad, pero sí creo en el boca a boca, y esto cada vez adquirirá más importancia. Las redes sociales se multiplicarán y este es el tipo de marketing que se hará. De abajo a arriba y no al revés. Nuestro esfuerzo publicitario está centrado ahora en despertar interés en ciertos blogs. Porque algunos sí tienen credibilidad. Así como hay gente que sabe diferenciar entre los blogs, los editores tendremos que aprender a diferenciarlos. Un amigo mío, agente literario, ha montado una agencia de conferencias. Usa no sólo a sus propios escritores sino a otros. Al igual que la industria musical ha tenido que centrarse más en conciertos en vivo que en la venta de cedés, los que trabajamos en este mundo del libro tendremos que hacer lo mismo. Los escritores, si son elocuentes e interesantes, pueden ser ellos mismos herramientas de marketing.
P. Krüger dice que en el futuro el escritor podría convertirse en un trovador.
R. Sí, pero lo que ocurre es que algunos no cantan tan bien. Y un trovador viaja. A un escritor que no es famoso y no tiene dinero para viajar le va a resultar difícil ser trovador.
P. Mientras que los demás factores de la industria se plantean cómo será el futuro, parece que a los escritores eso no les importa tanto. ¿Por qué?
R.. La mayoría de los escritores, sobre todo los literarios, seguirán escribiendo le pase lo que le pase a la industria. Porque ellos son escritores. Necesitan escribir. Quizá les resulte más difícil vivir de ello pero lo seguirán haciendo. Herman Meville siguió escribiendo a pesar de que sus libros no se vendían. Y escribió Moby Dick y Billy Budd porque tenía que escribir. Desde el punto de vista de un escritor serio, la literatura seguirá estando ahí. Y si le va bien, quizás incluso gane más dinero que trabajando con una editorial, como ahora. Todo el dinero que genere será suyo; pero si el libro no va bien no tendrá nada. Actualmente el editor corre un riesgo, y apoya y protege al escritor...
P. ¿Qué hubiese dicho en los años 90 si hubiera tenido entonces una bola de cristal para mirar en esta revolución que le aguarda al mundo de Gutenberg?
R. Hubiese dicho: ahora, en los 90, el marketing es muy importante. Pero en 2020 ó 2030 será insignificante. En 1995 la distribución es imprescindible, hubiera dicho; pero no será tan importante en 2020 porque se hará de otra manera. Usted me ha preguntado cómo afectan los cambios a mi profesión. Antes sólo le di la mitad de la respuesta. No sabemos lo que va a ocurrir, y le he dicho que se publicará menos información. Pero creo, además, que el valor del libro aumentará de una manera extraña. En los últimos treinta años hemos observado como la producción de libros se ha abaratado muchísimo en todo el mundo; papel más barato, encuadernaciones más baratas... El esfuerzo de los editores se ha concentrado en los márgenes de beneficio y al público le ha dejado de importar la calidad de la impresión. Puede que se descubra que el libro, en su formato original y bien cuidado, vuelva a suscitar interés. La gente volverá a comprar libros por la idea de poseerlos. Creo que los libros se harán mejor, estarán más cuidados, mejor producidos. Porque si están hechos una birria [lo dice en español] nadie los comprará.
P. En un articulo de un experto, Jason Epstein, se dice que los adelantos de los escritores se financiarán gracias a inversos externos a las editoriales, como ocurre con las películas. Y que los editores y agentes harán de managers. ¿Lo veremos?
R. No lo creo. Si eres Stephen King, sí. Si eres un tal Jaime Sánchez, no. Los empresarios no están interesados en libros ni en cultura. Sólo les interesa el dinero. El señor Epstein tiene razón, pero solamente en algunos casos. Creo que es más rentable invertir en una hamburguesa del McDonald?s.
P. Déjeme ir adelante y atrás en su propia experiencia como editor. ¿Está mejor equipado para el futuro siendo pequeño editor, al frente de Overlook Press, que al frente de un gigante como Penguin? Es decir, ¿ahora es mejor ser pequeño que grande?
R. ¡Es una buena pregunta! Creo que si eres Penguin estarás cerca de ganar, porque tendrás un backlist [un catálogo] importante, y lo que la gente paga es el contenido. Pero en el caso de los e-books de Penguin o Gallimard un libro nuevo publicado por ellos quizá no tenga las mismas ventajas en el futuro como hoy. Creo que las marcas serán menos importantes en el futuro. El mismo autor se convertirá en la marca... Cuando dejé Penguín y me puse al frente de Overlook Press no me di cuenta de que una pequeña empresa estaría tan bien posicionada para el futuro. Tampoco creo que las grandes editoriales vayan a desaparecer, pero sí creo que publicarán menos libros y que obtendrán sus beneficios con la venta de e-books. Y en las editoriales ya no se necesitará a tanta gente. En el caso de Overlook ocurre algo poco corriente. Nuestrabacklist conforma casi el 10 o el 20% de nuestros libros. Este porcentaje es superior a la de las grandes editoriales y empleamos más dinero men adquirir libros en adquirir libros antiguos. Creo que un libro es nuevo si alguien no lo ha leído.
P. Es lo que ha ocurrido con Valor de ley, un libro viejo que se convierte en un best seller...
R. Cuando dejé Penguin pensaba que nunca más iba a publicar un best seller, y ese libro apareció en enero en lo alto de la lista del New York Times... Cuando compramos los derecos de Valor de ley no fue porque los Coen fueran a hacer la película, sino porque era un libro muy bueno. El libro tiene 46 años. Nos da igual si es un libro viejo o nuevo. Lo que nos interesa es que el libro tenga interés ahora. Y ese ahora es un best seller. Puedes hacer eso tanto eres una pequeña editorial como si eres una grande. Pero la ventaja de ser pequeña es que dependemos aún más de los libros viejos que las grandes editoriales. Ellos buscan best sellers porque los necesitan.
P. ¿Ve usted una comparación del mundo editorial con las del cine y la música en cuanto a pirateo?
R. La industria musical intentó frenar el pirateo, pero no pudo. La gente joven piensa que si la música no es un objeto físico es gratis. Los libros, el cine, los periódicos y las revsitas han tomado nota y ahora más que nunca se monetiza el contenido... El pirateo en el libro no es tan preocupante como el del cine. En algunos países ocurre más que en otros porque creo que no están acostumbrados a pagar. El pirateo es como robar, pero no creo que vaya a afectar a esta industria. Lo que tendremos que hacer es seguir identificando contenido de valor, editarlo de manera digna, publicarlo en cualquier formato... Esto no cambiará. A la gente le gustan los libros, les gusta comprarlos. Eso que inventó Gutenberg hace quinientos años (el negro sobre blanco) es la mejor manera de leer. Será diferente cuando crezcan los niños que tienen ahora seis o siete años. He visto ya libros digitales para niños cuyos dibujos se mueven. Debemos admitir que estos cambios son sorprendentes y emocionantes.
P. ¿Estamos contemplando el declive del libro como negocio, al igual que pasa con la industria de los periódicos impresos?
R. No me gusta hablar tan solo del negocio. Pienso en el joven García Márquez o en el joven Vargas Llosa, cómo surgieron. ¿Cómo lanzamos a los jóvenes escritores de hoy? Y eso nos lleva al corazón de lo que hacemos. El propósito de una editorial no es simplemente acumular un catálogo; nuestro propósito es ser creativos, descubrir obras y a veces mejorarlas.
P. Lo que no cambiará es el misterio detrás del éxito de un libro. Gaston Gallimard, el fundador de la editorial francesa, dijo que, tras cuarenta años de experiencia, no podía decir qué es lo que lleva a un libro a tener éxito...
R. Es cierto. Existe un elemento de suerte pero es mejor tener suerte cuando se es joven. ¿Por qué? Porque si tienes suerte cuando eres mayor te queda menos tiempo para disfrutarlo... Lo que hay que tener es instinto no sólo con miras a vender sino por aquello que en el futuro siga teniendo valor.
P. El propio Gallimard decía que en el éxito en la selección de libros es atreverse a escoger y saber esperar.
R. Me gusta esa frase. Sin embargo, si una editorial peternece a un grupo grande, ellos no pueden esperar. No se pueden dar ese lujo. Alguien me preguntó una vez por qué seguía siendo editor a mi edad, qué derecho tenía. Y le respondí: lo que me da derecho es precisamente el ser mayor. He leído una gran cantidad de libros y los recuerdo. Y a modo de chiste [lo dice en español] le cuento lo que pasó con mi libro favorito de cuando tenía nueve años. Era una serie de veintiséis libros sobre el cerdito Freddy. Pensé, en Overlook, que sería divertido publicar uno de estos libros sólo por el hecho de darle nueva vida a algo que me encantaba de niño. Y ya hemos vendido 300.000 ejemplares. Y hemos vendido los derechos de cine, los derechos en ruso, en chino, en alemán... Y yo lo hice como una broma personal. ¿Cuánto pagué? Creo que unos mil dólares... En fin. Aún tengo esperanzas de que la gente lea. Mire lo que ocurrió con Harry Potter. Leer es algo natural si el contenido es bueno. La esperanza que tengo es que la gente seguirá leyendo si le das buen contenido.
Todo ficción
Mayer dice que es difícil hacer lo que le pedimos: concentrar en una decena los libros de su vida. Hizo un intento, y le salieron quince, todos de ficción. El Castillo de Kafka; La montaña mágica de Mann; Llámalo sueño de Roth; el Quijote de Cervantes; Middlemarch, de George Eliot; El gran Gatsby de Fitzgerald; Cien años de soledad de García Márquez; las cuatro novelas de Thomas Wolfe; Si esto es un hombre de Primo Levi; El ruido y la furia y Luz de agosto de Faulkner; En busca del tiempo perdido de Proust; Huckleberry Finn de Mark Twain; Guerra y Paz de Tolstoi; Los hermanos Karamazov de Dostoievski, y Herzog de Saul Bellow.
Nos dijo Mayer: "Sé que es una lista larga, y que todo es ficción. Cuando pensé en los libros que significaron algo para mi, recordé una o dos novelas, y a partir de ahí todo lo que me vino a la cabeza era ficción. Fui sobre todo un lector de ficción quizá hasta que cumplí 35 años. Y las memorias de juventud son más poderosas que las que se produjeron en la edad mediana y en mi actual madurez".
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